Octavio Klimek Alcaraz
Diciembre 07, 2024
El pasado lunes 2 de diciembre fue presentado el Atlas mundial de la Sequía tras la inauguración de la 16 Conferencia de las Partes (COP) de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) en Riad, Arabia Saudita. La Convención es el único acuerdo internacional jurídicamente vinculante sobre la buena gestión de las tierras. La relevancia del Atlas es que se presenta mientras los 197 Estados miembros de la CNULD, reunidos en Riad, negocian cómo aumentar la resiliencia de la humanidad ante sequías más duras (https://www.unccd.int/sites/default/files/2024-12/World%20Drought%20Atlas%202024.pdf).
La publicación tiene como autores principales a la propia CNULD, al Centro Común de Investigación (CCI) de la Comisión Europea la Unión, la Alianza Internacional para la Resiliencia a la Sequía (IDRA), con la colaboración de la Fundación de Investigación (CIMA, Italia), la Universidad Libre de Ámsterdam (VU, Países Bajos) y el Instituto Universitario de Medio Ambiente y Seguridad Humana de las Naciones Unidas (ONU_EHS, Alemania).
Se considera la publicación más completa hasta la fecha sobre la sequía en el mundo como una llamada de atención urgente para los líderes mundiales, ante las sequías sin precedentes, que amenazan en transformarse en una nueva normalidad.
En el comunicado de prensa sobre el Atlas se señala: “Las sequías son uno de los peligros más costosos y mortales del mundo y van camino de afectar a 3 de cada 4 personas en 2050. Sin embargo, muchos países y sectores siguen sin prepararse para ellas con las políticas, inversiones e incentivos adecuados.”. “Las sequías han aumentado un 29 por ciento desde el año 2000 debido al cambio climático y a la gestión insostenible de la tierra y los recursos hídricos. La ONU considera que la sequía provocada por la actividad humana es una emergencia a escala planetaria, pero señala que los riesgos de sequía pueden atajarse con las medidas, políticas e inversiones adecuadas” (https://www.unccd.int/sites/default/files/2024-12/PR%20World%20Drought%20Atlas%20SP.pdf).
En el Atlas se expone cómo el crecimiento de los riesgos de sequía está relacionado con las actividades humanas y, a continuación, profundiza en los impactos de la sequía en cinco áreas clave: suministro de agua, agricultura, energía hidroeléctrica, navegación interior y ecosistemas.
En el Atlas se centra en 21 estudios de casos regionales situados en distintos puntos del planeta, y describe cómo la sequía puede manifestarse en diferentes partes del mundo en función del clima, los ecosistemas, la gobernanza y los recursos económicos y sociales. Estos estudios de caso fueron escritos principalmente por investigadores locales o con sede en esas regiones, quienes ofrecieron sus perspectivas sobre eventos recientes y relevantes, sus impactos y lecciones aprendidas de las acciones de preparación y respuesta. Por ejemplo, el Atlas destaca las lecciones aprendidas de las recientes sequías en la ciudad de Barcelona en España, en las Grandes Llanuras de Estados Unidos y en la cuenca del río Yangtsé en China, y examina los impactos de la sequía en todo el Corredor Seco de América Central, el subcontinente indio y el Cuerno de África.
De manera resumida, en traducción libre, se presentan en el Atlas los siguientes mensajes clave:
* Las sequías surgen de una combinación de la variabilidad climática natural, el cambio climático antropogénico y la mala gestión humana de los recursos hídricos y terrestres. No es solo la ausencia de lluvia, nieve o humedad del suelo, las sequías están íntimamente relacionadas con las acciones humanas. Las prácticas sostenibles de consumo y producción para proteger y gestionar la tierra son un componente fundamental de la gestión de la sequía.
* Las sequías afectan a las poblaciones humanas, a múltiples sectores y a los ecosistemas de manera compleja y en diferentes escalas espaciales y temporales. Afectan a casi todas las partes del mundo y sus impactos pueden extenderse en cascada a través de sistemas interconectados para llegar a zonas geográficamente distantes. Abordar la sequía requiere soluciones sistémicas.
* La sequía es un desafío de enormes proporciones, ya que sus efectos en la vida y los medios de subsistencia de las personas y los ecosistemas de los que dependen son devastadores. A través de la innovación, el compromiso y la solidaridad, los riesgos de sequía pueden gestionarse con éxito.
* Los modelos climáticos prevén sequías más frecuentes y severas en el futuro, y la evidencia de sus impactos crecientes exige acciones inmediatas en todos los niveles de políticas, esfuerzos y compromisos internacionales.
* Se necesitan inversiones para colmar las lagunas de conocimientos y reducir las incertidumbres en la previsión de sequías y la evaluación de riesgos. La mejora de los sistemas de alerta temprana es esencial para reducir los riesgos y lograr la resiliencia.
* La complejidad del riesgo de sequía exige políticas intersectoriales que tengan en cuenta la diversidad regional, aprovechen el conocimiento local y promuevan la participación de las comunidades.
* Es necesaria una cooperación sin precedentes entre sectores y países para lograr la resiliencia a la sequía. Compartir conocimientos, datos y mejores prácticas es esencial. Recientemente se han puesto en marcha importantes iniciativas internacionales y regionales para apoyar a los países en la adopción de planes de gestión y adaptación a la sequía.
* Para gestionar con éxito el riesgo de sequía, las comunidades, las regiones y los países deben adoptar enfoques proactivos y prospectivos para la gestión del riesgo de sequía y la adaptación a ellos. Las medidas preventivas, como la gestión del agua, los sistemas de alerta temprana y las prácticas agrícolas innovadoras, reducen los impactos de la sequía y la vulnerabilidad humana. La combinación de prácticas de mitigación eficaces y vías de adaptación puede crear sinergias que apoyen la resiliencia a la sequía.”
Concluyo con el siguiente párrafo del Atlas: “Las sequías, sus riesgos e impactos no son estacionarios, sino que evolucionan. Aunque la información que se proporciona aquí refleja el estado actual de la sequía a nivel mundial, las conclusiones generales y las recomendaciones tienen validez general. El Atlas representa un recurso para crear conciencia, mejorar la cooperación y aumentar la acción hacia la resiliencia a la sequía. Es una herramienta para promover el desarrollo continuo de políticas en diálogo con la innovación científica y el conocimiento local y tradicional. La sequía como amenaza será una realidad perpetua en todo el mundo; la sequía como riesgo no tiene por qué serlo”.