EL-SUR

Viernes 07 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Basave y las definiciones

Jorge G. Castañeda

Noviembre 09, 2015

Una de las consecuencias perversas del Pacto por México fue debilitar y dividir a los partidos de oposición involucrados. Se ha comprobado con el PAN, atomizado en corrientes y candidatos dispersos, y sobre todo en el PRD. Ante esta consecuencia imprevista, este último ha optado por un recurso extraño e innovador: buscar un presidente externo, independiente de las tribus, susceptible de traer aire fresco al partido. A priori, y vista la gravedad de la crisis del PRD, no parece una mala idea.
Pero la llegada de Agustín Basave a la dirección del PRD sólo asegura un porvenir venturoso si se cumplen dos condiciones, que en realidad son una, y cuya realización depende de la independencia del nuevo presidente. Por una parte, se trata de que el rostro mediático y unificado del PRD dirija la mirada hacia la sociedad, no hacia la lucha interna, y hacia la sustancia, no hacia los odiosos debates de procedimiento que a ese partido le fascinan. Por la otra, Basave tendrá que abandonar los lugares comunes y las definiciones abstractas en los pronunciamientos públicos propios de todos los políticos mexicanos, y muy particularmente los de izquierda.
En aras de serle útil a un colega a quien conozco desde 1993, van algunos ejemplos de definiciones concretas para que estrene su liderazgo con bríos de renovación. Derechos humanos: el PRD ¿cree que hay una crisis generalizada en esta materia, o no? ¿Considera que debe haber cada vez más cooperación, vigilancia, e injerencia externa en este rubro –además de Ayotzinapa, también Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingán– o no? ¿Debe haber un mismo rasero para todos los responsables de violaciones de los derechos humanos, desde policías municipales hasta la jerarquía del ejército?
¿Va a avalar el llamado Sistema Nacional Anti corrupción, para quedar bien con el PRI y el PAN, o lo reprobará, por carecer de las garantías mínimas de autonomía, ejercicio de la acción penal, injerencia judicial y vinculación externa? ¿Va a combatir, en las Cámaras y en los tribunales, los casos emblemáticos de corrupción en los estados, municipios, y a nivel federal?
En materia socio-cultural, ¿va a luchar con iniciativas concretas y recursos por la extensión de derechos en toda la república (aborto, mariguana, matrimonios gay, voluntad anticipada)? Y en el ámbito internacional, ¿va luchar por impedir, y luego por denunciar, el inminente fraude electoral en Venezuela? ¿Cree que México debe responderle a Donald Trump en Estados Unidos, donde cuenta, o sólo en México, donde no importa?
En su primer discurso, Basave no pudo ir más allá de las generalidades de siempre. Se entiende. Pero pronto deberá determinar si la resistencia del PRD a asumir definiciones concretas se debe a las peculiaridades de la clase política mexicana, incapaz de cualquier toma de partido, o a las fracturas internas del PRD, posiblemente irreparables.