EL-SUR

Sábado 22 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

Basura, agua potable, seguridad, vialidades, etcétera

Jesús Mendoza Zaragoza

Septiembre 27, 2021

No es tema de hoy, sino de muchos años atrás, la incapacidad del municipio para atender algunos servicios públicos tan indispensables para la vida cotidiana de los habitantes de la ciudad de Acapulco. Han pasado gobiernos priístas, perredistas y morenistas, con muchas dificultades para resolver los problemas del manejo de la basura, de la distribución del agua potable, de la seguridad, del ordenamiento de las vialidades, sobre todo. En estos días hemos estado asistiendo a una verdadera crisis relacionada con el agua potable y con la basura. Cada tema tiene su propio historial y sus dificultades específicas, que requiere ser atendido por separado. Pero también tienen, en conjunto, factores comunes que merecen una consideración apropiada.
Tengo la idea de que hay un fondo que ha de plantearse de manera adecuada. ¿Por qué la mayoría de los servicios públicos del municipio de Acapulco, siguen siendo deficientes a lo largo de los años? Hay otros municipios que, si bien tienen problemas, los van resolviendo de mejor manera. ¿Qué nos ha estado sucediendo en Acapulco?
Sería necesario un riguroso diagnóstico que pudiera poner sobre la mesa las fortalezas y las debilidades del gobierno municipal como institución, para buscar las respuestas adecuadas. Pero sin mucho buscarle, con la sola observación y contando con las opiniones de muchos ciudadanos, yo creo que estamos ante un problema institucional, que ocasiona la disfuncionalidad de los servicios públicos. Esto quiere decir que el gobierno municipal no está funcionando para lo que está establecido por la misma ley.
Tal parece que tenemos un gobierno municipal obeso, tan pesado como un paquidermo que no se mueve con facilidad, con viejas inercias y viejos vicios, con un exceso de personal que lo hace ineficiente y gasta en nómina gran parte de su presupuesto. Cada gobierno que llega integra más personal abultando la carga sin resolver satisfactoriamente las necesidades institucionales que tienen en sus manos. Por otra parte, el enfoque institucional del municipio parece distorsionado. Responde más a los intereses del mismo gobierno, de los ediles, de los partidos políticos y no a los intereses de la población. Tenemos un gobierno que vive para sí mismo y no tiene la intencionalidad institucional de responder a las necesidades y a las demandas de la población. Por ello se requiere que el interés público tenga primacía sobre los intereses internos o externos del gobierno en turno.
Así las cosas, sería necesaria una reingeniería que ordenara el entramado de instituciones que conforman el Ayuntamiento Constitucional de Acapulco con una segura orientación de servicio a la comunidad. Hay que entender que no basta la buena voluntad de los funcionarios que heredan deudas, problemas e inercias desde décadas, si no se dan los pasos necesarios para que el municipio funcione acertadamente facilitando a los ciudadanos los servicios que necesitan para vivir y para sentirse seguros en esta ciudad.
Los problemas del agua y el de la basura, por ejemplo, son viejos, de décadas, que no han tenido soluciones de fondo, en parte, por la disfuncionalidad gubernamental. Si el manejo de la basura no funciona bien es, en parte, porque el gobierno municipal no funciona bien. Porque no está pensado para el servicio público sino para satisfacer las ambiciones de quienes pasan por las instancias municipales cada trienio. Y para complicar las cosas, cada gobierno que entra solo tiene la capacidad de mirar hasta una distancia de tres años y no mira más adelante. Por eso, no hay una mirada estratégica para resolver los asuntos álgidos, tales como el agua potable, el drenaje, la seguridad pública y otros, que ameritan soluciones de largo alcance en las que un gobierno pone las bases y los que siguen continúen respondiendo con lo que les toca hasta lograr soluciones más definitivas.
A todo esto, hay que agregar la intrusión de la delincuencia organizada en las funciones del municipio. Las bandas delictivas controlan territorios, suelen tener el dominio de la distribución del agua en distintas zonas de la ciudad, controlan el comercio ambulante y, en muchos casos, el transporte público, de manera que tienen acotadas a las autoridades municipales en diferentes áreas.
El nuevo gobierno municipal que entra en funciones hereda deudas, inercias y vicios institucionales. Será oportuno hacer una revisión amplia del funcionamiento del municipio y, ateniéndose a las leyes y a los reglamentos establecidos realizar un reordenamiento general que esté en condiciones de asegurar los servicios eficientes que la población necesita. Evidentemente, se trata de un desafío mayor y necesario que ayude para que el gobierno municipal no viva para sí mismo sino para servir a la comunidad.