EL-SUR

Viernes 14 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Brasil en la encrucijada

Gaspard Estrada

Abril 18, 2018

A raíz del encarcelamiento del ex presidente Lula, hace unos días, por la Policía Federal, la tensión política y social ha llegado a su clímax sin que esté claro cuál podría ser el desenlace de esta crisis política en Brasil. Lo que sí ha quedado claro es que el acto político del pasado sábado en la sede del sindicato de metalúrgicos de São Bernardo do Campo le permitió a Lula controlar la imagen de su arresto. El juez Sergio Moro, que lo condenó a nueve años y seis meses de prisión, quería obtener la fotografía de un Lula cabizbajo, humillado por la policía y sin futuro político. Sin embargo, desde entonces, la justicia ha continuado hostigando la acción política y jurídica de Lula, de tal suerte que la disputa política se prolongará.
En primer lugar, un juez de primera instancia de la ciudad de Curitiba decidió prohibir las manifestaciones de los militantes del Partido de los Trabajadores (PT) fuera de la cárcel en donde se encuentra el ex presidente, al imponer una multa de 500 mil reales diarios a los movimientos y partidos que “falten al orden público”. El objetivo es evitar que las movilizaciones en torno a la prisión crezcan y se transformen en un lastre para la imagen de los jueces en la opinión pública. En segundo lugar, una juez de primera instancia, a cargo de certificar el mandato de prisión del ex presidente Lula, prohibió que este último pueda recibir a líderes políticos, sociales o a miembros de su equipo. Esta prohibición es todavía más dura contra el fundador del PT, porque impide que pueda tener un contacto con el mundo exterior.
Todo esto tiene un objetivo: impedir que Lula pueda ser candidato a la Presidencia, y aún en el caso en el que sea declarado inelegible, que pueda expresarse públicamente para evitar que use su peso político a favor de un candidato del centro-izquierda. En efecto, el pasado domingo, el periódico Folha de São Paulo publicó una encuesta sobre la elección presidencial del mes de octubre. Los resultados son muy aleccionadores. A pesar de una cobertura mediática totalmente negativa hacia el ex presidente Lula, este continúa encabezando las intenciones de voto, con el 31% de los votos, frente al candidato de la extrema derecha, Jair Bolsonaro, que tiene el 15% de los votos. Por su lado, la candidata ecologista Marina Silva dispone de poco más del 10% de los votos. En la hipótesis en la que Lula no es candidato, Jair Bolsonaro crece poco – llega a 20% de los votos– frente a Marina Silva que se queda un poco abajo, con 18%. Sin embargo, lo que crece en esta hipótesis es la abstención, que llega a más del 30% de los votos, en un país en el cual el sufragio es legalmente obligatorio. Como era de esperarse, la prensa privada brasileña, que tiene claramente una línea editorial contraria al PT y a Lula, ha puesto de relieve el hecho que la intención de voto del ex presidente detenido disminuyó en esta última medición, a comparación de la entrega anterior (levantada durante febrero), en la cual obtuvo 37% de los votos. De tal suerte que según la prensa, Lula estaría perdiendo fuerza. Sin embargo, lo que la prensa no menciona es que la propia encuesta no es comparable en el plano estadístico, en el sentido de que nuevos precandidatos han sido incluidos en la lista elaborada por la casa encuestadora Datafolha. Por otro lado, si bien Lula pierde votos en la encuesta, esta última también pone en evidencia que continúa siendo el gran elector de los comicios presidenciales, y que su potencial de transferencia de votos continúa siendo muy importante: más del 20% de los electores declaran querer votar por un candidato apoyado por Lula. Si este número se confirma en octubre, es posible pensar que un candidato apoyado por Lula llegue a la segunda vuelta electoral, teniendo en cuenta los bajos niveles de intención del voto de los candidatos, y del alto nivel de abstención. Por ello, callar y encerrar a Lula es vital para la derecha para evitar que la izquierda regrese al poder en Brasil.

* Director Ejecutivo del Observatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC), con sede en París.
Twitter: @Gaspard_Estrada