EL-SUR

Miércoles 28 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Bretes y sugerencias

Héctor Manuel Popoca Boone

Abril 16, 2016

Primer brete. En promedio en este año, los municipios pagarán el 70 por ciento del costo del programa de fertilizante y el gobierno del estado aportará el 30 por ciento restante. Éste último lo hará con recursos propios, por lo que no tendrá mayor problema. No así los ayuntamientos que tomarán los fondos de la partida presupuestal federal denominada Fondo de Aportaciones a la Infraestructura Social (FAIS).
En base a las reglas de operación emitidas por la Sedesol federal para el FAIS, los ayuntamientos únicamente pueden disponer hasta un 25 por ciento del total asignado para destinarlo al programa de fertilizantes. Pero no sucederá así. La mayoría de las comunas utilizarán un porcentaje mucho mayor que las colocará administrativamente en un estado de desvío de fondos. Mismo que será señalado por la Auditoría de la Federación cuando revise las cuentas. Los presidentes municipales si no echan mano de ellos en una porción importante para la compra del fertilizante, los campesinos de sus municipios los presionarán en forma mayúscula.
Mi sugerencia es que de inmediato se forme un equipo de trabajo de alto nivel encabezado por el gobierno federal (Sedesol), el gobierno estatal (Copladeg), la Auditoría General del Estado y los ayuntamientos, para llegar a acuerdos institucionales que les posibilite a los munícipes utilizar esos fondos en las cantidades necesarias para el programa en comento. No es justo ponerlos entre la espada y la pared a sabiendas de antemano que van a cometer, forzadamente, una significativa irregularidad administrativa.
Segundo brete. Existen en las diversas regiones del estado obras públicas millonarias que fueron heredadas por el actual gobierno estatal y que constituyen verdaderos “mamuts blancos”, al estar prácticamente terminadas y sin funcionar. A guisa de ejemplos menciono las siguientes: El nuevo mercado de la ciudad de Coyuca de Benítez, que, con un costo de 100 millones de pesos, permanece inactivo y deteriorándose. Lo mismo acontece con el nuevo mercado de la ciudad de Ayutla, que tuvo un costo aproximado de 40 millones de pesos. Mi recomendación es un equipo de trabajo integrado por el gobierno estatal (Secretaria de Desarrollo Económico, la Dirección General del Transporte, la Secretaria de Desarrollo Urbano de Obras Públicas), el Ayuntamiento respectivo y los comerciantes que también participarán en su administración, para que diseñen a la voz de “ya” una ruta crítica para su puesta en operación, con acciones y plazos precisos.
Tercer brete. El Centro Comunitario Contra la Violencia y Albergue para la Mujer Indígena en Ayutla, con un costo aproximado de 20 millones de pesos, aún permanece parado. Mi recomendación es que el equipo de trabajo para este caso se integre, sin triquiñuelas, con el gobierno federal (Secretaría de Gobernación y el Consejo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas); el gobierno estatal (Secretaría General de Gobierno y la Secretaría de la Mujer); el Ayuntamiento de Ayutla y las mujeres indígenas me phaa beneficiarias de los servicios del centro y que participarán en su co-administración. Para la puesta en operación sugiero también invitar a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, como testigo de honor. Dicha obra es objeto de sentencia de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos contra el Estado mexicano, la cual no se ha cumplido a cabalidad.
Cuarto brete. ¿Estar del lado de la empresa minera extranjera Media Luna o de los pueblos del Alto Balsas? Trascendental reto para el gobierno estatal. Considero que las partes tienen que sentarse a negociar con buena fe, donde todos ganen incluyendo a la madre naturaleza.
PD1. Contestando correo-e: Amigo Nicasio: Cuando en un centro de educación superior la política se sobrepone a la academia, entonces la ciencia y el desarrollo tecnológico “valieron madres”.
PD2. En Chilpancingo urge ordenar el sistema de movilidad en el transporte público. Sugiero confinar a un solo carril a las “urbans” por medio de topes longitudinales en las principales avenidas, para que no sean pistas de carreras de algunos cafres del volante.