EL-SUR

Martes 24 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Camino al 2018 (2)

Héctor Manuel Popoca Boone

Junio 17, 2017

Las elecciones pasadas, exhibieron a un PRI ilícitamente respaldado por el poder de sus gobiernos (federal, estatales y municipales). Los priistas y los detentadores del poder nacional, mostraron no estar dispuestos a ceder el gobierno, así tengan que pervertir y corromper al sistema democrático electoral del país, como lo demostraron en el Estado de México y Coahuila, bajo la divisa presidencial: “Ganar a como dé lugar”.
De acontecer algo similar en las elecciones presidenciales del próximo año, es muy probable que se provoque un gran conflicto nacional post-electoral, de imprevisibles consecuencias para la estabilidad y gobernabilidad del país. Agréguele además, el alto grado de inconformidad acumulada por la ciudadanía en contra la manera de gobernar de Peña Nieto, las acciones chanchulleras y corruptas del PRI y la nula eficacia para arbitrar los comicios por parte de las instituciones electorales, federal y estatales.
A las violencias, delincuencias, inseguridad pública, corrupción, impunidad, pobreza y desigualdad social, ahora se le suma la descomposición de procesos e instituciones electorales y una extendida y costosa compra del voto, en especie o en dinero, en el marco de una abierta y total ilegalidad. Retrocedimos décadas en el tortuoso esfuerzo de construir un sistema democrático con mayor fortaleza, trasparencia y certidumbre; con mucho respeto al sufragio efectivo, no alterado o manipulado.
Quedó constatado que las instituciones electorales estatales están subordinadas a los designios del gobernador en turno y el INE a la presidencia de la república. No se cuenta con árbitros confiables que den total credibilidad a los resultados de las elecciones. Vista su labor este año, las instituciones electorales actuarán bajo sospecha ciudadana en 2018.
El PRI le apostó a tres consignas estratégicas: 1) Pervierte y controlarás. 2) Divide y vencerás. 3) Compra y triunfarás. En 2018 el voto ciudadano estará sujeto a las fuertes presiones de las conveniencias materiales, pasando a segundo plano la ética política, las convicciones ideológicas, los principios y los valores decretados. La nuestra ya es una democracia mercantilizada. En ella tiene mayores probabilidades de ganar quien mayor cantidad de dinero invierta para la financiación de estructuras organizativas destinadas a la movilización, traslado, entrega de dádivas gubernamentales o compra directa del voto, entre otros.
Tanto en los partidos políticos, como en los procesos electorales pasados, prevaleció la ambición del poder, por el poder mismo. Ahora ya no se trata de poner el gobierno al servicio de la ciudadanía, sino contemplarlo como un botín bucanero apetecible para el beneficio de la dirigencia política partidaria y gran empresarial. La rentable conquista económica del poder también es hecha con capital inicial de los barones del dinero.
De no ir coaligados los partidos de izquierda difícilmente le ganarán las elecciones al PRI. Por eso se intensificará la eficaz labor de zapa del PRI. Lamentablemente se ven remotas las posibilidades de las alianzas de centro-izquierda a partir de los dirigentes partidarios, no así desde las bases militantes. A eso debemos apostarle los ciudadanos progresistas: a crear alianzas con la militancia de base de los partidos progresistas.

PD. La primera acción delictuosa de la UPOEG no tuvo su génesis en el actual gobierno estatal, ni tampoco su primera impunidad y tolerancia gubernamental. Pero el hoy gobernador, el secretario general del gobierno, el fiscal estatal y el secretario de Seguridad Pública, son presuntos responsables de omisión criminal culposa, por no hacer nada durante más de año y medio. Lo es también el gobierno federal (presidente de la república, secretario de Gobernación, procurador general de la República y el titular de la Policía Federal). Los primeros, por los delitos del fuero común; los segundos por los delitos de orden federal cometidos por la UPOEG. O sea, no quieren y no pueden detenerla. También a la UPOEG el narco le insufla vitalidad letal y financiera, de ahí su descomposición que la convierte en un Frankenstein que está fuera de control… aparentemente.