EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Capacidades y sinergias

Octavio Klimek Alcaraz

Abril 14, 2007

En la página electrónica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
se encuentra el Informe Final para México de la Autoevaluación de Capacidades
Nacionales para la Instrumentación de las Convenciones sobre Diversidad Biológica,
Cambio Climático y Combate a la Desertificación
(http://www.undp.org.mx/CapacidadesySinergias/).
En el texto inicial de la Presentación del Informe queda manifestado la importancia para el
país de este Informe: “El desafío que representa para México el uso sustentable de sus
recursos naturales, así como la adecuada gestión del entorno ambiental exige, además del
capital humano, institucional, financiero y científico de que dispone el país, de una visión
más interconectada y sistémica en la solución de los problemas ambientales mundiales
relativos a la biodiversidad, la desertificación y el cambio climático”.
La mencionada evaluación se llevó a cabo de junio de 2005 a septiembre de 2006, en el
marco de la Iniciativa Global de Desarrollo de Capacidades y con el apoyo del Fondo para
el Medio Ambiente Mundial, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales
(Semarnat), y el citado PNUD.
El texto del Informe se titula Capacidades y sinergias. El desafío ambiental en México
(Noviembre de 2006). El proyecto fue coordinado a nivel nacional por la maestra Diana
Ponce Nava, actual Procuradora Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Distrito
Federal, además coadyuvaron la maestra Carolina Fuentes, responsable del tema de
cambio climático, el matemático Alberto Aldama, encargado del tema de diversidad
biológica, y el doctor Gonzalo Chapela, en el tema de desertificación y sequía.
Hay que recordar que desde 1992, durante la Cumbre de Medio Ambiente y Desarrollo se
ratificó que una de las condiciones fundamentales para el tránsito hacia el desarrollo
sustentable es lograr la instrumentación de capacidades. De hecho en el capítulo 37 de la
Agenda 21 se señala que el mencionado tránsito hacia el desarrollo sustentable es un
fundamento básico el desarrollo de las capacidades sistémicas, institucionales y de
recursos humanos.
En esta iniciativa global participan a finales del año 2006 158 países, y en particular se
enfoca a evaluar como los países están dando cumplimiento a los compromisos
contraídos mundialmente. Para ello, en particular se han considerado las convenciones
globales de biodiversidad, cambio climático y combate a la desertificación, oficialmente
denominadas Convenio sobre la Diversidad Biológica, la Convención Marco de las
Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la Convención de las Naciones Unidas de
Lucha contra la Desertificación.
En el caso particular de México es interesante conocer cómo se esta dando respuesta a los
compromisos que el país ha adquirido como firmante de las citadas convenciones.
En el documento del informe se analizan y presentan los principales avances y logros, las
fortalezas y debilidades de las capacidades actuales y, las posibles áreas de
oportunidades para que México cumpla con los compromisos de las citadas convenciones.
Para la realización del informe se llevaron a cabo diversos talleres y consultas, en donde
participaron representantes y especialista de las dependencias de los tres órdenes de
gobierno responsables de la gestión ambiental y de los recursos naturales, expertos del
medio académico, del sector privado, de organizaciones de la sociedad civil y de
organismos internacionales.
Dentro de las conclusiones más relevantes del diagnóstico del Informe se puede señalar
que: existe un mayor desarrollo en la gestión de temas relacionados con la diversidad
biológica, seguido por los del cambio climático, en tanto que el tema de desertificación,
muestra un avance menor.
La principal ley ambiental del país, la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al
Ambiente, cuyo enfoque integrador es reconocido internacionalmente, se ha ido debilitando
por la promulgación de múltiples leyes con visión sectorial, en materia de gestión
ambiental recursos naturales (residuos, recursos forestales, vida silvestre, agua,
desarrollo rural, entre otras).
Además existe un marco normativo confuso y limitado para la descentralización del
gobierno federal a los gobiernos locales.
Al respecto, las atribuciones otorgadas a las autoridades administrativas federales han
aumentado dramáticamente en los últimos años, sin que dicho crecimiento haya venido
acompañado de los recursos humanos, financieros y materiales correspondientes.
Lo anterior propicia además una enorme desventaja de las autoridades ambientales
federales frente a otros sectores de la propia administración federal encargadas de los
sectores productivos y, en particular, frente a las autoridades federales económicas y
financieras que, prácticamente, no incorporan en su toma de decisiones la variable
ambiental.
El surgimiento del servicio civil de carrera representa un avance importante, que podrá
contrarrestar las altísimas tasas de reemplazo de funcionarios y especialistas en el sector.
Aquí se debe agregar, que es indispensable y urgente en los tres órdenes de gobierno
empezar a seleccionar al personal del sector ambiental por su perfil profesional y no por
clientelismo político.
La agenda de transversalidad ambiental es hasta ahora sólo un mecanismo informal de
trabajo que debe ser fortalecido.
Durante los trabajos de los foros de negociación de las tres convenciones de Cambio
Climático, Biodiversidad y Desertificación, de áreas y temas en las que se pueden generar
sinergias entre estas convenciones, se identificaron al menos 100 líneas estratégicas que
permiten fortalecer al sector ambiental desde los órdenes individual, institucional y
sistémico. De este universo, se proponen 10 de ellas como prioritarias a partir de su
potencial para generar sinergias, siendo susceptibles de traducirse en proyectos
específicos.
Las 10 líneas estratégicas de acción prioritaria para el desarrollo de capacidades
nacionales son:
– Desarrollo de un código ambiental y de los recursos naturales, que recupere la tendencia
integradora de la gestión.
– Desarrollo de reglas claras para la descentralización de la gestión ambiental y de los
recursos naturales a los estados y municipios, incluyendo la evaluación y seguimiento de
metas y objetivos, así como escrutinio público.
– Establecer una agenda de transversalidad con la participación de sectores que hasta
ahora no han sido considerados en la agenda ambiental, principalmente los sectores
financiero, económico y productivo.
– Fortalecer financieramente los Consejos Consultivos de Desarrollo Sustentable y otros
Consejos, así como promover su participación en la toma de decisiones y ampliar,
además, la agenda temática en la que intervienen.
– Promover proyectos conjuntos de investigación en temas relevantes para las tres
convenciones, que formen parte de las prioridades nacionales de México.
– Desarrollar un sistema de monitoreo, observación y alerta temprana de eventos
hidrometeorológicos, desertificación y sequía e impactos a la diversidad biológica.
– Promover el diseño, elaboración, ejecución y evaluación de proyectos específicos cuyas
acciones permitan cumplir con las obligaciones derivadas de las tres convenciones.
– Promover el desarrollo de habilidades individuales e institucionales –en el sector
gubernamental y todos los sectores de la sociedad civil– para incluir la perspectiva de
género y para dar un trato equitativo a los pueblos indígenas de México, tanto en la
planeación ambiental como en el uso de los recursos naturales.
– Desarrollar capacidades individuales, institucionales y sistémicas para la formulación de
un Programa Nacional de Adaptación que de manera holística incluya el cambio climático,
la biodiversidad y el combate a la desertificación.
– Desarrollar capacidades individuales para una participación social más articulada en el
seguimiento de las negociaciones internacionales en materia de cambio climático,
diversidad biológica y combate contra la desertificación.
Finalmente, espero realmente que este extenso e importante documento no sea ignorado,
y realmente se apliquen sus recomendaciones.

P. D. Mi solidaridad con la familia de Amado Ramírez, esperando que haya justicia.
Igualmente con las compañeras y los compañeros periodistas de Guerrero, que todos los
días viven en el ejercicio de su profesión el riesgo de la locura de la violencia y la
impunidad.
P. D. Mi familia y un servidor dan su más sentido pésame a la familia de Jorge Vielma,
distinguido guerrerense.