EL-SUR

Jueves 26 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Caracterología de la violencia

Héctor Manuel Popoca Boone

Diciembre 12, 2015

Hablar de violencia en Guerrero, es casi como hablar de pescado en las pesquerías. Pareciera que la violencia es consustancial a estas tierras. No en balde muchos políticos y estudiosos sociales nos advierten que no osemos despertar al “Guerrero Bronco”, porque llegará con su oleada de más violencia y delincuencia de la que ya padecemos.
Para fines analíticos, existen diferentes tipos de violencia: La directa, la cultural y la estructural.
1).- La primera, es aquella donde se ve coartada o amenazada la satisfacción de las necesidades vitales del ser humano, (lo cual puede incluir desde la integridad física y mental, la dignidad, la identidad, la equidad, hasta abarcar el hábitat, la alimentación, el sustento, la libertad de tránsito y expresión, y el desenvolvimiento social). Porque de ellas, depende la sobrevivencia misma de un individuo, grupo o sociedad en general. La violencia directa es efecto, casi siempre, del ejercicio de las violencias de carácter estructural y cultural. Se concreta por ser la emanada de la delincuencia organizada, tráfico de drogas, asesinatos, robo, conflictos bélicos, civiles o personales psico-traumáticas, entre otros.
2).- La cultural, que se manifiesta en varias vertientes, entre ellas: su presencia cotidiana dentro de la familia, teniendo como protagonistas a los padres, entre padres e hijos o entre hermanos. La existente en las escuelas; con los alumnos, en el llamado bulling, donde la tensión violenta prevalece con el ninguneo peyorativo permanente a ciertos educandos; sin dejar de mencionar la violencia ejercida por los maestros a sus discípulos o por las pandillas estudiantiles o entre bandas callejeras. No dejemos de mencionar, por supuesto, las sentimentales aparejadas con las sádicos-pasionales.
Los muchachos, a través de la televisión, visualizan en grado superlativo, escenas y temas de violencia pura y sanguinaria. Arropadas en películas y videojuegos de acción. Difuminan la apología mayúscula de que ejercer la violencia es sinónimo de superioridad; y por tanto, de ser merecedores de un estatus social privilegiado entre sus semejantes.
La violencia cultural se da y se reproduce también en un ambiente creado por ciertos medios de comunicación masiva, incluidas las llamadas redes sociales. Donde se magnifican una serie de delitos y sucesos sangrientos, que giran en torno a los conflictos sociales, familiares e individuales que tienen a la violencia como lógico desenlace.
La difusión, constante y amarillenta, de la violencia, de la nota roja, en ciertos medios de comunicación, también es negocio redituable. En la violencia de tipo cultural quedan incorporadas todas las suscitadas por razones de género, etnia, de fanatismo, sectarismo y fundamentalismo político y religioso, sobre todo aquellas que enarbolan la muerte como acto de redención, provocando verdaderas carnicerías humanas a lo largo de la historia.
3).- La estructural. Es la que viven todos los habitantes de escasos recursos que están sometidos diariamente a variadas tensiones corporales, psicológicas y emocionales. Provocadas por no tener empleo o ingreso económico suficiente para tener comida, vivienda y bienestar, tanto para sus personas como para sus familias. Las clases medias sufren también la zozobra que en cualquier momento serán sujetas de extorsión o su patrimonio les será dañado o robado; así como las provocadas por el estrés laboral o las concernientes al áspero hábitat urbano y rural. Otras no menos importantes son las causadas por los modelos políticos, económicos y sociales de corte neoliberal, que nos dominan y que a su vez detentan el monopolio legal del uso de la fuerza institucional.
De lo expuesto anteriormente se deriva un primer gran reto para todos: proponernos transformar la cultura de la violencia, a una cultura para la paz.

PD1. Vale la pena enfatizarlo: Los policías y los políticos son los más corruptos, de acuerdo a una encuesta del Inegi.
PD2. Encomiable el desempeño de la bancada de los diputados locales del Movimiento Ciudadano al proteger los genuinos intereses del pueblo.