EL-SUR

Sábado 04 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Cardona Peña, 100 años

Humberto Musacchio

Junio 05, 2017

Nacido en Costa Rica el 11 de agosto de 1917, pero casado con juchiteca, Alfredo Cardona Peña solía presentarse como “juchitico”. Era un hombre afable, ingenioso, cultísimo y de gran generosidad con los jóvenes que empezábamos a publicar, a quienes nos trataba como iguales. Estudió ciencias y letras en su país de origen y vino en 1938 a México, donde fue profesor de la Escuela de Verano de la UNAM y de la Nacional de Maestros, colaboró en periódicos y revistas culturales e hizo entre nosotros su carrera literaria, la que comenzó con el poemario El mundo que tú eres, obra de 1944 que solía ser citada por sus amigos, entre los que se contaban Juan Rulfo, Alí Chumacero, Otto Raúl González, Tito Monterroso, Efraín Huerta y el escultor colombiano Rodrigo Arenas Betancur (no Betancurt ni Betancourt). Fue merecedor de múltiples distinciones: en Guatemala recibió el Premio Centroamericano de Poesía (1948), en Washington el Premio Continental de Poesía (1951), en Costa Rica el Premio Nacional de Poesía Aquileo J. Echeverría (1962), el Premio Carmen Lyra de Literatura Infantil (1978) y el Premio Nacional de Cultura Manuel González Celedón (1985); y en Los Ángeles, California, el Premio Alfonso Reyes de Cuento de la California Hispanic Society (1989).

Mural de Lorena Camarena

El pasado sábado, en la Fundación Sebastián, se presentó el mural Vestigio de sombra, de Lorena Camarena. La obra es un acrílico sobre lino de 4.70 por 2.90 metros que ofrece un paisaje umbrío, melancólico, en lo que el crítico Eric Castillo definió como un “espacio desarticulado”, pues se trata de una composición en la que el espectador va profundizando conforme la contempla y puede llegar tan lejos como lo permita su sensibilidad. Es un terreno que parece abrirse entre la realidad y el sueño, un ámbito desolado que la pintora cubrió aquí y allá de formas vegetales que aparecen entre brumas y sombras que invitan más a adivinar que a descubrir el mundo que propone la artista, acostumbrada a formatos pequeños y que esta vez, por invitación/provocación del gran Sebastián, decidió enfrentarse a una superficie mayor, una prueba de la que felizmente salió airosa.
Van por nuevos talentos

La casa editorial Nuevos Talentos ha empezado a operar en el ámbito hispanohablante “con la apertura de su comunidad de lectores” y la convocatoria para nuevos autores a un premio dotado de 12 mil euros (alrededor de un cuarto de millón de pesos). El antecedente de la nueva productora de libros es Les Nouveaux Auteurs, de Francia, que ha descubierto a 150 talentos literarios, ha publicado 200 libros y vendido 2 millones de ejemplares con la participación de una comunidad de 10 mil “lectores evaluadores”. El proceso es el siguiente: los autores colocan en la red sus novelas, un comité de profesionales de la edición hace una primera lectura y las obras que se ajusten al género de la novela, con una estructura narrativa y ortografía aceptable se ponen a disposición de los “lectores evaluadores” que al inscribirse han asumido el compromiso de leer y evaluar por lo menos una de las novelas subidas a internet. Las obras con valoraciones positivas suficientes y bien argumentadas pasan de nuevo al equipo editorial y de ahí a su publicación y distribución. El Premio Nuevos Talentos que lleva el nombre del escritor español José Ángel Mañas es la carta de presentación de esta editorial y el ganador pasará por el mismo proceso de cada obra que pretenda publicarse, la que deberá enviarse antes del 15 de julio. Mayores informes en www.nuevostalentos.com
Nuevos Talentos
www.nuevostalentos.com
Está dirigido a todos aquellos que no hayan publicado un libro en papel. La editorial Nuevos Talen-tos lanza su primer premio literario.

Obras de Guadalupe Dueñas

Aparecieron las Obras completas de la tapatía Guadalupe Dueñas, con introducción de Beatriz Espejo y “selección y prólogos” de Patricia Rosas Lopátegui (Fondo de Cultura Económica, 2017). Por principio de cuentas, habría que aclarar si se trata de “obras completas” o de una “selección”, lo que es muy distinto. De cualquier manera, resulta plausible que aparezca la producción total de la autora o al menos la mejor parte de ella. A Guadalupe Dueñas le debemos un libro, Tiene la noche un árbol, de esos que dejan huella en un lector joven, como lo fue el firmante de esta columna. Pero la suya es una obra múltiple que incluye el periodismo. Precisamente en ese apartado nos encontramos un texto sobre Concha Urquiza, contemporánea de la autora. La gran mística murió ahogada en el mar a los 35 años,  después de vivir, dice Antonio Castro Leal, “entre la angustia y la esperanza, la carne y el espíritu”, y pudo agregar, entre la devoción católica y la militancia marxista, pues la michoacana perteneció al Partido Comunista Mexicano en los años 30, antes de ingresar en la Congregación de las Hijas del Espíritu Santo, en Morelia, donde permaneció apenas un año, para dedicarse después al magisterio. Invariablemente, los biógrafos de la poeta hacen de lado su militancia política, como queriendo preservar su imagen devota, al extremo de que desaparecieron de su legado, en manos de Gabriel Méndez Plancarte, prácticamente todos los poemas eróticos y políticos. Lo cierto es que ella vivió en el cruce de caminos de su tiempo y nada le quita grandeza.