EL-SUR

Jueves 09 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Caso The New York Times: acabar con el mensajero

Silber Meza

Enero 04, 2025

The New York Times es el periódico más influyente y prestigioso del mundo. Eso no lo hace infalible, pero antes de criticar un reportaje de investigación al punto de colocarlo como una farsa, un montaje o un instrumento “del que paga”, se tiene que analizar el entorno en vez de repetir la propaganda del oficialismo.
Primero, me declaro no experto en cocinar fentanilo ilegal. Confieso que nunca lo he hecho, y como no lo he hecho no conozco el proceso a detalle. No sé cuántos opinadores de redes sociales y canales públicos lo hayan realizado; me atrevo a suponer que ninguno de ellos.
Segundo, lo que he conocido del tema ha sido como editor, tanto de un reportaje escrito por el periodista Miguel Ángel Vega al que titulamos “Fentanilo: viaje a una concina del Cártel de Sinaloa”, publicado en mayo de 2023 en El Universal, como de una cobertura de Miriam Ramírez que inició hace dos años, con cinco entregas en las que se muestra el aumento en el consumo del opiáceo en la frontera norte, el crecimiento del consumo en Sinaloa –lugar donde se maquila gran parte de las tabletas– y el crecimiento moderado del consumo en al menos 15 estados del país. Por supuesto, en los dos trabajos se exponen las cifras de aseguramientos de las autoridades, y no hay duda de que Culiacán es un centro donde se fabrican –si se le puede decir así– buena parte de las dosis que llegan a Estados Unidos.
Si el gobierno federal, con datos y hechos, ha reconocido la existencia de laboratorios de fentanilo, el uso de químicos para el procesamiento, si ha asegurado decenas de máquinas tableteadoras, ¿por qué entonces se aferra a querer desmentir sin pruebas reales el trabajo periodístico del Times?
El diario estadunidense cuenta que acudió a una cocina de esta droga en el centro de Culiacán, y unos cocineros le mostraron el proceso. El gobierno hizo un análisis de la crónica y de las respectivas fotos y concluyó que la información, en pocas palabras, era improbable. Algunos seguidores y propagandistas se encargaron de ridiculizar el reportaje y de terminar de acabar con él replicando el discurso oficial. Un nado sincronizado. Una lástima en tiempos “de izquierda”.
Como dije al principio, no soy experto en cocinas de fentanilo, por eso no me siento con conocimiento para decir si el proceso expuesto en el reportaje es correcto o no lo es. Alguien podrá decir “ah, el gobierno federal sí es experto y por eso le creo”. Respeto eso pero, como dice el clásico, no lo comparto. Y no lo hago porque ya antes el gobierno de la 4T hizo exactamente lo mismo cuando Sky News y Channel 4 News publicaron reportajes sobre el proceso de esta droga en Sinaloa y gobernaba Andrés Manuel López Obrador, quien también usó a la Secrretaría de Marina para tratar de hacer su desmentido, y también utilizó la conferencia mañanera y el sistema de medios públicos, así como también recurrió a la estructura de opinadores oficialistas. La estrategia se copia, se calca, se actualiza.
¿Por qué hace esto el gobierno de Claudia Sheinbaum? Lo que veo –desde mi experiencia como periodista– son tres elementos principales: 1) La tensión entre México y Estados Unidos por el tema del fentanilo es demasiado grande, y con la entrada de Donald Trump se va a potenciar; el gobierno de la presidenta está tratando de mandar mensajes de que combate al opiáceo, como aquel mega aseguramiento de pastillas azules en Sinaloa anunciado por el secretario de Seguridad federal Omar García Harfuch. 2) La 4T no cree en las intenciones periodísticas del NYT, el movimiento que ahora encabeza Sheinbaum considera –sin ningún elemento real– que el diario es parte de la estrategia estadunidense para criminalizar a México y a su gobierno. 3) Ya son varias entregas sobre drogas y fentanilo de este periódico, como aquella de los estudiantes de química que son reclutados por el crimen organizado. Reventaron. Claudia dijo entonces que parecía la serie de Breaking Bad, con un toque de sorna, claro.
Periodistas y medios no son el problema que hay que combatir. Lo que hay que cambiar es la realidad del país, no que se publique la realidad del país. ¿Se procesa fentanilo en Sinaloa? Sí, eso lo reconocen todos, hasta el gobierno federal. No hay necesidad de hacer un escándalo para despedazar a una reportera, a un reportero o a un medio informativo sólo porque les incomoda que la verdad se conozca.
A la 4T le hace falta aprender a convivir con la prensa libre.