EL-SUR

Jueves 26 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Catástrofe de salud en Guerrero

Tlachinollan

Enero 10, 2022

Este sábado 8 de enero nuestro país alcanzó el record histórico en cuanto al número de personas contagiadas de Covid–19 en un solo día, con 30 mil 671 casos. Por lo que se tiene de información, el pasado 18 de agosto se contabilizaron 28 mil 953 contagios, sin embargo, antes de la primera quincena del 2022 estamos batiendo record. Los estados que presentan mayor número de casos son Nuevo León, Guanajuato, Jalisco, Estado de México, Ciudad de México, Tabasco, Puebla, Veracruz, Sonora y San Luis Potosí.
En el estado de Guerrero, tanto las autoridades estatales como municipales actúan en sentido contrario al crecimiento de la pandemia. En lugar de suspender eventos masivos como la presentación de Gloria Trevi en la feria de Chilpancingo, así como el show que dieron Lucero y Mijares para esperar el año nuevo en Acapulco, la población parece no inmutarse al considerar que con la vacunación que se aplicaron, es suficiente para no contagiarse. Las zonas turísticas tuvieron un repunte en cuanto a ocupación hotelera, en las playas hubo aglomeraciones sin control alguno.
Por otra parte, el viernes 7 de enero se informaba en la mañanera que Guerrero tiene el 74% de la población mayor de 18 años con al menos una dosis de la vacuna contra el coronavirus. De acuerdo con información del periódico El Sur, las entidades con menos número de personas que se han aplicado, como mínimo una de las dos dosis, es Chiapas con el 69% y Guerrero empata con Oaxaca con el 74%. Hay una diferencia de 10 puntos porcentuales con las demás entidades. Con la nueva variante Ómicrón nos encontramos en una situación sumamente grave porque en nuestro estado carecemos de infraestructura hospitalaria, tenemos un gran desabasto de medicamentos, y lo peor que enfrentamos en esta pandemia, es que no se están aplicando pruebas suficientes para identificar a los pacientes contagiados por Covid-19. Lamentablemente también nos encontramos rezagados en cuanto a la aplicación de vacunas. Debemos de tomar en cuenta que un gran número de personas, sobre todo el magisterio guerrerense, fue vacunado con el biológico de CanSino, que de acuerdo con información que se propaló por las mismas autoridades, esta vacuna requería de una segunda dosis en un periodo no mayor de seis meses, sin embargo, han pasado más de ocho meses y el magisterio ahora tiene que regresar a las aulas.
El escenario se vislumbra catastrófico porque las nuevas autoridades de salud no se prepararon para prevenir la nueva oleada. Es muy grave, que al igual que el gobierno anterior, se pida “a la población seguir con las medidas sanitarias del lavado de manos, aplicación de gel, sana distancia, uso de cubrebocas y evitar acudir a eventos masivos”. Con este comunicado del nuevo gobierno de Guerrero, queda evidenciada la carencia de una nueva estrategia para contener la cepa de Ómicron. A pesar de que los contagios están subiendo, se anunció que Guerrero se mantiene en semáforo verde y con un regreso masivo a clases por parte de la población infantil.
Ante esta línea política de mantener en semáforo verde a la mayoría de entidades, a pesar de que en otros países como Estados Unidos, la situación se ha salido de control, en Guerrero las autoridades continúan realizando eventos masivos con motivo del Día de Reyes, sin que se quiera invertir recursos para una aplicación masiva de prueba Covid–19 en las principales ciudades del estado. La misma presencia de los maestros y maestras en sus centros educativos que carecen de la segunda aplicación de CanSino están expuestos a contagiarse y que, al mismo tiempo, con la nueva variante, empiecen a contagiarse los niños y las niñas. Lo peor de todo es que en Guerrero no tenemos infraestructura hospitalaria para atender con personal especializado a la niñez guerrerense.
Es urgente que se aplique la segunda vacuna para todas las personas que sólo recibieron una aplicación de CanSino, del mismo modo se requiere aplicar la vacuna de refuerzo para las personas que les aplicaron la AstraZeneca y la Pfizer. Sabemos que los efectos de esta protección no son inmediatos, tiene que pasar por lo menos dos semanas para que surta efectos, por lo mismo, las autoridades de salud tienen que programar, con el gobierno federal, una campaña intensiva en las siete regiones del estado, para mínimamente revertir el rezago en que se encuentra sumida nuestra entidad.
Es una mala señal que no se haga la valoración por parte de las autoridades educativas, en cuanto al retorno a clases este lunes 10 de enero. Es importante comentar que el gobierno de Nayarit envió un comunicado de prensa el 6 de enero, fijando una postura clara en la que ordena “la suspensión de clases presenciales, por un periodo de dos semanas en todos los niveles educativos, continuando bajo el método de clases a distancia”. Explican que esta medida tomada “es para evitar la propagación del Covid–19 y resguardar la salud y seguridad de niñas, niños, adolescentes, madres y padres de familia, así como docentes y personal en general”.
Contrastando el comunicado del gobierno de Nayarit, con la Secretaría de Salud de Guerrero, se nos informa que continúa el “color verde del semáforo epidemiológico del 10 al 23 de enero”, por lo que convocó a la población a aplicar las medidas preventivas para evitar el aumento de contagios. De nueva cuenta estas medidas se reducen al uso del cubrebocas, el lavado de manos y la sana distancia. Nada se dice de la ampliación de quioscos para la aplicación de pruebas Covid–19 o que también se informe cuándo se iniciarán las vacunas de refuerzo en los 81 municipios de Guerrero. Es importante resaltar que se requiere mínimamente aplicar las pruebas al 5% de la población adulta para tener una muestra más objetiva del tamaño del contagio, que se está registrando en nuestra entidad. Se requiere mucha transparencia en el manejo de estas cifras para no caer en la simulación y el engaño. Ya no se puede mentir como lo ha dicho el presidente Andrés Manuel López Obrador, tampoco se puede dejar en estado de indefensión a los sectores más depauperados de Guerrero, donde no existen módulos para la aplicación de pruebas y tampoco se vislumbra la posibilidad de que lleguen las vacunas de refuerzo. Tiene que haber una mayor coordinación entre las autoridades de salud con los funcionarios municipales porque vemos un gran abismo informativo, por no decir, ignorancia y desconocimiento entre las autoridades locales, que tienen que tomar decisiones contundentes para evitar que el número de muertes en Guerrero, a causa del Covid–19, empiece a despuntar con la variante Ómicron.
Por lo que sabemos esta variante es menos letal pero sumamente contagiosa, no podemos augurar que el contagio en Guerrero estará bajo control sin tomar las medidas apropiadas. Hay que tomar en cuenta que el gran número de población que no está vacunada se enfrenta a un riesgo inminente de contagiarse. Del mismo modo, la población que solamente recibió una vacuna carece de la protección necesaria para evitar el contagio. Los mismos datos empíricos nos arrojan realidades de suma preocupación, porque hay muchos casos de personas que recibieron la doble dosis de la vacuna y a pesar de ello se contagiaron. La ventaja es que cuentan con mayores defensas, sin embargo, las personas que no tienen el esquema completo de vacunación corren el riesgo de contagiarse y que sus síntomas puedan ser más severos.
Hay situaciones que agravan este escenario, en primer lugar, porque aún persiste un amplio número de personas que no cree en el Covid–19; además quienes presentan síntomas relacionados con la nueva cepa del Covid–19 descartan que estén contagiados. Se resisten acudir a los centros hospitalarios para pedir que les hagan las pruebas. No es tan sencillo hacerlo porque sabemos que no hay suficientes pruebas (se habla de 35 al día), orillando a que la población acuda a los laboratorios privados, causando mayor estrago a su precaria economía. Estamos ante un círculo vicioso donde el nuevo gobierno no está asumiendo con gran responsabilidad este desafío que presenta la variante Ómicron. Por el contrario, sigue manejándolo de manera opaca, proporcionando datos a cuenta gotas y manteniendo la misma postura, de no aplicar suficientes pruebas, con el pretexto de que no hay recursos económicos.
Tenemos que ser claros de que enfrentamos una catástrofe en el tema de salud, no sólo por el quebranto financiero que viene arrastrando la Secretaría de Salud, sino por todas las triquiñuelas que han fomentado las diferentes administraciones estatales. También se debe a que no hay dinero suficiente para que en los centros hospitalarios haya personal médico especializado en todos los turnos; equipamiento básico para una adecuada atención de la salud y el desabasto permanente de medicamentos, que la población pobre de Guerrero tiene que sufragar, quedando en total desamparo. No vemos un cambio de fondo como se esperaba en este gobierno de la cuarta transformación, se siguen replicando prácticas obsoletas que no abordan el problema estructural que enfrenta la Secretaría de Salud. Estamos aún a tiempo para encauzar el nuevo rumbo de la salud en Guerrero.