EL-SUR

Sábado 27 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

¿Centro Histórico o histérico?

Humberto Musacchio

Enero 05, 2026

LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS

 

¿Centro Histórico o histérico?

Calles bloquedas por el ambulantaje, puestos improvisados que impiden el movimiento de vehículos y peatones, comercios establecidos que ponen sus mercaderías en la banqueta para no dejarse ganar por los informales. Todo eso es hoy el inmenso y completo desorden en que está convertido el Centro Histórico. Circular en auto obliga a perder hasta una hora o más para entrar o salir de esas calles donde, desde hace muchos meses o años, no hay agentes de tránsito. La visita a museos, templos como Catedral, La Enseñanza o Santo Domingo, lo mismo que plazas y lugares históricos se convierte en una aventura, con riesgo de ser asaltados en medio del gentío o despojados violentamente de bolsas, dinero, joyas u otros objetos de valor. Y por supuesto, el Zócalo es una gran concentración del ambulantaje, donde el espacio lo comparten los comerciantes autorizados con los espontáneos, mientras en un gigantesco escenario se presentan “artistas” que trasmiten sus bodrios seudomusicales y su voces o ladridos a todo volumen. Aquello es una imagen de un Centro Histórico donde no respetan su historia ni sus tesoros. La explicación es que hay mucho desempleo, pero darle un supuesta solución mediante el desorden augura una peor crisis económica para la capital.

Poco aprecio por el turismo

Los días feriados de la presente temporada obviamente invitan a fuereños y chilangos a visitar el centro de la ciudad, abundante en joyas históricas y en bienes de valor estético. Pero, ¡oh, decepción!, para vistar el coro de Catedral y contemplar su hermoso sillerío, hay que pagar una cuota, ya que no hay otra manera de verlo, pues incluso se colocó sobre la reja una manta que impide la vista desde las bancas. Para colmo, la bellísima Sacristía de construcción gótica, donde se realizaron los primeros oficios hasta 1640, está cerrada y los visitantes no pueden admirar las pinturas de Cristóbal de Villalpando y Juan Correa. Pero quien quiera ir a la Secretaría de Educación para contemplar los murales de Diego Rivera, Jean Charlot, Amado de la Cueva y Siqueiros, o el escultomural de Felguérez, tendrá que volver en otro tiempo, pues alguien decidió cerrar la SEP a los visitantes. Por fortuna, San Ildefondo está abierto, pero el salón conocido como El Generalito, que guarda una bellísima sillería del siglo XVIII está cerrado a piedra y lodo.

El Abelardo, casa de horrores

En el mercado Abelardo L. Rodríguez crece el cochinero y aumenta el desorden sin que doña Alessandra Rojo de la Vega se haya dado por enterada.
En estos días de gran afluencia turística, una cadena y un candado mantienen férreamente cerradas las rejas del acceso al Teatro del Pueblo, que cuenta con la peculiar y bellísima decoración de Juan Campos W. Desde la reja algo se puede ver del mural de Antonio Pujol, quien acompañó a Siqueiros en el primer atentado contra Trotsky, pero el trabajo de O’Higgins, situado en el patio interior, queda oculto del todo. En las entradas del mercado las cosas no están mejor. Una reja impide apreciar lo que no fue destruido del mural de Ángel Bracho, del que sólo queda el techo, con filtraciones de agua por falta de mantenimiento. El acceso al mural de Miguel Tzab está cerrado y las escaleras de la puerta ocupadas por los puesteros. Las obras de Pedro Rendón y Raúl Gamboa no pueden admirarse porque las tapa la mercancía que ahí se exhibe en esos zaguanes y el mural de Ramón Alva Guadarrama sigue fraccionado por una pared de triplay que cubre la escalera a la planta alta, mientras abajo el puesto de jugos sigue dañando la obra y al lado una fonda continúa apoderada de un espacio cerrado que aprovecha parte del mural. Otra vez hay un puesto de fritangas y licuados bajo el mural de una de las hermanas Greenwood y arriba, la luz de las ventanas no permite conciliar el sueño a los teporochos que duermen en las escaleras y, por supuesto, impide apreciar debidamente el escultomural de Isamu Noguchi. ¿Y el INBA? Bien, gracias.

Breviario…

El Teatro de la República, donde se discutió y aprobó la Constitución de 1917, donde se enjuició y mandó al paredón a Maximiliano y sus compinches, hoy es un negocio de vivales que se pasan la ley y la historia por el arco del triunfo y alquilan el salón para actos religiosos, bailes y toda clase de pachangas y desfiguros, como un campeonato de billar celebrado en octubre. Hay que esperar que el Senado de la República, propietario y guardián de ese espacio, despierte, ponga orden y promueva un castigo ejemplar para los negociantes. @@@ La Casa del Poeta está cerrada “por remodelación”, y conociendo el poco aprecio cuatrotero por la cultura, es de temerse que hagan del inmueble un lugar para más oficinas, o en el mejor de los casos una de las “utopías” que impulsa doña Clara Brugada. ¡Viva la burocracia, muera la poesía! @@@ Los días 6, 7 y 8 de mayo de 2026, se celebrará en Durango un Congreso Internacional sobre Movimientos Estudiantiles en México y América Latina. Siglos XX y XXI. A 60 años del Movimiento Estudiantil-Popular 1966 en Durango. Informes en
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