Esthela Damián Peralta
Diciembre 16, 2025
Las cifras, vistas de lejos, parecen solo números. Pero cuando se caminan, cuando se viven en el territorio –cuando se convierten en historias, en rostros y en conversaciones casa por casa– cobran un sentido completamente distinto. Los datos adquieren peso cuando se enlazan con la realidad cotidiana de las personas, cuando explican ausencias históricas y, sobre todo, cuando permiten orientar acciones concretas. Desde la Subsecretaría de Prevención de las Violencias he comprendido que atender las causas no es una consigna abstracta, sino una forma clara y responsable de gobernar: entender que el Estado no puede ni debe esperar detrás de un escritorio, sino que tiene que salir, llegar a los lugares que más lo necesitan, escuchar a la gente y permanecer el tiempo necesario para prevenir las violencias y transformar realidades.
Entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, la estrategia de Atención a las Causas ha llegado a territorios complicados por diferentes contextos que he explicado en diferentes artículos publicados en este mismo medio . No se trató de una decisión improvisada. A partir de un diagnóstico profundo sobre las condiciones sociales, económicas y comunitarias, la Presidenta Claudia Sheinbaum determinó que el Estado de México, Tabasco y Baja California serían las primeras entidades en las que la subsecretaría de atención a las causas implementaría la estrategia de Sembradoras y Sembradores de Paz, dirigido fundamentalmente a los jóvenes. Son regiones con dinámicas complejas donde era urgente que el Estado se presentara de forma coordinada, con la participación de dependencias de los tres órdenes de gobierno y con una lógica de intervención que privilegiara la prevención
Una de las acciones más visibles y relevantes de esta estrategia son las Ferias de Paz. Estos espacios son mucho más que eventos institucionales: son puntos de encuentro donde los derechos dejan de ser un discurso lejano y se vuelven accesibles. En las Ferias de Paz confluyen servicios de salud, educación, bienestar, trabajo y atención social. Ahí están el IMSS, el DIF, Bienestar, los programas de becas de bienestar que son universales, la atención a la salud mental, el acompañamiento a mujeres, a jóvenes y a personas adultas mayores, se cuentan con más o menos veinte instituciones que dan servicios del gobierno de México, estatales o municipales. La presencia conjunta de estas instancias permite atender necesidades inmediatas y, al mismo tiempo, generar confianza en las comunidades.
De manera complementaria, las y los Sembradores de Paz han realizado más de 56 mil visitas casa por casa y coordinado actividades de permanencia que han convocado a más de 116 mil personas. Estas acciones no solo permiten identificar problemáticas específicas, sino también acompañar procesos comunitarios. La experiencia nos ha confirmado algo fundamental: la presencia institucional sí transforma cuando es cercana, constante y humana. Escuchar, regresar y cumplir lo que se promete cambia la relación entre el Estado y la población.
Otro de los pilares más importantes de esta estrategia son nuestras y nuestros jóvenes. Ellas y ellos viven en contextos atravesados por diferentes violencias y que hoy participan activamente en la construcción de alternativas para sus colonias, ciudades o estado. Su trabajo se refleja en actividades deportivas, culturales, recreativas y comunitarias que fortalecen el tejido social desde lo cotidiano. Más de mil quinientas actividades realizadas en los tres estados confirman que la paz no se impone desde afuera: se construye reconociendo la capacidad y la calidad humana que ya existe en los territorios, rescatan su sentido de pertenencia, su orgullo cultural y tradiciones.
Atender las causas implica reconocer que la violencia no surge de la nada. Sus raíces profundas tienen su origen en los gobiernos neoliberales que construyeron abismos en la falta de oportunidades, en la exclusión y en la ausencia del Estado en tantas décadas. Por eso resulta indispensable caminar, escuchar y resolver sin prejuicios y sostener la presencia en el tiempo, con calidad, rapidez y humanismo. No basta con llegar una vez; hay que quedarse, volver y construir confianza, paso a paso.
Esta forma de gobernar conecta con una convicción central del proyecto de transformación que vive el país: la seguridad comienza garantizando derechos. Comienza cuando gobierna la cuarta transformación y, también hay que decirlo, una mujer de la talla de la presidenta Claudia Sheinbaum quien pone en el centro la dignidad humana.
Hoy, bajo el liderazgo de la doctora Sheinbaum, que ha insistido en que gobernar es estar cerca del pueblo, esta estrategia confirma que atender las causas no solo es posible, sino necesario. Porque la paz se hace día a día y se construye con la gente, en el territorio, tocando puertas, pero sobre todo corazones de nuestras chicas y chicos.
Nos leemos el próximo martes.
@EsthelaDamian