EL-SUR

Viernes 14 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Chile a tres meses de las elecciones presidenciales

Gaspard Estrada

Septiembre 13, 2017

Dentro de poco más de tres meses, los chilenos irán a las urnas para elegir a su próximo presidente. En efecto, la ley electoral de aquel país impide que el o la jefa del Ejecutivo pueda ser candidato (a) a su reelección, a diferencia de la mayoría de los países de América Latina (con excepción de México). Sin embargo, un(a) ex presidente(a) puede volver a ser candidato, como fue el caso hace cuatro años de Michelle Bachelet, que ya había gobernado Chile entre 2006 y 2010. En este caso, el ex presidente Sebastián Piñera, que gobernó Chile de 2010 a 2014, tiene la intención de ocupar de nueva cuenta el palacio de La Moneda, sede de la Presidencia. Según las más recientes encuestas de intención de voto, este último estaría en primer lugar, con un 40% de las preferencias en promedio. En segundo lugar, se encuentra el ex periodista y actual senador de izquierda, apoyado por el Partido Socialista de Michelle Bachelet, Alejandro Guillier, con un 20%. Cerca de él, encontramos a otra periodista de izquierda, Beatriz Sánchez, apoyada por el Frente Amplio, que es conformado por los líderes del movimiento estudiantil del 2011 como Giorgio Jackson y Gabriel Boric, con un 18%.
De tal manera que la voluntad de alternancia política, simbolizada por la alta intención de voto para el candidato de la derecha, parece estar consolidada, al menos al día de hoy. Por su lado, la actual mandataria, Michelle Bachelet, continúa siendo impopular, con un promedio de 30% de aprobación de su gestión, a pesar de un ligero repunte en las últimas semanas. Según las encuestas, esta impopularidad presidencial podría explicarse en primer lugar por el bajo crecimiento económico vivido por Chile durante la gestión de Bachelet. Sin embargo, queda claro que la revelación de actos de corrupción dentro del gobierno y en particular en el seno de la familia de la presidenta tuvo un impacto muy fuerte en el deterioro progresivo de su imagen. Por ende, a medida que su mandato llega a su fin, Michelle Bachelet parece convencida de tomar iniciativas políticas relevantes, a pesar de su impopularidad personal.
De manera paradójica, su primer mandato fue un éxito en el terreno de la economía. Gracias a los elevados precios del cobre (el principal producto de exportación de Chile), el crecimiento económico permitió disminuir la pobreza y la desigualdad. Sin embargo, su gobierno hizo poco o nada para reformar las instituciones del país, heredadas en buena parte de la dictadura militar de Augusto Pinochet, en particular en el sector de la educación. Este inmovilismo en el plano institucional generó fuertes críticas dentro de los principales partidos de izquierda, así como en la juventud, que se movilizó en contra del gobierno. Por ende, el principal objetivo del segundo mandato de Bachelet fue implantar de manera concreta una serie de reformas estructurales de carácter progresista para cambiar la imagen de la presidenta. El problema fue que estas reformas se llevaron a cabo en un momento en el que los precios del cobre iban a la baja, lo que ha venido dificultando el crecimiento económico. La primera reforma de envergadura realizada en este mandato fue la fiscal. El régimen fiscal de las clases medias y altas fue endurecido, lo que provocó una airada reacción de estos sectores, que no tardaron en responder a través de los principales medios de comunicacón privados, contrarios al gobierno. La segunda reforma fue la educativa. Tenía por ambición reducir el peso del sector privado. A pesar de los avances, una buena parte de los sindicatos de estudiantes continuaron desencantados con el gobierno. Ahora, a pocos meses de dejar la presidencia, Michelle Bachelet tomó una serie de decisiones de impacto, en un país fundamentalmente conservador (el divorcio fue legalizado hace apenas algunos años): despenalizó el aborto terapéutico, así como legalizó los matrimonios entre personas del mismo sexo, causando fuertes polémicas en la opinión pública. Es posible que la izquierda pierda las elecciones presidenciales dentro de unos meses. Esperemos que el legado reformista de Bachelet, sin embargo, no desaparezca.

* Director Ejecutivo del Observatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC), con sede en París.

Twitter: @Gaspard_Estrada