Octavio Klimek Alcaraz
Diciembre 14, 2024
El año 2023 fue el más caluroso desde que comenzaron los registros del clima. El 2024 será aún más caluroso. Los investigadores todavía no saben por qué 2023 fue de tanto calor. La temperatura media mundial también registró en 2023 un nuevo máximo, alcanzando casi 1.5 grados centígrados en comparación con los niveles preindustriales.
La búsqueda de las causas de este repentino aumento planteó a los investigadores un enigma. Si nos fijamos en el efecto de la influencia humana, como la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera. También existen fluctuaciones naturales en el clima, como el fenómeno climático de El Niño, que provoca semanas y meses especialmente cálidos cada pocos años, y las erupciones volcánicas, se puede entender una gran parte del calentamiento. Al mismo tiempo, se refuerza la sospecha de que la prohibición de determinados combustibles para el transporte marítimo puede haber contribuido en cierta medida a esto, ya que las partículas en suspensión de los combustibles antes tenían un efecto refrescante, que ahora ha desaparecido. Sin embargo, existe una diferencia de alrededor de 0.2 grados centígrados que aún no se ha explicado adecuadamente
Por ello, la cuestión de la “brecha explicativa” de 0.2 grados centígrados en 2023 es actualmente una de las cuestiones más importantes en la investigación climática.
Un equipo del Instituto Alfred Wegener, Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina (AWI) de Alemania ha descrito el pasado 5 de diciembre, en la edición online de la revista Science lo que pudo haber provocado el inesperado aumento de la temperatura media global: nuestro planeta está perdiendo su reflectividad porque carece de determinadas nubes (https://www.science.org/doi/10.1126/science.adq7280).
Para cerrar esta brecha, los modeladores climáticos de AWI y el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Plazo Medio (ECMWF) examinaron datos satelitales de la NASA y reanálisis de datos del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Plazo Medio, que combinan diversos datos de observación con un modelo climático complejo. Algunos de los datos se remontan a 1940 y permiten un análisis detallado de la evolución del balance energético global y de la nubosidad a diferentes altitudes. Los investigadores evaluaron cuánta radiación solar ha sido reflejada por la Tierra durante los últimos 70 años.
El llamado albedo planetario fue en 2023 más bajo que nunca desde que comenzaron los registros en 1940. Los expertos llaman albedo a la parte de la radiación solar que la Tierra refleja hacia el espacio “En los últimos 20 años hemos observado una tendencia en este sentido”, afirma el doctor Helge Göeßling
, autor principal del estudio (los comentarios entrecomillas del doctor Gößling son retomados de https://www.awi.de/ueber-uns/service/presse/presse-detailansicht/sprunghafter-anstieg-der-erderwaermung-ist-massgeblich-auf-geringere-rueckstrahlkraft-des-planeten-zurueckzufuehren.html).
“El albedo planetario describe la porción de radiación solar que se refleja de regreso al espacio después de cualquier interacción con la atmósfera y la superficie de la Tierra. Los datos ahora sugieren que el albedo planetario en 2023 puede ser el más bajo desde al menos 1940. Esto está alimentando el calentamiento global y puede explicar los 0.2 grados Celsius que faltan hasta ahora”.
El albedo de la superficie de la Tierra ha tendido a disminuir desde los años 1970. En primer lugar, porque en el Ártico cada vez hay menos nieve y hielo marino y, con ello, superficies blancas que pueden reflejar los rayos del sol. Desde 2016, se ha producido una disminución del hielo marino en la Antártida. “Sin embargo, el análisis de los conjuntos de datos muestra que la disminución del albedo superficial en las regiones polares sólo contribuyó en alrededor del 15 por ciento a la reciente disminución del albedo planetario”, explica Helge Göeßling.
La reflectividad también ha disminuido notablemente en otros lugares. Para calcular qué efecto podría haber tenido la reducción del albedo, los investigadores utilizaron un modelo de equilibrio energético establecido que replica muy bien la progresión de la temperatura de modelos climáticos complejos. El resultado: sin la reflexión reducida desde diciembre de 2020, 2023 habría sido alrededor de 0.23 grados Celsius más frío en promedio.
Pero entonces ¿qué causó la disminución récord del albedo planetario? ¿La menor cantidad de nubes es una razón por la cual los años se están volviendo más cálidos?
Buscando respuesta a esto, los investigadores han estudiado un efecto sorprendente: se observa el cielo azul con demasiada frecuencia, sin nubes.
Las nubes afectan el clima de maneras muy diferentes. Por un lado, reflejan los rayos del sol, por lo que bajo la capa de nubes permanece sombreado y, por lo tanto, más fresco. Por otro lado, las nubes también impiden que el calor irradie desde la Tierra al espacio. Y es por eso por lo que a menudo hace más calor en un día nublado. Dependiendo de la altura a la que se encuentre la capa de nubes, predomina uno u otro efecto. De manera más sencilla, se puede decir: las nubes altas calientan y las nubes bajas enfrían.
Ahora Gößling y su equipo han encontrado una explicación, son precisamente estas nubes bajas en las latitudes medias del norte y los trópicos, las que han disminuido en los últimos años. Dicho fenómeno parece haber tenido un impacto significativo en la disminución de la reflectividad planetaria. Destaca especialmente el Atlántico, es decir, exactamente la región en la que se observaron los récords de calor más inusuales en 2023. “Es sorprendente que el Atlántico Norte oriental, que es uno de los principales impulsores del reciente aumento de la temperatura media global, haya registrado una disminución significativa de las nubes bajas no solo en 2023, sino, como casi todo el Atlántico, ya en los últimos diez años”. Los datos muestran que la cobertura de nubes disminuyó en altitudes bajas, mientras que en altitudes altas y medias disminuyó sólo ligeramente, si es que lo hizo. Esa podría ser una pieza del rompecabezas que explique por qué 2023 y 2024 fueron tan excepcionalmente cálidos. Ambos años no sólo fueron los más cálidos desde que comenzaron los registros. De hecho, eran tan cálidos que superaron con creces muchas previsiones de la ciencia climática.
El hecho de que sean principalmente las nubes bajas y no las altas las que estén detrás de la disminución del albedo tiene consecuencias importantes. Las nubes en todas las altitudes reflejan la luz del sol y tienen un efecto refrescante. Sin embargo, las nubes en capas altas y frías de aire también tienen un efecto de calentamiento porque mantienen en la atmósfera el calor irradiado por la superficie terrestre. “Esto se corresponde básicamente con el efecto de los gases de efecto invernadero”, explica el doctor Gößling. Sin embargo, este efecto está prácticamente ausente con las nubes más bajas. “Si hay menos nubes bajas, simplemente perdemos el efecto de enfriamiento, por lo que hace más calor”.
Pero ¿qué provocó la disminución de las nubes bajas? A esto puede haber contribuido la menor cantidad de aerosoles causados por el ser humano en la atmósfera, en particular debido a los requisitos más estrictos para el diesel de los barcos. Como núcleos de condensación, los aerosoles desempeñan un papel clave en la formación de nubes y también reflejan la luz solar. Las fluctuaciones naturales y las interacciones oceánicas también podrían influir.
Sin embargo, el doctor Gößling considera poco probable que estos factores sean suficientes como explicación y pone en juego un tercer mecanismo: es el propio calentamiento global el que provoca la desaparición de las nubes bajas. Se plantea que existen mecanismos de retroalimentación, es decir, el cambio climático influye en la cantidad de nubes que se forman. “Si detrás de la disminución del albedo se produce una retroalimentación cada vez mayor entre el calentamiento global y las nubes, como sugieren algunos modelos climáticos, debemos esperar un calentamiento futuro bastante fuerte”, subraya. Es decir, se reforzaría a sí mismo: más calentamiento conduce a menos nubes bajas, menos nubes bajas conducen a un calentamiento aún mayor.
Una posibilidad es que hasta ahora se haya subestimado la sensibilidad climática. Este término significa cuántos grados se calentará la Tierra si se duplica el contenido de CO2 (dióxido de carbono) de la atmósfera. Si la sensibilidad climática fuera mayor de lo que se supone, todas las previsiones serían demasiado optimistas y se alcanzarían antes temperaturas más altas, como el límite de 1.5 grados centígrados de calentamiento global definido en el Acuerdo de París. Concluye el doctor Gößling “Ya podríamos estar más cerca de un calentamiento global de más de 1.5 grados centígrados de lo que se pensaba anteriormente. Las restantes emisiones de gases de efecto invernadero asociadas con estos límites del Acuerdo de París tendrían que revisarse a la baja en consecuencia, y las medidas para abordar las consecuencias de los extremos climáticos esperados serían aún más urgentes”.
Si esto se confirma con más investigaciones, entonces el cambio climático es aún más devastador de lo que los científicos pensaban anterior-mente. Los nuevos resultados apuntan ahora exactamente en esta dirección. Años cada vez más calurosos.