EL-SUR

Jueves 02 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Cinco razones para no extrañar a AMLO en 2025

Silber Meza

Febrero 15, 2025

Recuerdo que, justo antes de irse, Vicente Fox afirmó que lo íbamos a extrañar, pero eso nunca pasó. No pasó con él, no pasó con Felipe Calderón, no pasó con Enrique Peña Nieto y –obvio, hablo por mí– tampoco ha pasado con Andrés Manuel López Obrador.
Aquí, cinco razones.

Conferencias mañaneras

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha encabezado conferencias mañaneras cortas, con mensajes claros, explicaciones diáfanas. Es verdad que también Sheinbaum ha tenido momentos lamentables en los que pierde los estribos contra periodistas críticas y críticos, pero en general su talante ha sido menos pendenciero que su antecesor. El objetivo a destruir no son los medios ni los periodistas; tampoco la retórica del pasado ha sido tan intensa como con AMLO. Claudia vive más el presente y trata de solucionar los problemas del presente. No ha exhibido datos personales, como sí lo hizo López Obrador, y eso es algo que no se echa de menos.

Política de seguridad

Se acabó la política de los “abrazos, no balazos”. Se acabó, aunque la presidenta y su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, no lo acepten. Desde el día 1 fue evidente el cambio. Sucedió ante la amenaza de la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, pero también tras un convencimiento implícito de que las cosas no podían seguir igual.
Desde que Calderón inició la “guerra contra el narco”, los ciudadanos hemos ido perdiendo más y más territorios frente a los criminales, pero con la política de brazos caídos de López Obrador el conflicto se potenció. Los criminales se armaron más, se enriquecieron más y ampliaron más sus zonas de influencia y conexiones internacionales. Ahora se combate al crimen de manera frontal y no sólo se hace, además se comunica. Aún es temprano para saber si el trabajo de García Harfuch acabará en tragedia como sucedió con Genaro García Luna, pero los resultados mostrados nos indican –de momento– que sí se busca frenar al crimen y contenerlo, una estrategia muy distinta a la de AMLO, que se basó en no molestar a los cárteles bajo la falsa idea que así serían menos violentos y disminuirían fuertemente los homicidios.

Ciencia y medio ambiente

Estos dos elementos fueron también lastimados durante el gobierno de López Obrador. Y aunque no hemos escuchado un plan real de reparación del daño del sexenio pasado, Claudia al menos ha anunciado que impulsará un vehículo eléctrico, con lo que encarrila ambas áreas en un emprendimiento, y se ha propuesto rescatar áreas contaminadas.
No se puede extrañar una visión que prefiere energías fósiles sobre limpias y renovables; no se puede extrañar la devastación ambiental de un Tren Maya sobre el saneamiento de un lugar como Tula, Hidalgo.

Obras faraónicas

Claudia anunció redes de trenes que traerán consigo, sin duda, problemas ambientales y un gasto importante para el erario mexicano, pero en estos primeros meses se ha dedicado más a terminar las megaobras que le heredó AMLO que impulsar sus propias propuestas. El mejor ejemplo es que acaba de anunciar con bombo y platillo que, por fin, en julio estará listo el tren Buenavista-AIFA, una construcción que debió de haber acabado el expresidente y no lo hizo, entre tantas otras obras que quedaron inconclusas o en desarrollo en el sexenio pasado.
Claudia ha decidido concluir lo que está en marcha e iniciar con precaución y calma sus propias construcciones.

Corrupción en el ojo ajeno

Cuando López Obrador hablaba de corrupción, lo hacía posicionado en la acera de enfrente, detrás de la cortina, desde la superioridad moral que él mismo se inventó y desde la certeza de que él y su movimiento eran inmaculados, cuando la terca realidad nos mostraba que la condición humana se imponía a las visiones fundamentalistas y maniqueas. Si bien Claudia mantiene el mismo discurso de superioridad moral y de que la 4T es mucho más honesta que PRI, PAN y PRD, ha dejado abiertas ciertas probabilidades de que en este gobierno sí se castigue la corrupción, no como con el fundador de Morena.
Tres ejemplos en sus primeros días: cuando el exjefe de la oficina de la cancillería fue acusado de usar indebidamente el Munal para su boda privada y tras el escándalo renunció a su nuevo cargo en Semarnat; el alejamiento real de la presidenta y la falta de defensa a Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa por Morena, acusado de tener vínculos con Los Chapitos, y su crítica a Pedro Haces respecto de su lujoso rancho. AMLO rechazaba de tajo y abrazaba a los acusados, Claudia al menos pone su distancia.
El sexenio de Claudia Sheinbaum apenas empieza, pero con lo que llevamos hasta ahora puedo decirle a AMLO que a él tampoco lo extraño.