EL-SUR

Miércoles 28 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Ciudades enfermas

Héctor Manuel Popoca Boone

Marzo 02, 2019

 

De acuerdo con el analista en sustentabilidad urbana, Roberto A. Sánchez, las crecientes concentraciones demográficas de centros urbanos, sobre todo en aquellos que se han venido conformando como ciudades base de las economías regionales, acusan serios deterioros en sus procesos de desarrollo social, económico, político y ambiental.
Las ciudades tienen fuerte interactuación entre estos cuatro procesos. Un primer desafío es reorientar el crecimiento urbano en términos de los factores ya mencionados, en una forma de mayor equidad y equilibrio entre ellos. De tal suerte que el desarrollo urbano sustentable debe contemplarse como un proceso multidimensional y multiespacial, perfectible a lo largo del tiempo. Los efectos negativos no únicamente los sufren los citadinos. Son flujos de descarga y contaminación que van a impactar diversas zonas rurales; como lo son las descargas de aguas residuales, residuos sólidos y tóxicos, así como la consabida contaminación del aire, debido a gases emitidos por procesos de combustión interna.
La población nacional crece más como un fenómeno urbano que rural; por lo que la inseguridad pública, la violencia y criminalidad se explican mayormente por la presencia de crisis humanas de carácter citadino. No es raro que las delincuencias organizadas se apropien cada vez más de barrios y colonias urbanas en forma cada vez más extensa y diversifiquen sus actividades delictivas, en los secuestros y el robo, además del cobro del derecho de piso y el narcomenudeo.
Otro hecho inobjetable es que el crecimiento desordenado de las ciudades, junto a la demanda creciente de recursos para el sostenimiento de los servicios públicos, la impactan significativamente; como lo es también su sobre explotación por encima de la capacidades instaladas agudizando los problemas, ejemplo es la descarga de las aguas residuales y el depósito y tratamiento de la basura.
Es por eso que las ciudades se muestran ahora como espacios fragmentados, y con elevada segregación espacial; que agudizan los contrastes de los modos de vida citadinos y de su exclusión social (en determinadas zonas urbanas). La desigualdad social, el crecimiento de la pobreza, la especulación en los mercados inmobiliarios; así como los irregulares sistemas de planeación urbana agravan los problemas vinculados directamente con el deterioro acelerado de la infraestructura básica.
Vialidades, equipamiento urbano, servicios públicos, áreas de recreación y de tipo cultural, y la cobertura de la seguridad pública, operan cada vez más como cuellos de botella para la buena función urbana y de la buena salud de los que en ella habitan.
La dinámica de crecimiento demográficos de las ciudades medias se da más en los cinturones de miseria y en las periferias suburbanas, donde el agua entubada, basura, residuos sólidos y el tratamiento de aguas negras, presentan ya consecuencias negativas y destructivas en la salud de los habitantes y la degradación del medio ambiente circundante. Rupturas y deficiencias en los servicios y sus sistemas operativos urbanos han sido rebasados de su capacidad originalmente diseñada.
Todo esto se agrava con el no cumplimiento de los planes directores de desarrollo urbano, así como la falta de información sobre las leyes vigentes en la materia; provocando que los problemas ambientales no sean analizados desde una perspectiva integral de los mismos; incluyendo los procesos sociales que se originen y sus respectivas consecuencias.
Perentorio es que exista una mayor equidad y equilibrio en el crecimiento de las ciudades. El desarrollo sustentable solo podrá funcionar en la medida en que los ciudadanos lo perciban con consciencia y se lo apropien. El problema es que no problematizan la situación de esas interacciones en todas sus dimensiones y repercusiones.
El espacio urbano fragmentado y segregado es producto también de la pugna entre diversas clases sociales resaltante del predominio de una economía de mercado voraz y de lucro. Ejemplo es el crecimiento anárquico de la economía informal y el ambulantaje.