EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Clorados III

Octavio Klimek Alcaraz

Julio 23, 2016

Hace tres meses, el miércoles 20 de abril, a las 15:15 horas, ocurrió una explosión e incendio en la Planta Clorados 3 de la empresa Petroquímica Mexicana de Vinilo (PMV), ubicada en el denominado Complejo Petroquímico de Pajaritos, en el Municipio de Coatzacoalcos, en el estado de Veracruz. La Planta Clorados 3 es operada por la empresa Mexichem, en sociedad con Petróleos Mexicanos (Pemex) y produce el monómero de cloruro de vinilo a partir del etileno y el cloro. El monómero de cloruro de vinilo es el componente principal para la producción del plástico PVC, pinturas, embalajes, entre otros productos.
La gran magnitud de la explosión originó una onda expansiva de más de 10 kilómetros de ancho y una enorme nube negra de residuos tóxicos producto del estallido, hasta el momento se desconocen de manera pública y oficial las causas precisas que desencadenaron el incidente.
Infortunadamente, como consecuencia de dicha explosión e incendio, se tiene conocimiento de al menos 32 trabajadores fallecidos y más de un centenar de heridos.
Debe señalarse, que como diversos medios de comunicación informaron, la planta Clorados 3 ha tenido otros accidentes, uno grave sucedió el 11 de marzo del 1991, cuando en otra explosión e incendio perdieron la vida cuatro trabajadores, causando heridas a más de 300 trabajadores.
La magnitud de los efectos al ambiente y a la salud de las personas que pueden representar las sustancias químicas peligrosas liberadas, como resultado de la explosión e incendio del mes de abril, no han sido precisados. Estos efectos serían consecuencia de posibles niveles altos de exposición de las personas y demás seres vivos en el área de influencia de dicha planta. Por ello, tanto las empresas responsables, Pemex y Mexichem, como las autoridades correspondientes, en especial del sector ambiental y de la salud, en el ámbito de sus respectivas atribuciones, deberían de manera coordinada e inmediata presentar información al respecto para descartar o, en su caso, remediar las posibles consecuencias que tenga en la población y el medio ambiente, el contacto con sustancias químicas peligrosas derivadas de este accidente.
Se tienen solo comunicaciones de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), que ha informado desde el día del accidente que se encuentra atendiendo el mismo, en coordinación con la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos (Asea), dentro de sus respectivas atribuciones. En este sentido, el pasado 28 de abril, la Profepa comunicó en su boletín de prensa BP/352-16, que ordenó medidas de seguridad y correctivas a la Planta Clorados 3, a través de su clausura temporal, ya que a su “criterio en las acciones de respuesta para el control de dicho evento se generaron residuos peligrosos, provenientes de las diferentes sustancias químicas que se encontraban en los equipos de proceso como el ácido clorhídrico, etano, etileno, catalizador de cloruro cúprico y 1,2 dicloroetano, los cuales tiene características de peligrosidad y deberán ser retirados y enviados a empresas autorizadas […]. Asimismo, la Profepa ha ordenado realizar y presentar un estudio de caracterización y un programa de remediación, ya que los materiales y residuos peligrosos generados con motivo de la explosión, incendio y acciones para su atención, pudieron haberse desplazado en la parte interna y externa del complejo petroquímico”.
Luego, el pasado 20 de junio, la Profepa comunicó en su boletín de prensa BP/551-16, que “a criterio de la Profepa, en las acciones de respuesta para el control de dicho evento se generaron residuos peligrosos provenientes de las diferentes sustancias químicas que se encontraban en los equipos de proceso como el ácido clorhídrico, etano, etileno, catalizador de cloruro cúprico y 1,2 dicloroetano, los cuales tienen características de peligrosidad y deberán ser retirados y enviados a empresas autorizadas por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, para su disposición final en un plazo de 45 días hábiles y que vencen el 1 de julio de 2016 lo cual le fue ordenado a la empresa por esta dependencia federal”.
También precisa la Profepa en dicho boletín, que “el estudio de caracterización, una vez que se hayan retirado los residuos peligrosos generados, deberá presentarse el 5 de septiembre de 2016 y a más tardar el 1 de noviembre de 2016, la empresa deberá contar con un programa de remediación aprobado por la Semarnat”.
En dicho sentido, con el propósito de conocer cuáles fueron los impactos de la explosión en el ambiente y la salud de las personas, la organización ambientalista Greenpeace México, acudió a la zona a realizar un trabajo de recolección de muestras para su posterior análisis. Entre los días 23 y 24 de abril del presente año se tomaron 10 muestras: una muestra de agua residual industrial, cuatro muestras de agua del río Coatzacoalcos, cuatro muestras de suelo superficial y una muestra de polvo superficial.
Tras el análisis de dichas muestras en laboratorios de investigación de la Universidad de Essex, Inglaterra, el pasado 20 de junio, Greenpeace presento su “informe técnico de las muestras tomadas en Coatzacoalcos”. En dicho informe se reveló la presencia de sustancias tóxicas, algunas catalogadas como posibles cancerígenos por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés).
Se encontraron al menos 59 compuestos químicos orgánicos aislados. Conforme al reporte de Greenpeace México, se identificaron sustancias sumamente tóxicas, entre ellas algunas consideradas extremadamente preocupantes para el ambiente y la salud de las personas, como etenos clorados, etanos clorados, y metanos clorados así como bencenos clorados. Además, se identifican una amplia gama de compuestos químicos orgánicos semivolátiles.
Greenpeace señala, que de las distintas sustancias, el químico más predominante es el Dicloruro de Etileno (EDC, por sus siglas en inglés), sustancia catalogada como posible cancerígeno por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por su acrónimo en inglés) y los servicios de salud de los Estados Unidos. Las concentraciones halladas de EDC superan de 10 a 28 veces los límites que establecen Estados Unidos respecto a las aguas residuales que vierte el sector de los plásticos.
Es preocupante, que el reporte de Greenpeace, precise que los resultados más alarmantes de presencia de tóxicos tras la explosión son “precisamente la del agua proveniente de una de las tuberías del complejo Pajaritos, tubería que desecha decenas de sustancias químicas extremadamente tóxicas en el caudal del Río Teapa”.
Finalmente, Greenpeace comenta, además, que estas sustancias prácticamente carecen de regulación en México y fueron encontradas en concentraciones superiores a lo permitido por la normatividad de Estados Unidos (ver página electrónica: http://www.greenpeace.org/mexico/es/Noticias/2016/Junio/Exigimos-acciones-claras-y-contundentes-para-Coatzacoalcos/).
Es evidente, que las instituciones del gobierno federal relacionadas a la protección del ambiente y la salud de las personas deben verificar con gran responsabilidad la información del reporte presentado por Greenpeace, y tomar las medidas de acción pertinentes. A la fecha debe darse a conocer si ya se han realizado muestreos y análisis, que permitan diagnosticar de manera oficial y preliminar el estado del medio ambiente y de la salud de las personas dentro y fuera del complejo petroquímico de Pajaritos, en especial en su área de influencia.
Finalmente se debe señalar, que para que estos accidentes y sus posibles consecuencias de daños ambientales y de salud pública no vuelvan a suceder nuevamente, el gobierno federal a través de las instituciones primordialmente del sector ambiental y de la salud, así como Petróleos Mexicanos deben trabajar de manera muy coordinada y programada en la zona del Complejo Petroquímico de “Pajaritos” en el Municipio de Coatzacoalcos, en el estado de Veracruz, y sus alrededores. En especial, con el objetivo de lograr la reducción y eliminación de fuentes industriales generadoras de sustancias químicas peligrosas para la salud humana y el ambiente en la zona.
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