EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

CNDH, ¿lo saben, le saben?

Ana Cecilia Terrazas

Octubre 19, 2019

Los primeros días de octubre salió al aire una original y pegajosa campaña institucional. Pero le ocurrió lo que a últimas fechas sucede con diversas noticias y novedades: se lanzan, se difunden y quedan superadas o avasalladas en cuestión de horas.
Me refiero al spot audiovisual que hizo para la Comisión Nacional de los Derechos Humanos la Sonora Santanera utilizando la tradicional canción La boa, pero con lírica adaptada en favor del respeto y protección a los derechos humanos e invitando a la población a denunciar “ante abusos de la autoridad”.
En pocas horas se vinculaba ya ese anuncio con el atropello denunciado por un grupo de venezolanos que lamentaron haber sido retenidos ilegalmente en el aeropuerto de Cancún, Quintana Roo.
Los derechos humanos, como todos los derechos –según dice uno de nuestros mejores intelectuales, Antonio Azuela– se configuran jurídicamente en lo individual, en cada hecho, en cada acto jurídico.
Por ejemplo, el derecho a la vida en la antesala de la extinción planetaria por el calentamiento global se torna importantísimo con cada suceso destructor del entorno.
En un México tan deshilvanado en derechos humanos, tejido social y paz, destaca que haya 57 contendientes a presidir la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para el cambio de titular en próximas fechas.
Curiosa por entender qué mueve al deseo de presidir un organismo con tan difíciles retos pregunté a una amiga por qué se había inscrito.
Rosy Laura Castellanos Mariano, candidata a la presidencia de la CNDH, convivió toda su vida con su familia entre Ciudad de México y el municipio de Santiago Tenango, Oaxaca, población de cultura mixteca. Tiene estudios en el país y en el extranjero sobre derechos humanos, democracia en América Latina, transparencia y acceso a la información, seguridad nacional; educación ciudadana, gobernanza, democracia y derecho; psicoanálisis, filosofía crítica, igualdad de género, planeación estratégica y mediación y resolución de conflictos.
Desde hace siete años Rosy Laura fundó y dirige Cultura DH, instituto de investigación y estudios en cultura de derechos humanos. Es una organización de la sociedad civil, apartidista, sin fines de lucro, dedicada a promover la cultura de los derechos humanos.
Ella rastrea el origen de lo que se ha vuelto su pasión y profesión: “Empezó desde mi familia. Yo provengo de una madre indígena y de un padre campesino. Estoy acostumbrada a que las cosas se logran a partir de la disciplina, la firmeza y la convicción profunda de poder hacerlas bien, por nosotras mismas como personas y como parte de una colectividad.
“Los pueblos indígenas tienen esa cualidad que es muy importante, tomar las resoluciones por consenso. Estoy habituada desde muy niña a estar en asambleas que podían empezar a las ocho de la mañana y terminar a las nueve o 10 de la noche, hasta que la última persona se convencía, o no, de lo que tenía que hacer.
“Así, yo me di cuenta de que algo siempre pasaba. Como decía mi papá, no se gana todo, pero sí una parte. Más adelante sabría que eso tiene que ver con la lucha por nuestros derechos a un territorio, derechos por el agua, por mejores condiciones de vida. Eso yo lo viví, yo lo miré, y desde ahí toda mi biografía”.
Participante desde joven en movimientos estudiantiles, huelgas, colectivos como el de las costureras del sismo de 1985; a invitación de Gloria Ramírez realizó el curso interdisciplinario de la Academia Mexicana de los Derechos Humanos y desde entonces no abandonó el tema. Más recientemente se volvió becaria de la Unión Europea para la maestría en Derechos Humanos y fue mediadora de conflictos en Centroamérica.
Resume su propuesta en tres líneas estratégicas:
“La igualdad sustantiva, que coloque a las víctimas como prioridad y que parta de una lectura estructural a fondo del modelo desigual que trae consigo esos problemas e inequidades… (sin dejar de reconocer los avances que ha tenido México en su legislación).
“Fortalecer la política pública con un verdadero enfoque de derechos humanos y de género, y abordar en serio las causas ciudadanas promoviendo sin tregua una cultura de derechos humanos”.
Y es que, con trayectoria teórico-práctica de lucha con éxitos, pero también de ver pisoteados sus derechos humanos a lo largo de la vida, hay candidaturas como ésta que del tema mucho lo saben, le saben.