EL-SUR

Viernes 20 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Como candidato moral a gobernador, propongo… (2)

Héctor Manuel Popoca Boone

Febrero 20, 2021

No bastará la aplicación masiva de la vacuna contra el Covid-19 para sacar del hoyo negro a Guerrero. Se necesitarán dos cosas importantes más; de las que de tiempo atrás carecemos: 1) Un gobierno con mucha autoridad moral y enorme capacidad de convocatoria social. Con una forma de gobernar desterrante de vicios, errores y mal deformaciones históricas; mantenidas a la fecha. 2) Un nuevo ciudadano (a), producto de un mayor nivel educativo y consciencia civil ampliada; que nos permita adquirir la suficiente disciplina social de combate colectivo y unificado en contra de la pandemia, la pobreza y la inseguridad social.
Al actual gobierno estatal lo alcanzó su triste destino manifiesto. Debilitado está su funcionamiento y con fuertes descalabros en algunas de sus responsabilidades principales. El claro fracaso en el control de la pandemia, lo sintetiza todo: somos, para nuestro oprobio, uno de los dos estados de la república ubicados con semáforo rojo, el de mayor intensidad. Colmada está la medida del desastre humano –muertes y enfermos en demasía– por el desbordamiento de la maldita pandemia y la no aplicación oportuna de las medidas sanitarias pertinentes. En el futuro, con hiel se recordarán a los actuales gobernantes, por sus soberbias, engaños, irresponsabilidades y vanas presuntuosidades.
La actual estructura del gobierno se asemeja a un pulgón verde: barriga y lonjas ultra obesas, extremidades enjutas, cabeza insignificante y mandíbulas voraces e insaciables. Además de un anquilosamiento polimorfo. Hay exceso de personal burocrático. En este año, el 91 por ciento del erario público estatal se dedicará a cubrir gasto corriente, principalmente nóminas; y solo 9 por ciento se destinará a inversión pública. Se ha mantenido la inercia de antaño de la colocación laboral por pago de favores, compadrazgos, amistades o por recomendaciones políticas. Ante la falta de empleos, incorporarse a la burocracia y medrar en ella (excluyendo las excepciones de rigor), ha sido siempre nicho de confort atrayente, en un estado muy pobre donde no hay empleos. Eso trajo como consecuencia la conformación paulatina de un ambiente de holgazanería en la mayoría de los puestos laborales.
Ejemplo de lo anterior es la existencia en Chilpancingo como en Acapulco, de una sobresaturación de personal administrativo en el sector salud o en el educativo; donde, en derredor de un escritorio, trabajan tres personas que, por su amontonamiento, son proclives a la chacota y al embeleco. De ahí que las oficinas se reconviertan en mesones de fritangas para el almuerzo cotidiano; a la vista de todo ciudadano que acude presuroso a hacer sus trámites de diversa índole.
También existe inequidad en las remuneraciones a los trabajadores. No se observa el principio de que, a igual carga de trabajo, especialidad y responsabilidad, igual salario; sin distingo de sexo. El personal femenino prosigue sin tener el suficiente reconocimiento salarial a sus capacidades y desempeños laborales. Hay oficinas de primera, segunda y tercera categoría; en forma correlativa está el monto de las percepciones económicas del personal adscrito a ellas y su respectivo equipamiento. Imperativo es establecer un único tabulador salarial sin muchas subcategorías y así eliminar privilegios salariales o de ubicación.
En circunstancias de crisis económica estatal, no es ético dar de baja a nadie que no lo merezca. Los directivos y personal de confianza serán sujetos a una evaluación de sus capacidades y desempeños. Inevitable es una reubicación y reasignación de cargas laborales reales, con responsabilidades distribuidas en forma equitativa; erradicando la simulación o el ausentismo, sin excepción alguna. Vale el exhorto a los sindicatos de trabajadores gubernamentales a que se distingan en la defensa genuina de los derechos laborales; y no de las perversiones y corrupciones que, de muchos años atrás, obstruyen la buena marcha del quehacer público.
Denigrado está nuestro sistema gubernamental estatal, que reclama una restructuración a fondo. Una estructura oficial apoltronada, poco sirve para el rescate de Guerrero. Honestidad, eficacia, austeridad, transparencia, compromiso social y entrega de resultados, deberán ser las divisas que distingan al próximo gobierno. La crisis y postración que padece nuestro estado, lo ameritan con urgencia. (Continuará).

PD1. El ingeniero Roberto Villalobos Alcalde, recién encargado de la CAPAMA (organismo del agua potable en Acapulco), es garantía de honestidad, capacidad técnico-administrativa y laboriosidad cabal. Enhorabuena.
PD2. Sea lo que haya de ser. El Gran Dedo ya señaló. Morena se auto devora públicamente.
PD3. Solo merece el favor de las mujeres aquel que sabe protegerlas con denuedo.

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