EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Con miras al 2018

Héctor Manuel Popoca Boone

Agosto 20, 2016

El PRD es otro de los partidos políticos que perderá votos en las próximas elecciones federales. Sus dirigentes chuchistas y tribus afines prefirieron marginar a sus líderes fundadores y actuar de comparsas del actual gobierno fallido del PRI, dándole la espalda a los intereses del pueblo.
Es más, traicionaron a México. Su directiva nacional y representantes populares apoyaron, explícita o implícitamente, la privatización de los estratégicos recursos naturales, propiedad de la nación. También tendrán castigo electoral por el apoyo que brindaron a otras medidas promovidas por el PRI que han lesionado en mucho la economía popular. Sin ambages, el PRD ha contribuido a debilitar la soberanía popular del país.
Otro factor contribuyente para su próxima debacle electoral es que el PRD, de ser el partido político aglutinador de las izquierdas, fue convertido en una malograda confederación de grupos políticos facciosos. Fungió como receptáculo de prácticas sectarias de politicastros nacionales, regionales y locales; en el marco de una corrupción descarada y un fortalecimiento de intereses particulares o de grupo. Memorable fue a nivel nacional el video donde René Bejarano retacaba sus bolsillos de billetes otorgados por un empresario argentino. O el de un secretario de finanzas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la Ciudad de México, por su afición rutinaria de ir a Las Vegas para desestresarse apostando fuertes cantidades de dinero en los casinos.
También entraron de lleno los de sol azteca en el crespúsculo, con la dadivo-manía para hacer política electoral mercantilizada y nunca emancipadora. Las conveniencias para la obtención interesada de puestos gubernamentales y de representación popular suplantaron las convicciones e intenciones de transformación social. Enarbolando y escudándose en la palabra “izquierda”, múltiples líderes súbitamente enriquecieron sus bolsillos; a tal grado de poseer y ostentar residencias, coches lujosos, caballos pura sangre, etc. mientras la pobreza social sigue manteniendo un carácter expansivo.
La necesidad perentoria de tener dinero para fortalecer tribus, adquirir dádivas qué repartir y comprar votos, endeudaron a tal grado al partido que tuvieron la necesidad de recurrir a Carlos Salinas de Gortari para su salvamento financiero, tiempo atrás. Y al que pide y recibe favores, la paga obliga.
También habrá desgrane de votos duros del PRD. Quedará el puro ocote cuando parte de los electores cambien sus preferencias a la alternativa carismática, menos corrupta y más socialmente comprometida que ofrece la ya declarada candidatura presidencial de López Obrador. Bifurcados quedarán los caminos por los cuales transitarán los corruptos dirigentes sempiternos, que acapararán las candidaturas plurinominales y las prerrogativas monetarias para seguir medrando. Por otros senderos políticos menos insanos caminaran las bases militantes.
El espectro político se concentrará en dos zonas a nivel nacional: La Centro-derechista encabezada por el PRI y la Centro-izquierdista liderada por López Obrador y su partido. Los demás partidos se correrán para uno u otro lado. O bien, hacia alguna candidatura independiente o de plano, al abstencionismo.
Además, por lo que respecta al PRD-Guerrero, mancharon sus manos de sangre con el asesinato impune y fratricida de Armando Chavarría en la lucha interna por el control del poder. Lo más terrible y nefasto fue el paso dado al vacío, al abordar el navío sin desembarque de la narco-política. Cuando tuvieron el poder gubernamental estatal guardaron silencio cómplice durante más de un año frente a las graves violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad cometidos en estas tierras del sur.
Todavía retumban las altisonantes expresiones verbales de conspicuos dirigentes perredistas en relación a los trágicos sucesos acaecidos en Iguala, la noche-madrugada del 26-27 de septiembre del 2013: “Damos todo nuestro respaldo político” (al gobernante municipal hoy encarcelado) o “No tenemos que pedir perdón de nada al pueblo” (en plena campaña político-electoral del 2014).