EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Con miras al 2018 (4)

Héctor Manuel Popoca Boone

Agosto 27, 2016

Ante un PRI en declive, el PAN hará su esfuerzo, a la par que el PRD, para no quedar rebasados por Morena, con miras a los comicios del 2018. Sus posibilidades de triunfo presidencial están mermadas de tiempo atrás; por la vorágine de violencia y delincuencia detonada en su administración por el presidente panista Felipe Calderón, a todo lo largo y ancho del país.
Dolorosamente famosa por sangrienta y fallida ha sido la guerra contra el narcotráfico, nacida con el PAN y heredada al PRI. Éste partido hecho gobierno, la continúa con las mismas estrategias únicas de descabezamiento de los capos principales, sin tocar las fuentes de financiamiento, ni las estructuras de abastecimiento y trasiego de estupefacientes y armas. Guerra interna de baja intensidad que los gobernantes no han podido solucionar a la fecha. Supera ya en mortandad, a la guerra cristera que es el antecedente más próximo de exterminio civil de gran magnitud que ha sufrido el país.
Aunado a lo anterior, tenemos el voto de castigo aplicado al PAN en 2012. Hizo regresar a la presidencia de la república al PRI; en el marco del empobrecimiento paulatino, pero inexorable, extenso e intenso, de amplias capas de la población, a costa del empoderamiento de un reducido grupo de empresarios, gobernantes, tecnócratas y políticos, que se han constituido, hoy por hoy, en “la casta divina” de México.
Su paso por el poder presidencial –donde permaneció 12 años– lo embardunó de corrupción, sangre e impunidad al PAN. Su ética democrática conservadora fue hecha a un lado para dar paso a un grupo de políticos advenedizos y proclives al pragmatismo convenenciero para allegarse el poder por el poder mismo. Similar propósito los ha hermanado con el PRD en varias elecciones en ciertos estados del país. Han sido alianzas políticas “contra natura”. Aberraciones ideológicas amalgamadas en lo electoral.
El PAN tampoco ha escapado de mancharse las manos de sangre, no solo por sus mal paridas estrategias contra el narco, sino en sus disputas internas por el poder. Así lo demuestran los asesinatos entre sus militantes, como aconteció en Acapulco. Visto está que la ambición desmedida de poder o de riquezas materiales, no conoce valladar moral alguno.
Un tercer factor que le impedirá al PAN triunfar en la contienda por la presidencia de México en el 2018, es el hecho de que nunca lograron arraigo popular. Tanto Fox como Calderón resultaron un fiasco y nunca quisieron hacer suyas las genuinas demandas de nuestro pueblo empobrecido. No comprendieron que accedieron al gobierno del país gracias al hartazgo ciudadano en contra del PRI. Pero ya en el poder, los panistas salieron fieles discípulos del PRI y sus formas de gobernar que, por lo visto, no solo no las cambió en la torna vuelta al poder presidencial, sino que recicladas, las empeoró.
En Guerrero, el PAN no perdió su registro local en las pasadas elecciones gracias a que utilizó como vejiga natatoria a Zeferino Torreblanca Galindo. De cualquier forma, el PAN mantendrá nacionalmente un cierto posicionamiento electoral porque será el receptáculo natural de votos de castigo o en fuga de priistas, empresarios y ciudadanos conservadores, que quieren seguir siendo beneficiarios económicos del capitalismo salvaje neoliberal (corrupto, depredador y depauperador), que mantiene subyugado y hundido en la ignominia a vastos segmentos del pueblo mexicano, para vergüenza mundial.

PD1. “La corrupción es de los principales obstáculos que enfrenta el estado”. Héctor Astudillo Flores.
PD2. En sigilo, con opacidad y en albazo, el cabildo del Ayuntamiento de Acapulco, de mayoría perredista, aprobó el primer préstamo de la temporada al gobierno de Evodio, por un monto de 158 millones de pesos. Habrá más, ya lo verán.
PD3. “El lujo, la corrupción y los fraudes alcanzan proporciones enormes. No hay sino un medio para poner término a esto: que se elija a una comisión compuesta de tres personas, con facultades para poder, durante tres o cuatro días, fusilar a todos los concusionarios.” Napoleón Bonaparte.