EL-SUR

Martes 30 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Conaculta: la protesta como crimen

Humberto Musacchio

Abril 09, 2007

 

Algún colaborador de Sergio Vela quiere su puesto o por lo menos se propone meterlo en
apuros. Primero fue la salida de Saúl Juárez de la Dirección de Bibliotecas por un hecho
intrascendente en el que alguien atizó la campaña de prensa desde Conaculta. Ahora es el
empleo de la policía federal para acallar una protesta legítima y la demanda, por demás
innecesaria y excesiva, ante la Procuraduría General de la República contra tres
empleados: Martha Miranda, Montserrat Rico y Lourdes Andrade, a quienes el Consejo
acusa de “obstrucción de particulares a instalaciones federales” por haber encabezado la
protesta contra la disparidad de salarios entre los trabajadores de Conaculta y los de
Bellas Artes y el INBA. La respuesta del Conaculta es evidentemente exagerada y tiene toda
la cara de una trampa contra Sergio Vela, a quien alguien le recomendó no emplear los
recursos propios de la política para afrontar la inconformidad, sino las macanas de la
policía y la amenaza de cárcel. Ahora, lo previsible es una escalada del conflicto laboral que
en todos los sentidos tendrá altísimos costos para el órgano coordinador de la cultura.

Vuelve “Para leer de boleto en el metro”

Uno de los programas más generosos del gobierno capitalino anterior, “Para leer de boleto
en el metro”, mismo que fue primero minimizado y después suprimido por las mismas
autoridades, en breve volverá a beneficiar a los metronautas. Como un acto de justicia
poética, Elena Cepeda, secretaria de Cultura del DF, llamó a Paloma Saiz y la puso al frente
de ése y otros cinco programas, todos ellos pensados para estimular la lectura. Existe el
proyecto de distribuir entre policías ciertos títulos y luego llevar a los autores a dialogar con
ellos. Otro plan es realizar tianguis con obsequio de libros y conferencias sobre historia de
México en la glorieta del metro Insurgentes. Volverán los libros del crucero, con paquetes
que se venderán muy baratos en la calle. Se recuperarán los libroclubes y habrá un
programa de libros gratuitos para jóvenes, al que sugerimos bautizar como “De barbas
para los imberbes”.

En la muerte de Mercedes Iturbe

Mujer bella, Mercedes Iturbe contó siempre con fuertes apoyos políticos. Las notas sobre
su deceso han dado cuenta de los múltiples cargos que ocupó, entre otros el de directora
del Centro Cultural de México en París, donde se recibía en forma excelente a quien
contaba con influencias y relaciones, y no tan bien a los demás mexicanos que caían por
ahí.
En los años noventa dirigió el Instituto de Cultura de Morelos, en tiempos de Jorge Carrillo
Olea. Defenestrado este gobernador, sus colaboradores fueron sometidos a persecución
por los sucesores.
Fue así como a Mercedes Iturbe le abrieron cuatro procesos por presuntos malos manejos,
lo que no fue óbice para que en diciembre de 2000 fuera nombrada directora del Palacio de
Bellas Artes, lo que en esta columna fue reprobado, pues de ninguna manera es admisible
que a un funcionario sometido a juicio se le den otros empleos gubernamentales.
En México un acusado tiene que probar que no es culpable y ella finalmente lo demostró al
ir echando abajo las acusaciones hasta quedar absuelta en cada uno de los juicios. Para
ella no hubo siquiera el tradicional “usted perdone” y quienes exigimos que se llamara a
cuentas a los acusadores todavía estamos esperando. Con ese difícil episodio, la señora
demostró su fuerza de ánimo.

El primer texto mexicano del Gabo

Gabriel García Márquez llegó a México el 2 de julio de 1961, el mismo día que murió Ernest
Hemingway. Una semana después, en el legendario suplemento México en la Cultura que
dirigía Fernando Benítez, se le dedicó toda una página al autor de El viejo y el mar. Ahí
apareció un texto de Max Aub, Mi amigo Hemingway; otro del entonces chamaco Pepe de la
Colina, Con las botas puestas; y un tercero de un colombiano bigotón todavía desconocido
entre nosotros: él autor era Gabriel García Márquez y el artículo se intitulaba Un hombre ha
muerto de muerte natural. El título resultaba extraño, pues inicialmente se divulgó que el
escritor estadunidense había fallecido al disparársele accidentalmente su escopeta.
Después se sabría que se trató en realidad de un suicidio, pero en ambos casos el título
de García Márquez no encajaba con los hechos, a menos que viera como una paradoja que
el irreprimible aventurero acabara muriendo en su casa. Como haya sido, resulta
interesante el descubrimiento hecho por el escritor Víctor Manuel Camposeco, quien se
topó con los textos citados al revisar la colección del México en la Cultura que perteneció a
Emmanuel Carballo y que hoy está en manos del profesor regiomontano Rogelio Reyes
Reyes. El texto del colombiano empieza así: “Esta vez parece ser verdad: Ernest
Hemingway ha muerto”.

Breviario…

Mejora El Colegio Nacional, que hoy recibirá a Linda Manzanilla como consejera de la
institución. Hace unos meses, los integrantes del Colegio recibieron como uno de sus
pares a un individuo sujeto a proceso penal. Y eso que se trata de una institución “de
excelencia” (je, je). @@@ La pintora Leonora Carrington cumple 90 años y el mundillo
cultural mexicano debe festejarlo por todo lo que nos trajo la artista. @@@ También Eraclio
Zepeda cumplió años. Llegó a 70 abriles el autor de Benzulul, quien entregó ya la segunda
novela de la trilogía iniciada con Las grandes lluvias. @@@ En el sur de la ciudad de
México se abrirá en breve una sucursal del legendario y jarochísimo café La Parroquia.
@@@ A propósito de la renuncia de Saúl Juárez a la Dirección de Bibliotecas del
Conaculta, circula ya un corrido del que tomamos algunas estrofas:

Al promotor incansable
Quiero rendirle homenaje
Hablo de sus circunstancias
Que no merecen ultraje
Aquí tiene a quien lo quiere
Y que la voz no se raje

Un promotor cultural
No necesita de altares
Lo reconocen pintores
Bailarinas y sus pares
Periodistas y poetas
Estamos con Saúl Juárez

Institutos de cultura
Centros de cada región
Escuelas con auditorios
Bibliotecas con pasión
Saúl seguirá sembrando
Cuando ya pase el ciclón.

Estos son versos de honor
Que palian la contumelia
Tiene este corrido autor
–la música es de Camelia—
Y lo escribió un profesor
Anónimo de Morelia