Octavio Klimek Alcaraz
Noviembre 09, 2024
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad, también conocida como Cumbre Mundial de la Naturaleza, es una reunión de las Naciones Unidas en la que se congregan los estados miembros del Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas (CDB). El CDB tiene su origen en la Cumbre de Río de Janeiro de 1992. Forman parte del CDB 195 estados más la Unión Europea: todos menos Estados Unidos han ratificado el acuerdo, es decir, lo han firmado, y por lo tanto participaron en las negociaciones en Cali. Del 21 de octubre al 1 de noviembre de 2024, los estados firmantes se reunieron para la 16 Conferencia de las Partes (COP16). La anfitriona fue la ciudad de Cali, en Colombia.
El Convenio tiene como objetivo la conservación de la biodiversidad, el uso sostenible de sus componentes y la distribución justa de los beneficios que se deriven de su uso. La biodiversidad no significa sólo la variedad de animales y plantas, sino también la diversidad genética, la diversidad de ecosistemas y la diversidad funcional, es decir, el papel que desempeña cada forma de vida en la naturaleza. Todo en conjunto es crucial para garantizar que el planeta siga siendo un espacio vital para los humanos y nos proporcione agua potable, alimentos y aire limpio para respirar.
Un acuerdo significativo, aunque todavía imperfecto, es que los delegados acordaron establecer un nuevo fondo global dedicado a compartir los beneficios derivados del uso de información de secuencias digitales (DSI, en inglés) de recursos genéticos. El llamado Fondo de Cali estipula que las empresas u otros usuarios que utilicen información DSI de recursos genéticos en sus productos deberán destinar una parte de sus ganancias o ingresos al Fondo.
Según el acuerdo, a partir de un determinado nivel de ingresos, los beneficiarios tendrían que donar el uno por ciento de sus ganancias o el 0.1 por ciento de sus ingresos al fondo global. Si bien los detalles sobre la distribución aún se están definiendo. Se ha acordado que la mitad de los recursos del fondo se destinará a los pueblos indígenas y comunidades locales, ya sea de forma directa o a través de los gobiernos. Sin embargo, el acuerdo no es vinculante para las industrias mencionadas en el documento, incluidas las industrias farmacéutica y cosmética.
Asimismo, se señala como dos logros importantes la creación de un órgano subsidiario permanente, un nuevo organismo dedicado a los derechos, roles, territorios y conocimientos de los pueblos indígenas, y el reconocimiento de los pueblos afrodescendientes.
Igualmente, se presentaron 44 Estrategias y Planes de Acción Nacionales de Biodiversidad (NBSAPs) revisados, y 119 países parte han enviado Objetivos Nacionales revisados, representando alrededor del 63 por ciento de los países, un aumento alentador en comparación con la situación previa a la COP, cuando menos de la mitad de los países habían publicado planes u objetivos.
También se adoptó de un plan de acción sobre biodiversidad y salud, así como los procedimientos para describir Áreas Biológica y Ecológicamente Significativas (EBSAs) en los océanos, siendo este último un paso clave hacia la meta de conservar el 30 por ciento de las áreas oceánicas para 2030.
Lo más preocupante es que la COP16 del CDB terminó sin un acuerdo sobre cuestiones de financiamiento. La presidenta de la COP16, la ministra colombiana de Medio Ambiente, Susana Muhamad, declaró terminada la conferencia porque ya no se pudo lograr el quórum necesario para la votación. Muchos participantes ya habían abandonado la cumbre para no perder el vuelo de regreso a casa. Originalmente se suponía que la conferencia terminaría el viernes 1 de noviembre. Muhamad lo había ampliado para llegar a un acuerdo.
El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, en inglés) ha comentado que este resultado sobre el financiamiento podría socavar la confianza y la implementación del Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal (KMGBF, en inglés) (https://www.wwf.org.mx/?391891/COP16-en-Cali-finaliza-con-algunos-avances-pero-con-decepcion-por-retrasos-en-acuerdos-financieros-clave).
Se debe entender que los estados individuales del CDB tienen niveles muy diferentes de capacidad para implementar el Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal en leyes y acciones nacionales. Nunca los países desarrollados habían comprometido dinero para el Sur Global con el objeto de proteger la diversidad biológica de una manera tan vinculante como lo hicieron en la COP15 en Montreal en 2022 a través del citado Marco. Los puntos críticos de biodiversidad –como los arrecifes de coral, muy amenazados por el calentamiento global, las últimas selvas tropicales ricas en especies del planeta o los bosques de manglares amenazados por el aumento del nivel del mar– se encuentran predominantemente al sur del ecuador, en países menos ricos que carecen de dinero para más conservación de la naturaleza. Para garantizar que el dinero llegue y pueda utilizarse para una protección significativa del clima y el medio ambiente, las Naciones Unidas quieren regular en detalle cómo se paga y cómo se hace transparente su uso. Ese fue el objetivo de la negociación del financiamiento en Cali.
Conforme a la meta 19 del Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal se estableció que los países desarrollados debían aportar 20 mil millones de dólares anuales para ayudar a otras naciones a enfrentar la pérdida de biodiversidad, y hacer un uso sostenible de esta. Sin embargo, además de no cumplir este compromiso los países desarrollados, no han estado dispuestos a buscar consensos en el tema del financiamiento. Aunque se estableció un fondo, cobijado bajo el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF), para unir y distribuir las contribuciones. La brecha sigue siendo muy alta: lo que ha llegado al fondo asciende actualmente a solo 407 millones de dólares.
Sin embargo, la mayoría de los países de África y América Latina estaban pidiendo crear un nuevo fondo para la biodiversidad que no estuviera controlado por el GEF. Otras partes, como la Unión Europea y Canadá, se mostraron en contra. Fue durante estas negociaciones, y ante la ausencia de quorum que se suspendió la negociación.
La paradoja es que los gobiernos han presentado planes y metas para conservar la naturaleza, pero no los fondos para llevarlos a cabo. La financiación para la biodiversidad sigue estancada ante la ausencia de promesas financieras creíbles de los gobiernos ricos y el lobby sin precedentes de las corporaciones privadas.