EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Conferencia de cambio climático y la lentitud

Octavio Klimek Alcaraz

Diciembre 29, 2018

 

La Vigésimo Cuarta Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático, se celebró del 2 al 15 de diciembre de 2018 en Katowice, Polonia. Los datos de cada conferencia son siempre impresionantes, llegaron más de 22 mil participantes, el mayor número son los 14 mil funcionarios de gobierno de casi 200 estados, otros 7 mil representantes de agencias y organismos de la ONU, organizaciones intergubernamentales y organizaciones de la sociedad civil, y otros mil 500 representantes de los medios de comunicación civil. La complejidad institucional de la Conferencia es enorme, ya que incluyó los tres órganos de gobierno de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el Protocolo de Kyoto y el Acuerdo de París y los tres órganos subsidiarios.
Agréguese, que los negociadores del cambio climático ha creado un complejo lenguaje en los documentos que se revisan y validan, que los hacen incomprensibles para quienes no están en el tema.
Por eso, muchas veces queda la impresión, dado sus resultados anuales, de que estas cumbres climáticas giran más en torno a sí mismas, que en dar cumplimiento a los objetivos para lo que se han creado, que es en este caso el combate al cambio climático.
Al respecto, la principal tarea de la conferencia fue completar el trabajo sobre el Programa de Trabajo del Acuerdo de París, un conjunto de decisiones destinadas a poner en práctica el Acuerdo de París. Para ello, las partes adoptaron el Paquete de Clima de Katowice, que incluye decisiones sobre casi todos los asuntos obligatorios como parte del Programa de Trabajo del Acuerdo de París. En pocas palabra el reglamento para la aplicación del Acuerdo de París. Hay que recordar, que el Acuerdo entra en vigor en el año 2020 y sustituye al Protocolo de Kyoto, por eso su urgencia.
Este asunto de gestión interna del Acuerdo de París, de las reglas del juego, es de gran relevancia. Lo anterior, debido a que del 2015 a la fecha, cuando se realizó el Acuerdo de París, se ha dado cambios políticos trascendentes. La cooperación internacional se enfrenta a políticas donde prevalece el interés nacional y de los grandes intereses económicos. Por ejemplo, el actual presidente Trump de Estados Unidos de Norteamérica, quiere salir del Acuerdo de París, así como el próximo presidente de Brasil, Bolsonaro va por la misma ruta. Es decir, a pesar de tener reglas no hay gran garantía de cumplir con los objetivos de reducir emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero ante el negacionismo climático.
Hay que recordar, que el Acuerdo de París busca reducir las emisiones para que la temperatura media de la Tierra no se eleve más allá de los dos grados centígrados respecto a la etapa preindustrial y de ser posible no más de 1.5 grados. Sin embargo, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC), exige acciones “urgentes y sin precedentes” para reducir las emisiones.
Ellos señalan que con los planes presentados hasta ahora por los diferentes países el aumento de temperatura a finales de siglo sería de tres grados, lo que tendría efectos catastróficos.
Lo anterior, tiene que ver con el hecho de que el Acuerdo de París se acordó dejar en manos de cada país el definir su programa de reducción de emisiones. Se espera revisar en el año 2023 dichos objetivos con una meta de reducción a la alza. Sin embargo, el reglamento aprobado del Acuerdo trata de establecer las reglas para medir, informar y verificar las emisiones de cada país, así como proporcionar orientación adicional sobre la comunicación de adaptación, entre otros aspectos.
Hay además asuntos que el multilateralismo sigue posponiendo y que es de gran importancia para México. Como es el caso de los mecanismos de regulación del mercado de carbono.
Es pertinente, también comentar, que en la Conferencia de Katowice, también hubo algunos asuntos tratados fuera de las negociaciones. Por ejemplo: los bancos de desarrollo anunciaron que en el futuro en congruencia con el Acuerdo de París, sólo podrán otorgar financiamiento amigable con el clima; el Banco Mundial ha prometido 200 mil millones de dólares para financiar la acción climática durante el período 2021-2025; o 15 organizaciones internacionales han prometido hacer que sus operaciones sean climáticamente neutras, pero el sentir generalizado es que se sigue siendo demasiado lento por los gobiernos del planeta ante la emergencia del cambio climático. Si pudieran acordar luchar contra él rápidamente y con compromiso, todos tendrían una ventaja. Pero como cada país incorpora sus propios intereses a las negociaciones, los países petroleros y los países pobres en desarrollo, y porque al final, cada parte debe aceptar un acuerdo, están avanzando lentamente.
Esta lentitud conlleva altos riesgos para la humanidad. Finalmente, el cambio climático es una realidad. Se observa en las ondas de calor, las tormentas extremas, las inundaciones, incendios forestales a lo largo y ancho del planeta. Estamos dejando a nuestros descendientes un planeta con extensas áreas inhabitables.
Ese letargo en las 24 conferencias anuales es en mucho frustrante para los científicos, las organizaciones ambientalistas y los líderes de naciones, que ya están siendo claramente afectadas por el cambio climático. Pero, hasta ahora no hay otra forma de procesar acuerdos para el planeta.
La próxima gran conferencia sobre el cambio climático se llevará a cabo el próximo septiembre en Nueva York en las Naciones Unidas. La próxima cumbre del clima seguirá en Chile. Debemos seguir pese a todo apostado al multilateralismo, rendirnos ante el cambio climático no es opción.