EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Conferencia de la biodiversidad en Cancún

Octavio Klimek Alcaraz

Noviembre 26, 2016

Uno de los temas que nos debe preocupar dentro del cambio global que sufre el planeta, junto con el cambio climático, es la extinción acelerada de la diversidad de la vida que conocemos sobre la Tierra, de las actuales especies, ecosistemas, paisajes y regiones.
La diversidad biológica o biodiversidad es el concepto que abarca la variedad de la vida en el planeta. Todos los signos sugieren que está en marcha lo que se conoce como la sexta extinción masiva de especies en la Tierra. En la actualidad el mundo está perdiendo especies de plantas y animales a una tasa estimada que va de 100 a mil veces la tasa de extinción natural de acuerdo con diversas valoraciones. La Lista Roja de Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza incluye este año a 82 mil 954 especies de plantas y animales en su mayoría, como en riesgo en el mundo, de las cuales 23 mil 928 están en peligro de extinción.
Las causas de la pérdida de la biodiversidad son múltiples, van desde las presiones directas como la destrucción y fragmentación de espacios de vida por actividades económicas (hábitats), el propio cambio climático, competencia con especies invasoras, sobreexplotación y caza indiscriminada, por citar las más conocidas. Pero también hay otras causas indirectas o subyacentes, que incentivan las presiones directas antes citadas, derivadas de un modelo económico productivo y de consumo depredador de la naturaleza, que fomenta la sobreexplotación de recursos naturales, junto con las cargas de la contaminación.
Como una respuesta a esta problemática surge el Convenio sobre la Diversidad Biológica dentro de Naciones Unidas. El convenio fue adoptado el 22 de mayo de 1992 y entró en vigor el 29 de diciembre de 1993. Su objetivo es promover la conservación de la diversidad biológica, el uso sostenible de sus componentes, y una justa y equitativa participación en los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos.
Por ello, es de gran relevancia que México será sede de la décima tercera sesión de la Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP13), así como la octava sesión de las Conferencia de las Partes que son Partes del Protocolo de Cartagena (COP-MOP8), y la segunda sesión de la Conferencia de las Partes que son Partes del Protocolo de Nagoya (COP-MOP2) se celebrará en Cancún, Quintana Roo, del 4 al 17 de diciembre de este año. En paralelo se celebraron reuniones y foros de diversos órganos subsidiarios y grupos de trabajo relacionados al tema.
La Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica ha realizado 12 reuniones y una reunión extraordinaria. De 1994 a 1996, las reuniones se llevaron a cabo de manera anual, posteriormente se han hecho con una frecuencia menor y, a partir del año 2000 se celebran de manera bianual. La Conferencia de las Partes como órgano rector del convenio ha promovido la aplicación del convenio por medio de 367 decisiones que han sido adoptadas por consenso durante sus reuniones (ver página electrónica http://cop13.mx/cop-13/).
Debe recordarse que México es hogar de 10-12 por ciento de la biodiversidad del mundo y es uno de los principales países megadiversos. El gobierno de México, al ser país anfitrión, busca promover acciones que contribuyan al éxito del Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020 y sus Metas de Aichi.
El Plan Estratégico fue aprobado en 2010 por la Décima Reunión de la COP del Convenio en la reunión de Nagoya, en Japón. La misión del Plan Estratégico es “…detener la pérdida de diversidad biológica a fin de asegurar que, para 2020, los ecosistemas sean resilientes y sigan suministrando servicios esenciales, asegurando de este modo la variedad de la vida del planeta y contribuyendo al bienestar humano y a la erradicación de la pobreza”.
Las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica conforman un conjunto de 20 metas agrupadas en torno a cinco objetivos estratégicos, que deberían alcanzarse de aquí a 2020 y forman parte del citado plan.
Con el Plan Estratégico y las Metas de Aichi se pretende no reducir, pero sí al menos detener la pérdida de la biodiversidad en 2020. Para ello se propone como premisa el incrementar y garantizar la movilización de los recursos obligatorios (financieros, humanos y técnicos) para alcanzar los objetivos del plan y sus metas.
Lamentablemente, la información de las evaluaciones realizadas previas a la COP13, a los informes nacionales de las partes, con relación al cumplimiento de las Metas de Aichi indican que para la diversidad entre el 63 y el 87 por ciento de las partes no va en camino de lograr una determinada meta de Aichi para la diversidad biológica.
Esto es preocupante, lograr su aplicación es un reto, y queda mucho por hacer. No se puede ir en negociación a la baja, se debe como posición de país y vida mantener y fortalecer el Plan Estratégico y las Metas de Aichi. Por el contrario, se deben los estados miembros del convenio comprometer a aumentar sus esfuerzos para lograr su cabal cumplimiento al 2020.
Ante estos magros resultados y el diagnóstico de que la problemática de la pérdida de la biodiversidad es resultado de “la negativa de los sectores económicos por integrar criterios de preservación y uso sustentable en sus políticas para el fomento productivo.” México, como país sede de la COP13 ha propuesto incluir como tema central de la reunión la integración de la conservación y el uso sustentable de la biodiversidad en los planes sectoriales e intersectoriales con énfasis en los sectores agrícola, forestal, pesquero y turístico. Se esperaría un compromiso para eliminar incentivos perversos, como subsidios a actividades perjudiciales para la biodiversidad. Se trataría así de eliminar por principio cualquier incentivo económico, político y social nocivo para la biodiversidad. Se espera que este tema quede plasmado en la declaración ministerial que será adoptada en el segmento de alto nivel y en una de las decisiones de la COP13.
Aunque lo anterior se puede considerar un avance, no es tan rápido como se quisiera ante la creciente y acelerada extinción de la diversidad del planeta. Es imperativo y necesario hacer evidentes, transparentes, públicas, las causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad en el planeta, además de las presiones directas. Sería entonces claro para la mayoría de los que lo habitamos la necesidad de modificar los actuales patrones de producción y consumo con una visión de no ir más allá de la capacidad de carga del planeta. Esto tendría, además, como co-beneficio reducir los impactos adversos en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero causantes del cambio climático. De no orientarse en esta COP y las que próximas que sigan a transformar el actual modelo económico, causa subyacente de la pérdida de la biodiversidad, el Convenio sobre la Diversidad Biológica está en opinión de un servidor destinado al absoluto fracaso.

P. D. Lamento decirlo, pero Cancún desplaza ya dos veces a Acapulco en ser sede de dos de conferencias ambientales de la Organización de las Naciones Unidas, la de cambio climático en 2010 y ahora biodiversidad en 2016, en donde asisten miles de participantes de casi 200 naciones y un número similar de organizaciones internacionales. Signo de una percepción negativa sobre mi querido Acapulco en el ámbito internacional y nacional, que me duele como guerrerense. Eso que Cancún, con una disculpa adelantada a mis amigos de Quintana Roo, es un “desarrollo turístico integralmente planeado” tristemente erosionado en términos ambientales –vean sus playas y manglares–. Espero tener vida para ese día, que Acapulco sea sede de una conferencia ambiental de la Organización de las Naciones Unidas. Ese día será el símbolo de que logramos salir delante de nuestros avatares.