EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Contra la privatización de los residuos

Octavio Klimek Alcaraz

Octubre 26, 2019

El pasado jueves 24 de octubre integrantes de la Confederación Nacional de Industriales de Metales y Recicladores (Conimer) realizaron bloqueos a carreteras en media docena de estados del país. El motivo de su protesta es que señalan que existen iniciativas en la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de Residuos para privatizar el reciclaje de los residuos sólidos. Posteriormente, el viernes 25 por la mañana, escuché en la radio una entrevista a uno de los líderes. De la información, no me quedo del todo claro el motivo de fondo de la movilización, pero siempre es interesante a partir de este tipo de protestas reflexionar sobre el tema de privatización de los residuos en el país, que es una realidad en la vida cotidiana.
Estoy cierto que la política ambiental en el país debe cambiar de forma significativa las pautas actuales de desarrollo, producción, consumo y comportamiento, y abogar, entre otras cosas, por reducir el despilfarro de recursos naturales y por la prevención de la contaminación. Un aspecto de la vida cotidiana que mucho afecta a las personas tanto en su salud, como por su impacto adverso en el ambiente, es el tema de los residuos sólidos. En general, la ciudadanía es practicante del modelo del gato, es decir, se producen residuos y se cree, que en el mejor de los casos, al aventarlos en un camión, el problema queda resuelto.
Los datos comprueban esta afirmación. Por ejemplo, según el Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos. 2012”, realizado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, se generan en México 102 mil 895 toneladas al día de residuos sólidos urbanos; de estos, solo 62 mil 288 toneladas por día (60.54 por ciento) se disponen de manera final en un relleno sanitario y sitio controlado, otras 9 mil 904 toneladas por día (9.63 por ciento) de residuos, van a ser reciclados. Es decir, 30 mil 703 toneladas por día (29.83 por ciento) son depositadas en tiraderos a cielo abierto o ni siquiera son recolectadas.
Además, el citado diagnóstico señala que el 39.57 por ciento de los residuos sólidos urbanos son susceptibles de aprovechamiento. Es decir, del total de residuos sólidos urbanos generados cada día en México, se estimaría que 40 mil 715 toneladas por día pueden ser recicladas, reusadas o reutilizadas, ahora se reciclan 9 mil 904 toneladas por día (9.63 por ciento). Se está hablando de materiales como plástico, vidrio, metales, papel y cartón, de gran valor económico y con impactos adversos en el ambiente y la salud cuando no son depositados de manera adecuada.
Otro 37.97 por ciento son residuos sólidos urbanos de origen orgánico (39 mil 69 toneladas al día), buena parte de estos residuos podrían ser destinados a ser composta.
Finalmente, un 22.46 por ciento (23 mil 110 toneladas diarias) son residuos sólidos urbanos clasificados como otros (pañales desechables, trapo, residuo fino, loza y cerámica, etcétera), que tendría que estudiarse su gestión.
Por lo anterior, se deben buscar opciones no sólo de construir más rellenos sanitario, sino también de reciclaje, composteo, entre otras opciones en la gestión integral de residuos. El propósito es lograr beneficios ambientales, optimización económica y aceptación social de la gestión y manejo integral de los residuos.
Es decir, se trata de que el principal objetivo de una política y estrategia en materia de residuos sea la prevención y gestión integral de los mismos. Para ello, se requiere, además de evitar la generación de residuos, su gestión integral, que se entiende como la articulación de acciones de planeación, normativas, operativas, financieras, educativas, entre otras acciones. Esto se complementa con un manejo integral de los residuos, que es la aplicación consecuente de actividades como reducir, reutilizar y reciclar los residuos antes de la disposición final.
Todo lo anterior se lee políticamente correcto, pero qué está pasando en realidad. Muchos gobiernos municipales, finalmente responsables por ley de los servicios relacionados con los residuos sólidos, han entregado en distintas administraciones concesiones para que empresas privadas asuman desde la recolección, el traslado, el tratamiento y la disposición final de los mismos. En muchos otros gobiernos municipales existe una privatización de facto del manejo de los residuos sólidos. Ante su incapacidad de dar un servicio adecuado, dejan que particulares tomen el control del mismo, hay apropiación de residuos en los sitios de confinamiento final, particulares con vehículos que por una cuota colectan residuos y los trasladan a sitios de confinamiento final. Los gobiernos municipales dejan ir ingresos, ya que no reciben recursos del material que en muchos casos recolectan y que particulares venden para reciclaje. En especial, son los trabajadores, los llamados pepenadores, que buscan entre los residuos materiales reciclables los que reciben la menor parte de los ingresos y son presos de una precaria condición laboral, además de que realizan un trabajo de gran riesgo ante las condiciones insalubres de los sitios de disposición final. Agrava aún más esto el hecho de que en muchos lugares del país el control económico informal de las actividades relacionadas con el manejo de los residuos municipales está en grupos ligados posiblemente a la delincuencia organizada, recordando al fenómeno de la camorra napolitana, que tiene una gran fuente de ingresos con el manejo de los residuos.
Así, que por interés público se debe transformar la política de la gestión de los residuos hasta ahora al servicio de intereses particulares, como se enuncia al principio del texto, y que denuncian hasta los industriales del reciclaje. Esto requiere realizar todo tipo de acciones que permitan fomentar empresas paramunicipales que se hagan responsables del servicio de la gestión de los residuos hasta impulsar empresas comunitarias, tipo cooperativas. En especial, hay que lograr que los trabajadores de los residuos, como son los pepenedores, entren a la formalidad laboral en condiciones de plena seguridad industrial.
Para ello se deben fortalecer los mecanismos de participación social en la toma de decisiones de los Programas Municipales para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, con un mandato claro para que dichos programas sean formulados, instrumentados y evaluados de manera periódica por la propia ciudadanía.
Finalmente, soy un convencido de que hay que fomentar la reducción, separación, procesamiento, reuso y reciclamiento de la basura, a través de la organización y cultura de los ciudadanos para reducir al mínimo el confinamiento en los sitios de disposición final.