EL-SUR

Miércoles 16 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Convicciones o ambiciones

Jorge Camacho Peñaloza

Octubre 06, 2017

El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.

Víctor Hugo.

La política tiene una delgada línea, como actividad que construye sociedad a través del poder público o como medio para hacerse del poder y convertirlo en poder privado; en el primer caso es un medio y en el segundo es un fin; en el primer caso se practica con convicciones públicas, en el segundo con ambiciones personales. Esa línea es muy fácil cruzarla y de evidenciar en qué lado se está. Pareciera que los dirigentes del PAN, PRD y Convergencia, Ricardo Anaya, Alejandra Barrales y Dante Delgado han decidido cruzarla y buscar el poder para fines personales. El país no puede seguir a quienes quieren el poder no como un medio sino como un fin personal.
Se pueden decir las mismas cosas, como que se está buscando el bien del país, pero desde diferente lado, como convicción o como ambición. Aspirar al poder, a un cargo de elección ciudadana es legítimo, lo que no es legítimo es que se ambicione pasando por encima de las convicciones y el bien del país. Ya cruzaron la línea, por esa vía ese Frente no puede construir país sino las candidaturas de Ricardo Anaya a la Presidencia de la República y la de Alejandra Barrales al gobierno de la Ciudad de México. Ese es el vicio de origen del Frente, su pecado político original.
Nada más democrático que una boleta depositada en una urna. No pueden alegar Anaya, Barrera y Delgado que buscarán métodos democráticos para la elección de la candidatura del Frente a la Presidencia de la República. No hay nada más democrático que poner en movimiento a la ciudadanía para elegir su candidata o candidato.
El rechazo a la propuesta de Margarita Zavala, Rafael Moreno Valle y Silvano Aureoles de que se lleve a consulta ciudadana la definición de la candidatura del frente sólo evidencia que Anaya, Barrales y Delgado siguen cada uno empecinados empujando sus proyectos y ambiciones personales, manipulando la creación del Frente.
Son dos rutas en la política, las convicciones o las ambiciones; si quienes conducen el Frente lo quieren llevar por la segunda, corre el riesgo de quedar en el camino como una simple alianza de ambiciones, y entonces se abrirá el cauce para convocar a un Frente desde la ciudadanía y no desde los partidos y convocar desde ahí a rescatar al país desde las convicciones.
Para el PAN son tiempos aciagos, la vida institucional ha sido trastocada de manera triste y lamentable por su dirigencia que debería estar trabajando por la unidad y el fortalecimiento de la vida interna. Acción Nacional, un partido fundado en 1939 en el que lo más importante era la realización de la persona humana, donde se privilegiaba la integralidad y se reconocía el valor del pensamiento para impulsar un orden social justo.
Muchos ingresamos al partido por los genuinos valores políticos y morales que considerábamos nos guiarían hacia una patria ordenada y generosa, sin embargo¿dónde está ahora el partido que debatía, que le daba cabida a los ciudadanos, el partido de las ideas y las propuestas, el que ganaba debates, el incluyente y solidario, el que era el resquicio para que la sociedad encontrara oportunidad de honestidad y verdad, desde el que se forjaron luchas heroicas que hicieron en gran medida lo que hoy es este país?
Quién iba a pesar que ahora se hable de personas que han contaminado la esencia de una institución noble. Las cosas en el PAN han cambiado, hoy se privilegian los intereses y las ambiciones netamente personales dejando de ser una opción para muchos ciudadanos.
Hoy México vive tiempos de fracturas, colapsos, de evaluaciones y peritajes que definen daños estructurales o sólo de apariencia, de construcciones y estructuras resquebrajadas y otras que permanecen resistentes y resilientes, tiempos tristes de daños humanos y materiales lamentables, tiempos tristes de pérdidas que marcarán nuestro destino. Hoy en el PAN fracturado y siniestrado siguen sonando alarmas que alertan al desahucio, no al simulacro, que advierten el riesgo de dejar de ser una alternativa real para millones de mexicanos. Hoy tocaría escuchar el sonido de los tiempos, aciagos para los panistas.
Vuela vuela palomita y ve y dile a: Delgado, Anaya y Barrales, que se han visto muy mal resistiéndose a promover definiciones nacionales, prefiriendo seguir en el cálculo de sus intereses personales.