Ana Cecilia Terrazas
Noviembre 15, 2025
En estos momentos tiene lugar en Belém, Brasil, la más reciente Conferencia de las Partes, mejor conocida como la COP, que este año se lleva a cabo del 10 al 21 de noviembre. Se trata de la cumbre anual de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), “donde los países firmantes se reúnen para tomar decisiones clave sobre la lucha contra el cambio climático”. En palabras no formales, la COP está comprometida con mantener la vida viva, si bien su objetivo oficial reza así: “debatir iniciativas, políticas globales y objetivos medioambientales para combatir el cambio climático y mitigar su impacto”. En cada COP se evalúa el progreso en el abatimiento de las prácticas que nos ponen en cuenta regresiva respecto del apocalipsis planetario causado por el calentamiento global.
Ya van 30 años de estas reuniones de la COP, del despliegue multinacional de las mejores intenciones y planes, agendas y proyectos. Van tres décadas de conocer en voz de los especialistas cómo va avanzando exponencialmente la devastación de la Tierra. En todos estos años queda claro, para quienes acuden a la COP, que el mundo se está acabando como lo conocíamos, básicamente por la manera en que hemos hecho funcionar nuestra economía e industria. Incluso, en estos 30 años ha quedado totalmente claro que las fechas que se preveían como límite para recomponer las formas en las que la humanidad hace las cosas, tampoco fueron definitivas y se han acortado, encimado, llegado antes de los tiempos estimados.
En esta ocasión, las cabezas de la COP decidieron acompañar los compromisos y los discursos sobre la gravedad del panorama con un menú de acciones concretas y cuestiones prácticas*. Estas herramientas de aterrizaje se dividen en seis temas y se llaman “COP30 y Agenda de Acción” **: 1) Transición, energía, industria y transporte. 2) Proteger los bosques, los océanos y la biodiversidad. 3) Transformar la agricultura y los sistemas alimentarios. 4) Aumentar la resiliencia de las ciudades, las infraestructuras y el agua. 5) Fomentar el desarrollo humano y social. Y 6) Potenciadores y aceleradores, incluidos la financiación, la tecnología y la capacitación.
Las acciones involucran a actores que posiblemente nunca acudan a la COP, pero que están haciendo algo relevante dentro de esos ejes. La acción climática voluntaria de la sociedad civil se torna así sumamente relevante, en lo que líderes deciden si sus agendas políticas realmente se van a dirigir a la reducción de emisiones, si van o no a hacerle caso al Acuerdo de París, si negociarán con el poder económico depredador o resistirán para no contribuir a la debacle. (Cabe recordar que, el Acuerdo de París con fecha de 2015, establecía para los países miembros la meta de limitar el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados, deseablemente del 1.5, lo que sería posible –se pensaba– si se lograban reducir las emisiones de gases de efecto invernadero).
Este Acuerdo no sólo no se cumplió y ha sido desdeñado por titulares de países poderosos y líderes, sino que ve transformada su meta deseable en reto urgente, puesto que este planeta simple-mente no es habitable ante un ca-lentamiento que supere los 2 grados centígrados. En agosto pasado, la Organización Mundial Meteoroló-gica detectó que estábamos en 1.42 grados centígrados por encima del índice preindustrial, lo que ubicó al 2025 como uno de los tres años más calientes que ha tenido la faz de la Tierra.
El informe anual sobre cómo va la salud del planeta (Planetary Health Check 2025***) comenta que la salud de la Tierra, debido a su impresionante resiliencia biológica, física y química, “mantiene una ventana abierta para retornar a un espacio de operación segura”; esto, después de declarar que hemos cruzado –para mal– siete de nueve fronteras de equilibrio que los científicos han detectado para poder conservar la vida, las vidas.
Los tiempos que corren son inauditos, inéditos, inexorables y nos ponen ante el estreno fílmico de la película real titulada El fin de nuestros días y, también, ante la posibilidad de avanzar –o no– para evitar, hasta donde podamos, el desastre. Si no esperamos sentados en las butacas, qué única es esta oportunidad de supervivencia, ¿no?
*https://www.youtube.com/watch?v=vJv44LoUMKM
** https://www.climatechampions.net/action-agenda
*** https://www.planetaryhealthcheck.org/
@anterrazas