EL-SUR

Lunes 15 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

COP30 en Brasil

Octavio Klimek Alcaraz

Noviembre 08, 2025

 

 

La trigésima reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), junto con la vigésima reunión de las Partes del Protocolo de Kioto (COP-MOP20) y la séptima reunión de las Partes del Acuerdo de París (CMA7), tendrá lugar en Belém (Brasil) del 10 al 21 de noviembre de 2025. Simultáneamente, se llevarán a cabo las sesiones 63 de los Órganos Subsidiarios, que incluyen tanto al Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico (SBSTA) como al Órgano Subsidiario de Implementación (SBI).
A continuación, se presenta el entorno en el que tiene lugar este encuentro, así como un compendio de las expectativas centrales en relación con los asuntos más importantes que se abordarán. Para ello, se utiliza la información del análisis de la organización de sociedad civil ecologistas en acción (https://www.ecologistasenaccion.org/350804/el-multilateralismo-climatico-esta-en-juego-en-el-amazonas/) y la nota correspondiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del Gobierno de España (https://www.miteco.gob.es/es/cambio-climatico/temas/el-proceso-internacional-de-lucha-contra-el-cambio-climatico.html).

Evaluación de cumbres pasadas

Los resultados de la COP29, que tuvo lugar en Bakú, Azerbaiján, fueron adversos en sus alcances. La nueva meta de financiamiento climático fijó 1.3 billones de dólares al año para 2035; sin embargo, el núcleo de financiamiento público es solo de 300 mil millones de doláres. El pacto eludió conscientemente la responsabilidad de las naciones del Norte global de contribuir con financiamiento público, que fuera predecible y suficiente, incluyendo en su lugar métodos “innovadores” y fuentes privadas. En lo que respecta a la mitigación, se dieron importantes retrocesos: los textos finales no incluían menciones directas a la transición fuera de los combustibles fósiles, eliminando así las mejoras alcanzadas en Dubái el año previo.
Las cumbres de Bonn y Sevilla de 2025 confirmaron esta tendencia negativa. En Bonn se logró incluir el Mecanismo de Acción de Belém para la transición justa, pero persistieron bloqueos sistemáticos de petroestados y países del Norte Global. En Sevilla, la cumbre de Financiación para el Desarrollo concluyó sin avances significativos, con un déficit democrático grave y captura corporativa evidente. Ambas cumbres evidenciaron que la financiación es el eje central de la parálisis global.
No escapa el señalar que en Bakú se terminó el último componente de desarrollo del Acuerdo de París que había estado sin resolverse desde 2018: los mercados de carbono. Un componente esencial del Acuerdo que puede ofrecer de manera paliativa a las naciones nuevas herramientas financieras para combatir el cambio climático y posibilitar la ampliación de la mitigación a una escala más grande.
En julio de 2025, la Corte Internacional de Justicia emitió una Opinión Consultiva que determinó que el límite de 1.5 grados centígrados es jurídicamente vinculante y que los países tienen deberes legales específicos en cuestiones climáticas, entre ellos, proporcionar recursos económicos a las naciones en desarrollo. Las negociaciones de compromisos voluntarios se convierten en responsabilidades legales bajo este nuevo marco legal.

Contexto de la COP30 en Brasil

La clásica Cumbre de Líderes se celebra este año en las jornadas anteriores a la inauguración oficial de la COP, en estos días del 6 y el 7 de noviembre en Belém. La disposición de esta cumbre muestra la relevancia que tiene para la presidencia brasileña de la COP el hecho de que los líderes globales participen, eleven sus expectativas y promuevan acciones para acelerar la batalla contra el cambio climático.
Se espera que en estos dos días se desarrolle un programa de actividades para la participación de los líderes estatales y gubernamentales, en el que se enfocará particularmente en la agenda medioambiental y climática, con el inicio del Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF, por sus siglas en inglés: Tropical Forest Forever Facility) dotado con 125 mil millones de dólares (ver artículo en El Sur del 30 de agosto del 2025) y una sesión dedicada a océanos y bosques, además de la transición energética. Asimismo, se espera que los líderes puedan destacar la importancia de los diez años del Acuerdo de París.
La COP30 se llevará a cabo en un escenario geopolítico extremadamente complicado, donde la Casa Blanca ha experimentado un cambio de liderazgo que ha modificado el orden geopolítico global de manera significativa. Esta nueva realidad se suma al complicado panorama bélico actual, que solo se vuelve más complejo, y al aumento de la influencia de las políticas comerciales en la agenda internacional. En otro orden de cosas, los efectos cada vez más significativos del cambio climático alrededor del mundo y sus costos (no solo económicos, sino también en términos de vidas) han llevado a que se preste atención a la relación entre la agenda climática y la de seguridad.
En este marco, la COP30 se presenta como un acontecimiento crucial para la acción climática y, además, como un hito determinante en el proceso multilateral contra el cambio climático después de que se haya establecido el nuevo objetivo de financiación climática internacional durante la Cumbre de Bakú en 2024. Esto se debe a que Belém es la primera COP que ocurre después de que el libro de reglas de París fue completamente adoptado, tras la aprobación de las directrices para operar en los mercados internacionales de carbono durante la COP29. Asimismo, es la primera cumbre después de que se haya completado un ciclo integral del Acuerdo, con la validación del balance global en 2023 durante la COP de Dubái y el anuncio de la próxima ronda de contribuciones determinadas.
También es la primera cumbre después de que se completara un ciclo del Acuerdo, con el visto bueno de la evaluación global en 2023 durante la COP de Dubái, la presentación de los siguientes ciclos de las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDCs en inglés) o planes para combatir el cambio climático y los primeros reportes semestrales del Acuerdo de París.

Principales aspiraciones ante la sesión de negociación

En términos de mitigación, sigue existiendo una brecha drástica en la ambición. Canadá, México, India y muchos otros países no han publicado sus NDCs actualizadas antes de la COP30, solo un puñado lo hicieron. La COP30 tiene que crear espacios para cerrar la brecha de ambición, garantizar que las NDCs se ajusten a 1.5 grados centígrados e incorporen transparencia vinculante y desarrollar una hoja de ruta justa para la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, fundamentada en responsabilidades diferenciadas.
Uno de los principales convenios a lograr será el Mecanismo de Acción de Belém para la Transición Justa. Este sistema vincularía la protección de derechos laborales y sociales con el término de los combustibles fósiles, mediante la creación de una entidad coordinadora que contaría con una participación importante de grupos de interés y observadores. La COP30 tiene que establecer principios de transición justa que sean aplicables a todos los aspectos, un mandato para financiar la transición justa utilizando recursos no generadores de deuda y fundar instituciones nacionales para fomentar la participación ciudadana.
Un compromiso que reúne a las naciones del norte y del sur, estableciendo de este modo los fundamentos para una nueva etapa en la financiación internacional. Esta fase tendrá dos rasgos relevantes: más donantes se suman para contribuir a la financiación y el apoyo público se centra en la adaptación, es decir, en prevenir y disminuir los riesgos relacionados con el clima. Las exigencias de la sociedad civil se enfocan en: aclarar que los 300 mil millones de dólares del núcleo deben ser financiamiento público adicional y nuevo; instaurar un sistema tributario ambiental progresivo; poner en marcha el Artículo 9.1 del Acuerdo de París, que requiere a las naciones desarrolladas proveer financiación; y elaborar la “Hoja de Ruta de Bakú a Belém” con el objetivo de cubrir lagunas y ambigüedades. El Artículo 2.1c también tiene que ser tratado para acabar con los subsidios a combustibles fósiles y poner todos los flujos financieros en línea con el desarrollo de bajo carbono.
Adicional al financiamiento para la adaptación, se debe implementar una lista definitiva de hasta 100 indicadores de adaptación de forma comparable en todos los países. para evaluar el avance hacia el objetivo general de adaptación, que incluya indicadores financieros.
La COP30 será la primera que siga a la Opinión de la Corte Internacional de Justicia en cuanto a pérdidas y daños, en la cual se imponen obligaciones legales sobre las naciones desarrolladas. Es necesario aumentar la financiación del Fondo para Responder a Pérdidas y Daños hasta los 400 mil millones anuales que se requieren, implementar formas de acceso directo y comunitario que incluyan donaciones pequeñas, crear marcos sólidos de participación ciudadana y garantías de derechos humanos, y establecer una agenda permanente sobre pérdidas y daños.
La resistencia de la sociedad civil tendrá su expresión en la Cumbre de los Pueblos en Belém, que es la primera vez que más de mil 200 organizaciones se unen, con una movilización global el 15 de noviembre y una exposición de demandas durante la sesión plenaria. La coalición “Pueblos contra el Extractivismo” reúne luchas de Europa, América Latina y África en contra del colonialismo verde y la expansión minera que se justifica como “transición energética”.
Se concluye, señalando que la COP30 en Belém determinará de manera irrebatible si el multilateralismo tiene la capacidad de reaccionar ante la emergencia climática o si, por el contrario, está totalmente dominado por los intereses corporativos y de las naciones más acaudaladas con profundos intereses en mantener una economía con base en los hidrocarburos.