EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Covid-19: el poder de la incertidumbre

Ana Cecilia Terrazas

Mayo 15, 2021

AMERIZAJE

 

Que la pandemia en el mundo ha durado poco más de un año es un hecho; todo lo demás, en torno del tema, virulento, está rodeado de incertidumbres.
No se sabe exactamente cuál será el efecto de las vacunas, ni cuánto tiempo durará; cuál será la nueva situación económico-financiera; cómo será la vida sicoemocional de quienes estuvieron confinados, de quienes se contagiaron, de quienes padecieron pérdidas, de quienes no pudieron ni decir adiós.
Tampoco se sabe cuáles serán los nuevos esquemas de salubridad y distancia o si regresaremos a las edificaciones sin ventanas ni paredes.
La educación ya sea preescolar o de posgrado debiera estar completamente bajo lupa, cuestionada, y no sería honesto decir que se conoce cuál sería el futuro ideal en este tema.
Los empleos, las dinámicas sociales, la convivencia entre parejas que sufrieron altísimas tensiones o divorcios durante la pandemia. Las violencias y las reconciliaciones… Todo equívoco, revestido de dudas.
Sin embargo, tampoco parece que estemos preparados para historiar el futuro inmediato; para realizar transformaciones radicales ni para recodificar los sistemas de pensamiento, ciencia, hábitos y cultura prepandemia.
Lo anterior, a pesar de tener informaciones contundentes respecto de lo que nos pudo haber arrojado a esta parte; la depredación ecológica sin parangón; el consumo inhumano y desmesurado y las desigualdades sociales ni siquiera imaginables. Tampoco hay indicios de que estemos pensando en salir de esta etapa de otra manera o con otras costumbres, con distintas aspiraciones.
Para tomar prestada la imagen del cuento exquisito La autopista del sur de Julio Cortázar, llevamos horas y horas –más de un año con la Covid-19 asentándose a lo largo y ancho de la Tierra– de embotellamiento. Tenemos entumido todo, pero regresamos al volante, viendo al frente, porque pensamos que “nunca se sabe en qué momento los autos de más adelante reanudarán su marcha y habrá que correr para que los de atrás no inicien” los claxonazos y los insultos*.
El reto epocal, me parece, se configura entre dos caminos:
Primero, en la posibilidad de adentrarnos con algo de gratitud y gracia** en el presente.
Segundo, en la aceptación para proyectar el futuro desde el poder que puede ofrecernos la incertidumbre.
Insisto en la figura del cuento de Cortázar***, esa de las personas en los autos que formaron grupos y que estuvieron en comunidades durante meses en lo que podían llegar a su destino. En ese tiempo se conocieron, enfermaron, pelearon, enamoraron, reorganizaron, sobrevivieron, murieron. Pasó todo a partir de que tenían que voltearse a ver las caras y arreglárselas para pasar de unas horas a otras, de unos días a noches, de noche tras noche hasta llegar a tantos días que se volvieron semanas, meses.
Sin pretensión filosófica, respecto de la gracia y gratitud del tiempo presente, la idea es intentar pensar que esto es irrepetible de esta forma y que, la intensidad, vértigo, dificultad, retos, alegrías, añoranzas, disfrutes dentro del mero presente y su circunstancia, pueden ser recolocados. Digamos que después, no se sabe cómo, pero esto no será más así. Veamos qué es lo que podemos aprender, agradecer o encontrar hasta con algo de gracia. Y este presente, estoy segura, solamente puede ser vivido si el futuro se nos vuelve inimaginable, inmanejable, absolutamente incierto.
Ahí está la segunda premisa: hallar el poder que brinda la incertidumbre.
¿Cómo empodera el no saber? Pues de nuevo apelo a La autopista del sur, ahora acercándome a las páginas finales cuando, sin que nunca se supiera qué desatoró el tráfico, comenzaron los coches a avanzar, sólo que como no se emparejaban ni veían, ya nadie se conocía ni socializaba y solamente todo el mundo sentía que “no se podía hacer otra cosa que abandonarse a la marcha, adaptarse mecánicamente a la velocidad de los autos que lo rodeaban, no pensar…”. Desgraciadamente, de manera irreflexiva, estamos como ellos, con la mirada “fijamente hacia adelante, exclusivamente hacia adelante”.
@anterrazas

* Cortázar, Julio. La autopista del sur, en Todos los fuegos el fuego, Ed. Alfaguara, Madrid, 1966, 174 pág.
** “Habilidad y soltura para ejecutar algo”, según la entrada 7 del https://dle.rae.es/gracia
*** Quien no haya leído el cuento lo puede disfrutar mucho y quien hace tiempo no lo haya visitado gozará inmensamente el releerlo.