EL-SUR

Miércoles 12 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Crecimiento económico y alerta en otros frentes

Abelardo Martín M.

Agosto 08, 2023

Independientemente de la ebullición que vive el mundo, la sorpresa e incredulidad frente a los cambios tecnológicos y la amenaza de catástrofe por la incursión de la llamada inteligencia artificial (tema de conversación común en las familias y en los ambientes laborales), el país avanza con la certeza de los resultados, más allá del clima de inseguridad, incertidumbre y violencia que se vive en algunos sectores, producto del propio cambio, la transformación y fundamentalmente en la afectación de intereses y el rompimiento del antiguo status quo, a los que oligarquías o cacicazgos locales y federales rechazan de forma muy activa y agresiva.
Es innegable la existencia de división y de una conversación en la que se está a favor o en contra, irremisiblemente, del cambio que ha detonado la actual administración que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador. La fortaleza de la economía mexicana y los resultados positivos de la estrategia encaminada a abatir la desigualdad, se han evidenciado en los días recientes, luego de ser puestos a prueba por la pandemia del coronavirus de hace tres años, amenaza que sigue latente por las versiones mediáticas de nuevos brotes cuya veracidad ha sido cuestionada.
Otro de los temas resaltados por los opositores al gobierno actual fue en estos días, aprovechando el próximo reinicio del ciclo escolar básico, el contenido de los libros de texto gratuitos, objeto de críticas por su supuesto matiz tendencioso, lo que ha quedado debidamente aclarado, ya que en su elaboración, como no se hacía en el pasado, contribuyeron auténticos y genuinos maestros, pedagogos y especialistas. Más bien, como en el caso de salud, en la educación prevalece el propósito de algunos grupos interesados en denostar, desprestigiar y exhibir supuestas fallas en la educación pública, que debe ser obligatoria, gratuita y de calidad. La estridencia mediática en contra provoca confusión más que certidumbre o buen ánimo social.
En este sentido han sido muy buenas noticias que ha tenido el país cuando se han dado a conocer informes y resultados, primero, del ingreso y gasto de los hogares el año pasado, y luego, del crecimiento económico actual. Ello, sin considerar el resultado que se manifiesta en la cotización del peso frente al dólar, el euro y el resto de las monedas en el mundo.
Ambas notas, publicadas sucesivamente por el Inegi, son muestra de que hay una política económica adecuada, pese a las críticas en contrario que cotidianamente se expresan en diversos medios de comunicación. El acecho y el peligro constante de los datos falsos, los comentarios sin fundamento alguno, la frecuencia de las llamadas fakenews que saturan la conversación en las redes sociales y en los medios tradicionales, se enfrentan a las informaciones que, de forma insuficiente, dan a conocer las autoridades con base en los resultados institucionales.
La Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares, publicada a finales de julio, da cuenta de que el ingreso promedio trimestral de las familias mexicanas creció en 2022 hasta un once por ciento respecto de 2020, dos años antes, cuando se resentían los efectos más severos de la epidemia.
Si se analiza con más detalle la información, se observa además una reducción en los niveles de desigualdad, pues mientras en 2016 los ingresos del sector más rico de la población fueron 21 veces mayores que los obtenidos por el segmento más pobre, para 2022 esta proporción se había reducido a 15 veces.
Este fenómeno es más acusado en el medio rural, y tiene como una de sus principales causas las transferencias monetarias efectuadas por los programas sociales federales, que en el caso de la población más pobre, hacen crecer su ingreso hasta en una quinta parte.
Días más tarde se difundieron las cifras del desempeño económico durante el pasado trimestre, el segundo de 2023. Ahí se conoció que la economía mexicana creció en un 3.6 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado, por encima de los mejores pronósticos formulados por los expertos financieros.
Este resultado no es sin embargo novedoso, pues nuestro país ha observado una recuperación sostenida a lo largo de siete trimestres consecutivos, contando éste último, y se prevé que esta tendencia continúe por lo menos el resto de este año y el inicio del próximo.
En los próximos días, el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política Social, Coneval, dará a conocer su análisis de la información oficial, aunque ya desde ahora puede apreciarse que no todo está resuelto con el incremento en la producción y el ingreso, pues subsisten e incluso se han agudizado carencias sociales en materia de educación, salud e inseguridad, entre otras.
Este último tema genera un enorme ruido, pues altera la tranquilidad y la calidad de vida de la población en una buena parte del territorio nacional. Y aunque las estadísticas oficiales muestra una tendencia de disminución de las cifras de violencia, por un lado ésta es todavía muy moderada, y por otro la percepción se contrarresta con la ocurrencia de acciones de alto impacto, como el bloqueo de caminos, quema de vehículos, ejecuciones a plena luz del día y otras acciones que generalmente quedan en la impunidad.
Como siempre, en este rubro Guerrero destaca para mal. No sólo continúan los crímenes en carreteras y comunidades ligados al ajuste de cuentas entre bandas y a extorsiones a comerciantes y transportistas; en fechas recientes, han ocurrido asesinatos como el de un empresario ligado a actores políticos estatales y federales, en la autopista de Chilpancingo a la ciudad de México, alrededor del cual ha salido a la luz el modus operandi de la asignación de contratos de obras gubernamentales; y el fin de semana pasado, el atentado a una aspirante a la alcaldía de Iguala, en el cual resultó muerto su esposo, y del que la sobreviviente culpa al actual presidente de ese municipio. En ambos casos se trata de personas muy cercanas o con parentesco con la gobernadora.
En conclusión, los buenos resultados en el ámbito económico se contrastan con las carencias señaladas y en particular con la actividad sin control del crimen organizado. Otro factor que en el futuro cercano también incidirá es la proximidad del proceso de sucesión presidencial, que de hecho ya ha empezado al desatarse virtuales campañas por parte de todas las fuerzas políticas del país.
La lucha política por un lado incentiva la economía pues la actividad de partidos y candidatos genera una corriente de gasto extraordinario, pero también puede generar temores e incertidumbre que hagan retraer la inversión y el dinamismo.
Lo que sí se incrementará es la ebullición social, producto de los factores que ennumeramos al principio, desde la transformación de nuestra sociedad que desata oposición y protesta, hasta la nueva realidad cambiante que vivimos por el acelerado progreso tecnológico, y la efervescencia política que crecerá en los meses venideros.