Gaspard Estrada
Julio 23, 2025
El pasado lunes, los presidentes de Chile, Gabriel Boric, Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, España, Pedro Sánchez, Colombia, Gustavo Petro y Uruguay, Yamandú Orsi, se reunieron en un encuentro llamado “Democracia Siempre” para discutir acerca de un posicionamiento común en favor del multilateralismo, la democracia y la cooperación global basada en la justicia social. Este foro es el fruto de una idea elaborada hace poco más de dos años por los presidentes Lula y Sánchez, tras haber constatado la fragilidad y la falta de relevancia de los principales foros progresistas a nivel internacional.
Es por ello que el año pasado, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, que se llevó a cabo en Nueva York, Sánchez y Lula convocaron a un número considerable de dirigentes de países, entre los cuales estaban Barbados, Cabo Verde, Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos, Francia, México, Noruega, Kenia, Senegal y Timor Oriental, así como el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y el vicesecretario General de las Naciones Unidas, Guy Rider. Durante los debates del año pasado, los participantes reafirmaron su compromiso con la defensa de la democracia y expresaron su profunda preocupación por el auge de grupos que promueven ataques contra el Estado de derecho y los derechos fundamentales.
También destacaron cómo el aumento de las desigualdades dentro de los países genera polarización política, apuntalando el descontento social que impulsa esta tendencia. La incapacidad de ofrecer mejoras concretas en la vida de los trabajadores y la erosión de las clases medias en muchos países han contribuido a generar un sentimiento de frustración ante los gobiernos y la política. Otros han expresado su preocupación por el hecho de que la difusión de desinformación y noticias falsas alimenta la desconfianza en las instituciones y procesos democráticos, además de dificultar la participación informada en la vida pública, lo que hace más difícil que los gobiernos atiendan las demandas de los ciudadanos mediante políticas eficaces. La manipulación de las opiniones a través del discurso de odio y el uso de ejércitos virtuales para sembrar el miedo, desacreditar a los oponentes y promover ataques contra los sistemas electorales son elementos comunes de este preocupante fenómeno, que silencia a las minorías, restringe su participación y sus libertades, y reduce el espacio democrático y la confianza en la propia democracia.
Infelizmente, todos estos desafíos se han acentuado desde septiembre de 2024, en particular tras la elección de Donald Trump en Estados Unidos. Los ataques al multilateralismo, al derecho internacional, y al Estado de derecho de manera más general se han multiplicado. De ahí la importancia de disponer de un foro de esta naturaleza para poder discutir y formular propuestas y mecanismos de acción.
En América Latina, esta problemática es aún más importante, teniendo en cuenta la falta de espacios de deliberación común entre jefes de Estado. Los mecanismos de diálogo regionales que existen, como la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (Celac), están paralizados por los conflictos ideológicos. A nivel subregional, pasa lo mismo con la Unión de Países Suramericanos (Unasur), que Lula intentó revivir en 2023 sin éxito. En este sentido, este foro, que cuenta con líderes del mismo espectro ideológico, permite avanzar de manera más rápida, adoptando posicionamientos y acciones de manera más clara. Si bien el problema de este tipo de iniciativas radica en su falta de institucionalización a largo plazo, tiene el mérito de aglutinar a pesos políticos progresistas de Europa y América Latina. Las conclusiones de esta cumbre se presentarán en otra reunión que se dará en el marco del 80 periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, prevista para septiembre, en Nueva York. Esperemos que sean escuchadas.
* Miembro de la unidad del sur global de la London School of Economics (LSE)
X: @Gaspard_Estrada