EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Cuatro atentados en uno

Héctor Manuel Popoca Boone

Abril 07, 2005

 

El resolutivo de la Comisión Instructora de la Cámara de Diputados federal, en donde se acuerda la procedencia de dar lugar al desafuero del gobernante de la capital de la República Mexicana, da inicio formal a un quebranto de la gobernabilidad democrática en nuestro país, a la estabilidad institucional, a la democracia como fuente de legitimidad para el acceso y permanencia en el poder y a los derechos democráticos-electorales de los ciudadanos.

A la gobernabilidad democrática, porque atentan contra el poder establecido que dimanó del pueblo. Tratan de expoliar y defenestrar la facultad de gobernar adquirida por una persona, conquistada con los votos otorgados por la mayoría de los electores del Distrito Federal. No más de 400 votos de los diputados federales del PRI y del PAN quieren avasallar y vulnerar la voluntad electoral expresada, democráticamente, por los millones de votos de los electores de la capital del país.

A la estabilidad institucional, por poner en jaque, acosar y amagar, por una cuestión baladí, el normal funcionamiento de una institución gubernamental y su desempeño. Despropósito grande es querer imponerle al jefe de gobierno del DF desmesurada sanción por un presunto desacato menor administrativo a un amparo dado por una autoridad judicial. De seguir así, al rato vamos a presenciar caídas de gobernantes por haberse pasado el alto marcado por el semáforo de una calle o por otras frioleras. De ese tamaño es la patochada que se pretende realizar.

A la democracia, como forma primigenia de acceder y permanecer en el poder, por pretender tronchar sus finalidades con el uso y abuso de artilugios jurídicos y de sanciones desproporcionadas. En todo caso, expónganse al pueblo capitalino las razones y fundamentos por los que intentan desaforar y sancionar al gobernante; y luego acúdase al referéndum, como forma legítima y democrática de realizarlo. Como lo tratan de hacer, no es más que un burdo golpe a la gobernabilidad y a la legitimidad popular; confabulado y cohonestado con ropaje legaloide.

Con el inicio del proceso mencionado y su consecución penal, quieren en última instancia conculcar los derechos electorales que como ciudadano tiene en este caso Andrés Manuel López Obrador para acceder a ser candidato a la Presidencia de la República. Podemos estar de acuerdo o no con este personaje: en lo que postula, cómo gobierna o se comporta. Podemos estar con su precandidatura presidencial o preferir la de otro; pero lo que no podemos aceptar es que, arbitraria y cerrilmente, se le niegue su derecho a ser postulado y votado.

Esto último, en el fondo, es el meollo de la verdadera cuestión. Tratan a la mala de bloquear su candidatura a la Presidencia de la República. No lo quieren ver ni derrotar en las urnas porque temen que les gane. El miedo estriba en sus altos niveles de popularidad que poco han mermado a pesar de meses de embate constante para desprestigiar y baquetear a su persona. Esa es la razón principal de la confabulación en su contra: quieren impedir a como dé lugar que su potencial figura presidencial siga creciendo más. Saben que si no lo paran hoy, ya no lo pararán mañana.

A estas alturas quedan nítidas las identificaciones de los presuntos responsables de la gran añagaza: el Presidente de la República, Vicente Fox, su consorte y Santiago Creel; el procurador de Justicia de la nación, Rafael Macedo de la Concha; el senador de la República, Fernández de Cevallos; el PAN dominado por los yunques; el PRI dominado por Roberto Madrazo y Carlos Salinas de G. y el ministro de la Suprema Corte de Justicia, Mariano Azuela; así como el respaldo total conchavado que dan, tras bambalinas, los barones nacionales y extranjeros del poder económico concentrado.

Todos tienen una cobardía cerval a que López Obrador destape y airee la enorme cloaca que representa la información y aplicación de responsabilidades sobre los descomunales fraudes económicos cometidos al pueblo mexicano a través del Fobaproa, a favor de los muy ricos del país. Del Pemexgate, a favor del PRI. De los fondos ilegales extranjeros que recibieron los Amigos de Fox. De los dineros públicos irregulares que ha usado la señora Marta Sahagún para su Fundación Vamos México. De las grandes perversidades y de los aviesos que asesinaron impunemente a Luis Donaldo Colosio, entre otras fechorías cometidas en las últimas décadas.

Uno qué más quisiera dedicarse a trabajar en paz y productivamente para el engrandecimiento del país. Pero por lo visto, los acontecimientos que están sucediéndose nos impelen, a los ciudadanos, a movilizarnos una vez más a favor y en apoyo de la gobernabilidad democrática, la estabilidad institucional, la vigencia plena de los derechos electorales de todos los ciudadanos y de la democracia, que una cáfila de conspicuos canallas, detentadores del poder político y económico a nivel nacional, quieren trastocar, con enorme estolidez, para seguir gozando de privilegios políticos y económicos ilegítimos e ilimitados.

 

  1. Lo importante en política no es tan sólo ver, sino ver lejos.