EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Cuentas Ecológicas 2020

Octavio Klimek Alcaraz

Abril 30, 2022

Como todos los años, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), publicó el pasado 2 de diciembre 2021, los datos de las Cuentas Económicas y Ecológica de México 2020. (ver páginas electrónicas https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2021/ee/CtasEcmcasEco2020.pdf y https://www.inegi.org.mx/temas/ee/#Informacion_general).
Es interesante, conocer cómo vamos respecto a las cuentas ecológicas después de dos años (2019 y 2020) con una nueva administración federal. Además, de que el año 2020 fue crucial por la pandemia de Covid-19, que freno literalmente las actividades económicas tanto en la producción, la distribución y el consumo tanto en el país, como de manera global.
El primer indicador que se tiene es el denominado Producto Interno Neto Ajustado Ambientalmente o Producto Interno Neto Ecológico (PINE), que se obtiene de restar al Producto Interno Bruto (PIB, que es la suma del valor en dinero de todos los bienes y servicios de uso final que genera el país en el año), tanto los costos por el Consumo de Capital Fijo (CCF, que es la depreciación de los activos fijos que posee y los que utiliza un productor, como consecuencia del deterioro físico, de la obsolescencia normal o de daños accidentales normales), y ojo, los Costos Totales por Agotamiento de los Recursos Naturales y Degradación Ambiental (CTDA). Así, después de restar ambos componentes resulta que el PINE es de solo 75.7 por ciento del PIB, según Inegi la cifra más baja desde durante el periodo 2003 a 2020. Sólo como referencia, durante dicho periodo de tiempo el PINE fue de 78.7 del PIB por ciento y en el año 2019 fue de 78 por ciento del PIB.
Esto se explica así, por un lado, el PIB decreció en el 2020, por otro lado, aumentaron los costos por el Consumo de Capital Fijo y lamentablemente también los Costos Totales por Agotamiento de los Recursos Naturales y Degradación Ambiental. La tormenta perfecta con la pandemia de Covid-19 de manera fundamental.
De manera específica, en el 2020, los Costos Totales por Agotamiento de los Recursos Naturales y Degradación Ambiental fueron equivalentes al 4.6 por ciento del PIB, que representan una cifra astronómica de un millón 66 mil 853 millones de pesos. En el 2019, fue 4.5 por ciento del PIB. Es decir, aumentó una décima de punto porcentual del PIB.
Estos son los costos en los que la sociedad mexicana en su conjunto debería prevenir o buscar resolver evitando la reducción de nuestros recursos naturales, así como la degradación ambiental.
En el 2020, del citado 4.6 por ciento del PIB en costos ambientales, el agotamiento de los recursos naturales equivale a un 0.7 por ciento y el deterioro ambiental a 3.9 por ciento del PIB. En el 2019, el agotamiento de los recursos naturales equivale a un 0.6 por ciento y el deterioro ambiental a 3.9 por ciento del PIB. La causa de ese aumento de 2019 a 2020 se trata de explicar a continuación.
El agotamiento de los recursos naturales abarca el agotamiento de los hidrocarburos (0.3 por ciento del PIB), del agua subterránea (0.2 por ciento del PIB), y de los recursos forestales (0.2 por ciento del PIB). Este ultimo concepto es el que aumenta, se explica.
Al comparar los mismos datos publicados por el INEGI en el 2019, se observa que costos por agotamiento de los recursos forestales fueron en dicho año de 0.1 por ciento del PIB. Así, para el 2020 se duplican dichos costos, con un incremento de 1 una décima porcentual del PIB entre ambos años. La información que proporciona Inegi en sus Notas Técnicas no permite conocer de inmediato si esto es derivado de una reducción del crecimiento natural del recurso forestal, producto de tala clandestina, incendios o cambio de uso de suelo, mal manejo forestal, entre otras causas posibles
Respecto a los costos de la degradación ambiental comprende las emisiones al aire (2.6 por ciento del PIB), la degradación del suelo (0.7 por ciento del PIB), la contaminación del agua (0.2 por ciento del PIB), y la generación de residuos sólidos (0.4 por ciento del PIB).
En la misma forma hay otros dos incrementos en el rubro de la degradación ambiental: el costo de la degradación del suelo, que representaba en el 2019 el 0.6 por ciento del PIB, ahora en el 2020 es de 0.7 por ciento del PIB. Similar es el caso de los costos por la generación de residuos sólidos urbanos que pasa de 0.3 por ciento en el 2019 a 0.4 por ciento del PIB en el 2020. Tampoco queda claro la razón de dichos incrementos de ambos conceptos de la degradación ambiental. En el caso de la contaminación del agua se mantuvo sin cambios respecto al 2019.
Sólo en el caso de las emisiones al aire hay un decremento, ya que pasan los costos de 2.8 por ciento en el 2019 a 2.6 por ciento del PIB en el 2020. Es decir, existe una reducción de 2 décimas de punto porcentual del PIB entre ambos años. Una posible explicación son los efectos de reducción de actividades económicas por la pandemia de Covid-19 en el 2020. Pese a ello las emisiones al aire son el mayor costo ambiental.
No se deja de observar, que la suma de costos por agotamiento de aguas subterráneas (0.2 por ciento del PIB) y de contaminación del agua (0.2 por ciento del PIB) representan un total de 0.4 por ciento del PIB del 2020. Es pertinente señalar, que se tiene de manera evidente una grave crisis con la gestión del agua, y es necesario y urgente que se debe cambiar el rumbo de esta.
Es importante resaltar, que durante 2020 los gastos relacionados a la protección ambiental realizados por el sector público en su conjunto y los hogares equivalen al 9.5 por ciento de los costos por el agotamiento de los recursos naturales y la degradación ambiental, o al 0.46 por ciento del PIB (101 mil 299 millones de pesos). Es decir, la inversión requerida para reducir el daño ecológico en el 2020 debería haber sido 10.5 veces más que la registrada en dicho año si se relacionan ambos conceptos de manera proporcional. En comparación en el 2019 los gastos de protección ambiental fueron de 9.8 por ciento de los citados costos, o el 0.47 por ciento del PIB (108 mil 526 millones de pesos). La inversión requerida para reducir el daño ecológico en el 2019 debería haber sido 10.2 veces más que la registrada en dicho año si se relacionan ambos conceptos. Lo anterior, significa que la brecha entre gastos de protección y costos se abrió 3 décimas de punto de un año a otro de manera negativa.
Se gasta menos en protección ambiental frente a los costos ambientales. Sin embargo, no se omite el señalar que la carrera en contra del deterioro ambiental del país está perdida de antemano si solo se apostara a aumentar la inversión en protección ambiental. Ya que de fondo los datos son duros, se requiere es modificar el modelo de desarrollo, para no solo privilegiar solamente el crecimiento económico y a las élites, y que este sea en detrimento de la gente más pobre y vulnerable, así como de la naturaleza y los recursos naturales del país. Un objetivo medible año con año es el disminuir o eliminar los actuales costos ambientales, tanto por el agotamiento de los recursos naturales, como por la degradación ambiental. Los datos ahí están para transformar nuestra realidad.