EL-SUR

Lunes 08 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Cuero resistente

Florencio Salazar

Junio 16, 2025

La piel es el límite entre el mundo y el alma.
José Ángel Valente.

Dermo Comunitaria México AC, que preside la Dra. María de Guadalupe Chávez, celebró la jornada audiovisual “Roberto Estrada Castañón” sobre las diversas enfermedades de la piel, el 13 de este mes, y en la cual participaron aproximadamente 150 médicos. La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo; puede medir de 1.5 a 2 metros cuadrados, con un peso de 4 a 5 kilogramos. Es protectora de nuestro organismo al rechazar la cantidad de gérmenes patógenos que pululan en el medio ambiente, siendo los hongos los más agresivos, de los cuales hay aproximadamente 5 millones, pero solo el 3 por ciento está identificado para fines de salud pública. La piel es nuestro escudo protector.
La dermatología fue fundada en la antigua Grecia, conocida entonces como “iatrodermatólogo”. Sin embargo, en su concepción moderna comenzó a tomar forma en el siglo XIX (Datos de Meta AI). En la actualidad, es una rama de la medicina de la mayor importancia: existen hongos que oscurecen las uñas –hasta hacerlas fúnebres– y son mortales por necesidad. La dermatología se ocupa de las enfermedades de la piel pero también del cabello y de las uñas.
Como la mayoría de las personas, yo creía que la dermatología era una especie de estética facial de mayor nivel y que su función era mantener a las mujeres guapas y lozanas y a los hombres como copias del retrato de Dorian Grey. Pues no. El tema es de la mayor importancia. La Dra. Chávez –miembro de la Academia Mexicana de Medicina– ha señalado que los climas cálidos provocan que las enfermedades cutáneas se multipliquen en la población por problemas de higiene, fundamentalmente en condiciones de pobreza. Por ello, señala la sobresaliente dermatóloga, deben hacerse estudios oportunos, diagnósticos y evitar la automedicación (suelen usarse medicamentos de bajo costo, como el Barmicil, que causan adicción y rompen la piel en forma irreparable).
Las enfermedades comunes –para nosotros los legos– son el pie de atleta o la tiña, enfermedades que podríamos llamar comunes y a las cuáles no se les da mayor importancia, atendiéndolas con remedios caseros. El problema radica en que estas y otras más pueden derivar en graves problemas de salud. De la propia Dra. Chávez he tenido oportunidad de leer su Atlas de Micología Médica, resultado de sus trabajos de campo e investigación científica, y debo señalar que las fotografías que ilustran el texto son patéticas: pies al doble de su tamaño llenos de granos, vientres atacados como si fueran hormigueros, rostros con micro volcanes purulentos, miembros deformados con colores grisáceos o blancuzcos. En fin, las imágenes son una galería del horror por el abandono de la salud pública en enfermedades –como la lepra detectada en Acapulco– que atacan a la población, especialmente a la marginal, por problemas de higiene, exceso de sudoración y el uso constante de ropa y chanclas sintéticas.
Las enfermedades de la piel son de fácil contagio en lugares húmedos, regaderas, gimnasios y en los núcleos familiares por falta de atención, sobre todo –hay que insistir– en condiciones de pobreza por la falta de agua y aseo personal, pero también por el contagio de perros y gatos (debería evitarse la costumbre de niños y no pocos adultos de dormir con sus mascotas).
El problema es tan grave que el pasado mes de mayo la Organización Mundial de la Salud declaró las enfermedades de la piel como problema de salud. Siendo tan fuerte el cuero que nos protege –epidermis, dermis e hipodermis– este apenas tiene de 1.5 a 2 milímetros de grosor. Sin duda, debemos maravillarnos ante la máquina que es el ser humano que, de tener el mantenimiento que damos a los automóviles, sería perdurable quizá por una centuria promedio. Hay que considerar, desde luego, que la salud pública potencia el desarrollo de la sociedad al otorgarle la fortaleza necesaria para los muchos desafíos de nuestra existencia.
El tiempo nos hace y nos deshace, nada qué hacer en su contra. A pesar de ello, es compromiso de la ética médica y de los tres órdenes de gobierno ocuparse del problema de salud pública que significan los problemas de la piel, que inhabilitan la movilidad de los enfermos, trasmiten sus males y pueden perecer en condiciones de abandono. No se trata, pues, de un asunto estético, como yo creía. La dermatología es la salud de la piel y con ella el disfrute de la hermosa vida.
Por algo dicen los políticos que hay que tener el cuero resistente.