EL-SUR

Viernes 21 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

David Diop: cuando la poesía convive con la realidad

Adán Ramírez Serret

Octubre 09, 2020

¿Se puede ser realista y metafórico al mismo tiempo? ¿La parte más cruda de la vida es una metáfora y todas las analogías realidad? Es la clase de preguntas que me hacía mientras leía Hermanos del alma, de David Diop (París, 1966).
Pensaba en todo esto porque se trata de una novela muy cruda, llena de sangre y violencia que parece al mismo tiempo una metáfora sobre la condición humana y un libro de historia.
Es el relato de dos soldados senegaleses que participaron en la Primera Guerra Mundial al lado de miles de africanos más, que Francia contrató para que pelearan a favor de ese país.
Mademba Dio –no tiene nada que ver con el autor, sólo escogió este nombre–, le pide a su mejor amigo, Alfa Ndiaye –quien cuenta la historia en primera persona– que lo mate cuando se encuentre gravemente herido y su muerte sea inminente. Sin embargo, a pesar de que Alfa es un hombre duro y que no sólo lo considera su amigo, sino su hermano, no puede ayudarlo a acabar con su vida y evitarle el sufrimiento de la agonía.
Así comienza esta novela implacable de tan sólo ciento cincuenta páginas. El autor, quien nació en Francia pero creció en Senegal, cuenta que un día se encontró con una compilación de cartas de un historiador, que contaban las historias en primera persona de estos soldados que habían peleado, sin ninguna razón más que el colonialismo, en la Primera Guerra Mundial; que habían pasado de vivir en sus pequeños pueblos en África a estar en una descarnada guerra.
Diop cuenta que, de manera contraria a la que se podría pensar, pues tiene padre senegalés y madre francesa, está conectado a estos personajes por su vínculo con Francia, pues uno de sus ancestros de esta nación vivió la guerra en la cual se conectaron ambos países. Y el autor dice que lo que más le sorprendió fue que ninguno de sus ancestros de ambos países hablara para nada de la terrible guerra.
Durante mucho tiempo le dio vueltas a esta historia hasta que encontró la voz que debía contarla. Narrada en francés en primera persona, por un hombre que no domina esta lengua, pero del cual, desde una trinchera en plena batalla, nos sentimos allá adentro y escuchamos su mente de hombre perturbado, lejos de su país, en medio de una guerra ajena pero que no puede dejar de pensar en la historia de su vida, atormentado por una culpa terrible.
La novela es la historia de una venganza desesperada; como el soldado africano no puede matar a su amigo, ahora decide matar a todos aquellos que pudieron haber sido sus asesinos.
Es una historia terriblemente humana porque la venganza siempre está cargada de una culpa terrible; de la imposibilidad de seguir viviendo con una carga tan pesada. ¿Por qué hice todo mal? ¿Por qué me burlé de él? Nunca seré digno de seguir vivo. Diop desentraña las razones de un asesino. Dice en la novela: “La cuestión es saber por qué mi espíritu hizo eclosionar las palabras tan hirientes como las mandíbulas de una langosta de hierro en un día de ataque”.
Un crítico del Nouvelle Observateur escribe que Diop “aborda la culpabilidad del superviviente, su desesperación, su crueldad, su locura, pero también la nostalgia del país perdido. Y lo traduce en un lenguaje obsesivo, musical, repleto de metáforas y alegorías”.
Es una historia que vamos descubriendo poco a poco, dentro de un cerebro y que escuchamos esa incansable máquina destructora que es la conciencia humana.
Hermanos del alma es un recuento de la historia, es la prueba de que la literatura es una fuerza tan radical que logra mostrar todo aquello que no dijeron los vencedores. El ejemplo claro de que toda pesadilla tiene un aire de realidad yde que, en la ficción, todo lo real se puede convertir en algo sublime.

David Diop, Hermanos del alma, Barcelona, Anagrama, 2019. 156 páginas.