EL-SUR

Viernes 20 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

De bajezas y sumisiones

Héctor Manuel Popoca Boone

Septiembre 17, 2017

Si ha habido un gobierno mexicano destacado por su servilismo con el gobierno de Eestados Unidos, en lo que va de este siglo, es el del presidente, Enrique Peña Nieto. A cada ofensa proveniente del patán de Donald Trump, nuestro presidente responde con mayor sumisión, echando por la borda toda una historia patria de dignidad y soberanía nacional. Tiene afectación de entreguismo frente a las reiteradas majaderías, humillaciones, intervencionismos vilipendiosos (plenos de racismo) del gobernante anglosajón, que a cada rato reitera que siempre nos va a contemplar como el indeseado patio trasero de su Great America.
La abyección de ésta diplomacia mexicana rastrera, no da para más. Primero fue la actitud pasiva, dócil y de autismo, ante las invectivas del presidente estadunidense hacia todo lo mexicano y hacia nuestros hermanos indocumentados que trabajan allende las fronteras del norte. Después lanzó su deplorable e insultante iniciativa presidencial de construir el muro de la ignominia fronteriza, como copia grotesca del desaparecido muro de Berlín. Con el agravante que dicha determinación la publicitó a los cuatro vientos mundiales, justificándola por la “necesidad” de parar la invasión silenciosa latinoamericana, “quita-empleos de los blancos”.
Por si fuera poco, no deja de exclamar que los mexicanos tendremos que pagar a güevo los costos de su edificación. La posición del gobierno mexicano ante tamaña ofensa fue de estupor y pasmo, con nula reacción digna, para luego asumir una tardía posición de rechazo disminuida. Sin embargo, el proyecto del muro de Trump avanza con presupuesto ya autorizado y contratos asignados.
No para ahí la cosa, poco después, anuncia este émulo de Darth Vader, su intención de modificar de raíz el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, signado por Canadá, Estados Unidos y México, en virtud que el saldo comercial de su país con respecto a México es desfavorable. Lo que él quiere es un tratado, a modo, para favorecer los intereses económicos de su país. Echa por la borda los postulados básicos de la economía neoliberal plasmados en los “Consensos de Washington”, los cuales, durante décadas, impuso Estados Unidos a la mayoría de los países del mundo, a través del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, dando como resultado a escala mundial una brutal desigualdad social y pobreza sin par.
Ahora, desde la Casa Blanca en Washington, el presidente Trump se vuelve nacionalista y rechaza la apertura de las fronteras (sin aranceles) en el comercio mundial. Defiende lo que le conviene. Es decir, suprime los programas gubernamentales de protección social, pero alienta la privatización de las empresas estratégicas de otros países a favor de las grandes corporaciones transnacionales estadunidenses. Los estudiantes dreamers mexicanos se despertaron con tremenda pesadilla provocada por Trump: los deportarán.
A pesar de todo lo anterior, Peña Nieto persiste en quedar bien y utiliza a Luis Videgaray como vulgar diplomático-sicario, para que desde su cargo de canciller, vitupere a Venezuela en la OEA, tratando de darle lecciones de democracia, cosa que no tenemos en nuestro país. Recordemos el bochornoso proceso electoral del Estado de México. Esa lamentable posición mexicana concitó el repudio de buena parte de los países de América Latina.
Además, Peña Nieto ordena que expulsen del país al embajador de Corea del Norte, por violar acuerdos establecidos por la ONU sobre la prohibición de lanzamientos de misiles, posibles portadores de cabezas nucleares. Desacato similar también lo han realizado, en el pasado, Israel, India, Pakistán e Irán, sin contar a los cinco más poderosos del mundo, en donde México ni siquiera se inmutó.

PD. Hace más de tres años, el presidente priista Enrique Peña Nieto ordenó realizar una investigación sobre la responsabilidad por los daños ocurridos durante el huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel, en el municipio de Acapulco. El objetivo era identificar a los responsables de autorizar obras en zonas vulnerables a inundaciones o deslaves. A la fecha, no se ha dado a conocer los resultados de dicha investigación, ni tampoco se ha emitido sanción alguna a nadie. (Impunidad. S.A. de C.V.).