EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

De la arquitectura de instituciones ambientales federales (Segunda y última parte)

Octavio Klimek Alcaraz

Julio 28, 2018

Como se comentó en la entrega anterior, en estos días se prepara una nueva arquitectura de instituciones federales ambientales y me permito hacer algunos viejos y nuevos planteamientos al respecto.
Con la Conafor, en sus inicios del 2004, contra la idea primigenia de ser una comisión de fomento con recursos del sector forestal, con poco personal, se pasó de un modelo de gerencias regionales inicial al de las gerencias estatales. En mi opinión, hay mucho por realizarse desde un abordaje multidisciplinario de los ecosistemas forestales. Pero sobre todo, debe ser el organismo que fomente realmente con su inversión al desarrollo del sector forestal del país, en especial de las comunidades forestales. Una de las primeras acciones es reformar la actual Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, ante sus evidentes problemas, por ejemplo, en las competencias, el aprovechamiento de recursos forestales no maderables y de los denominados recursos biológicos.
Concluiría, valorando el tema de las delegaciones de la Semarnat en las entidades federativas, en realidad hay que hacer una reingeniería con algunos criterios. Se hace mucho trámite en ellas, habría que ver hasta donde se requiere para actos de autoridad el delegado y cual es su carga. Las delegaciones en los estados costeros cargan con el trabajo de la Zona Federal Marítimo Terrestre. Esto no sucede con los estados del interior, muchos de ellos francamente con una carga mínima de trámites, simplemente por el tamaño de su territorio y población. No es lo mismo Tlaxcala o Aguascalientes, que Quintana Roo o Guerrero, que además son estados forestales y con asuntos relacionados al impacto ambiental del turismo. En mi opinión, debe revisarse de manera gradual y caso por caso la desaparición de la figura del delegado. Muchos de los directores, delegados o gerentes no se les va a extrañar, no fueron protagonistas en la búsqueda del desarrollo sustentable, al contrario, se ocultaban y simplemente administraban los problemas, ya sea por ignorancia, complicidad o por no querer complicarse la vida ante actores económicos y políticos. Pero lo que no debe existir es la ausencia de una autoridad ambiental federal. Por ello, deben llegar a existir distintas escalas de la presencia de oficinas del sector ambiental en su conjunto, que pueden en cooperación, asumir ser desde ventanillas en las regiones hasta llegar a las instancias regionales de las entidades federativas. Las problemáticas en los estados del país son diferenciadas y por tanto deben darse soluciones particulares a ello. Sí creo que el liderazgo, las directrices y la coordinación de la política ambiental debe ser llevado en todo momento por el sector central de la Semarnat. Es decir, la Conanp, la Conagua o la Conafor, y en su caso, la Profepa, ya no deben tomar decisiones de manera aislada, se debe cuidar finalmente la integridad del sector.
No omito señalar que la solución final y necesaria será federalista, en la medida que los gobiernos estatales y municipales asuman sus atribuciones y responsabilidades ambientales. La presencia del sector ambiental federal será menor. Esperemos, que se vaya por ese camino en los próximos seis años.