EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

De la gestión de residuos en Chilpancingo

Octavio Klimek Alcaraz

Octubre 01, 2016

 

En estos días, como ciudadano afectado por la problemática de los residuos en Chilpancingo he tratado de dar seguimiento y participar en la medida de mis posibilidades de manera activa en este tema. Al respecto, comparto algunas preocupaciones.
Es urgente encontrar un nuevo sitio de disposición final de los residuos de Chilpancingo, ya que la vida útil del sitio actual ha fenecido. Esto no es mera responsabilidad del actual gobierno municipal, sino de sucesivos gobiernos municipales, que administraron este problema, sin atenderlo en sus orígenes.
Existe un sitio que podría ser usado para el destino de los residuos en la urgencia. Es la celda construida de Matlalapa en el municipio de Tixtla. Sin embargo hay objeciones para ello por parte de la ciudadanía de Tixtla y su gobierno municipal. Algo sucedió que la hoja de ruta de desarrollar un centro intermunicipal de aprovechamiento de los residuos sólidos de la zona Centro del estado de Guerrero está rota. Si las objeciones son técnico-ambientales, se debería conocer por la opinión pública, en especial la de Tixtla, la opinión formal de las autoridades ambientales estatales y federales respecto al debido cumplimiento de la normatividad en la materia o las medidas necesarias para hacerla cumplir.
En todo caso, las objeciones de la población de Tixtla deberían ser identificadas y atendidas. Creo que falta una buena explicación pública y sistemática a la gente de Chilpancingo y Tixtla de lo que implica una empresa paramunicipal de gestión de residuos, de sus ventajas y desventajas, de la integración de su dirección, de las formas de toma de decisiones en la operación, de la vigilancia y control, en especial de la participación de la ciudadanía. Por algo hay interés de empresas privadas en obtener concesiones para el manejo de residuos en Chilpancingo. En esa ruta son presumiblemente en el mediano plazo los beneficiarios inmediatos de no lograrse un acuerdo entre Chilpancingo y Tixtla. Si aun informando y dejando sobre el papel cada detalle de la empresa paramunicipal no hay licencia social de la población de Tixtla, habría que buscar otro sitio alternativo de inmediato.
Sin embargo no existe a la vista quien asuma una mediación de manera pública entre los gobiernos municipales de Chilpancingo y Tixtla, para informar y buscar atender las objeciones de Tixtla o coadyuvar a dar alternativas posibles a este problema.
Entonces, de no tomarse medidas de inmediato de carácter preventivo, sería probable un escenario adverso de no poder depositar los residuos de Chilpancingo en Matlalapa, así como en el sitio actual ya saturado.
La consecuencia sería entrar en una situación de emergencia y hasta de desastre, ya que son por lo menos entre 200 a 400 toneladas diarias de residuos sólidos (según la fuente), que podrían ser depositadas o quemadas de manera anárquica e irregular en el entorno de Chilpancingo. Calles, lotes baldíos, barrancas, ríos, en cualquier sitio posible estarían sujetos a posible contaminación de suelo, así como incremento de riesgos a la salud de la población afectada, porque la proliferación de agentes biológicos transmisores de enfermedades es factible. Me atrevería a señalar que ya estamos en dicho umbral de emergencia antes los evidentes problemas de tiempo en la recogida de residuos. Obvio, esto va a ser también malo para los municipios circundantes a Chilpancingo, cuenca abajo del río Huacapa, Mochitlán y Quechultenango, así como Eduardo Neri y Tixtla.
Esto encuadra en que sería necesario solicitar por la ciudanía organizada o el propio gobierno municipal de Chilpancingo a las autoridades responsables, conforme a la legislación en materia de protección civil, de una declaratoria de emergencia.
La Ley General de Protección Civil define en su fracción XVIII del artículo 2 a emergencia como la “Situación anormal que puede causar un daño a la sociedad y propiciar un riesgo excesivo para la seguridad e integridad de la población en general, generada o asociada con la inminencia, alta probabilidad o presencia de un agente perturbador”.
En este caso, el agente perturbador es el fenómeno sanitario-ecológico provocado por los residuos sólidos que no están siendo llevados a un sitio autorizado de disposición final.
Si la emergencia continúa se podría solicitar una declaración de desastre, que la citada Ley General de Protección Civil la define en su fracción XVI del artículo 2 como “resultado de la ocurrencia de uno o más agentes perturbadores severos y o extremos, concatenados o no, de origen natural, de la actividad humana o aquellos provenientes del espacio exterior, que cuando acontecen en un tiempo y en una zona determinada, causan daños y que por su magnitud exceden la capacidad de respuesta de la comunidad afectada”.
Asimismo, es necesario considerar la intervención de las autoridades de Salud, a través de la Comisión Federal para Protección contra Riesgo Sanitario (Cofepris), así como a las autoridades ambientales a través de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
El fin de estas declaratorias de emergencia y de desastres sería obtener recursos financieros para transferir los residuos a un sitio de disposición final autorizado que los acepte. Esto, en tanto se identifica, autoriza y construye con los recursos solicitados un nuevo sitio de confinamiento final para Chilpancingo. Esto sería bastante caro, pero ante los riesgos de colapso ambiental y de salud pública de Chilpancingo, podría ser una posibilidad a valorar. Se esperaría que no se cumpla este escenario de riesgo.
PD. Sin razón formal alguna han puesto a disposición a cinco compañeros de base y un supernumerario en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semaren), incluyendo a mi mujer, a mi ex-secretario particular, a los compañeros que trabajaron como conductores conmigo. Mi mujer lleva 24 años laborando como secretaria en su mismo sitio de trabajo al igual que muchos de los compañeros afectados. Con una hoja de servicio intachable, es evidente que su único problema de los seis trabajadores es ser gente honesta, capaz y tener o haber tenido relación personal o de trabajo conmigo como titular de la Semaren. Eso es una purga y golpe bajo para mí persona y nuestra familia. Ya había puesto cámaras a diestra y siniestra dentro de las instalaciones de la Semaren no para cuidar la seguridad de los trabajadores, sino para controlarlos y cuidarse de ellos. Es obvio que quieren ser opacos, esconder la ignorancia y vaya a saber qué cosas más. Es claro que se ocupan más de pelear batallas burocráticas, de amedrentar trabajadores, que ponerse a trabajar por Guerrero y el ambiente. Gobernador, sus aliados políticos se están convirtiendo en una carga en la Semaren, son un lastre para usted y su gobierno, no hay rumbo, no saben y no entienden de medio ambiente, ni conocen Guerrero ni su gente. Revise con ellos, sus aliados, lo que está pasando y corrijan, ya que no están sumando, sino restando. No le ayudan a Guerrero y mucho menos a la naturaleza.