EL-SUR

Sábado 20 de Julio de 2024

Guerrero, México

Opinión

De la violencia criminal al asedio social

Abelardo Martín M.

Julio 05, 2016

Los altos niveles de violencia criminal que han ubicado a Acapulco y a Guerrero como las zonas de mayor inseguridad del país se mantienen y por momentos parecen incrementarse, pero no obstante su persistencia, el turismo y la inversión, aunque pudieran tener mayores dimensiones, han continuado, y los más optimistas ubican incluso factores para su crecimiento en los meses y años próximos.
Entre esos factores se señala que al terminar el año se habrán concluido las obras de ampliación vial que actualmente se realizan en Cuernavaca y en la salida sur de la Ciudad de México, con lo cual el puerto guerrerense volverá a estar más cerca de la metrópoli y tornará más atractivo y ágil el traslado en coche y en autobús.
Incluso quienes se desempeñan en el sector inmobiliario advierten del florecimiento de su mercado en Acapulco, como resultado de la búsqueda de opciones de descanso y de inversión de personas y familias residentes en la megalópolis.
Lo que sí ahuyenta a los viajeros de manera instantánea, es la práctica insana de bloquear carreteras, en particular el paso en la capital, Chilpancingo, que le trastorna la vida a quienes ahí llevan a cabo sus actividades, pero sobre todo disuade al turismo proveniente de la Ciudad de México y del centro del país.
Ello se vio con toda claridad el viernes pasado, en que bloqueos de los maestros, normalistas y organizaciones afines a su movimiento, impidieron la circulación en la entrada y salida de la ciudad capital, con lo que ocasionaron serios trastornos para quienes hacían su recorrido desde o hacia Acapulco, pero además produjeron la cancelación a partir de ese día de una de cada cinco de las reservaciones en los hoteles del puerto.
Así, aunque la inseguridad pudiera hacer mella, probablemente los paseantes apuestan a su buena suerte, o confían en los mensajes oficiales que señalan que los delincuentes básicamente se matan entre ellos y no tienen como objetivos a los visitantes.
Pero la expectativa de permanecer en vehículos detenidos por horas como resultado de los cierres de carretera sí genera un rechazo del turismo que proviene de la zona central del país por tierra, que si recibe información oportuna de bloqueos, en muchos casos decide posponer o cancelar su visita.
En las semanas recientes, la agudización del conflicto del gobierno federal con los profesores por la aplicación de la reforma educativa, ha reactivado por parte de éstos la estrategia de tomar carreteras, específicamente la Autopista del Sol, de la que el año pasado el presidente de la República había asegurado que no se permitiría que ocurriera nuevamente.
Sin embargo ha ocurrido y la semana pasada los cierres fueron repetidos prácticamente a diario.
Al final de la semana, el secretario de Gobernación advirtió a los bloqueadores de caminos que se había llegado al límite de tolerancia y que en estos días las autoridades tomarán las medidas necesarias para restablecer el libre tránsito de personas y mercancías, sobre todo en Oaxaca y Chiapas donde los cierres de carreteras son muchos y se han vuelto permanentes.
Ojalá se cumplan esas decisiones, y también se haga respetar la ley en nuestra entidad, que tiene en el turismo que visita en primer lugar Acapulco, y en menor medida Ixtapa, Zihuatanejo, Taxco y otros destinos, una fuente muy importante de ingresos y de fuentes de empleo.
Ya lo había prometido el Presidente, aunque eso últimamente parece que no cuenta mucho.
Sin ese asedio, y con la disminución de la violencia criminal ahora desatada, es posible el crecimiento de inversiones y el florecimiento de la región, por lo demás tan necesario.