EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Debate Bioético: por la libertad de decidir de las mujeres

Octavio Klimek Alcaraz

Mayo 07, 2022

 

El debate sobre la reforma para despenalizar el aborto en el Código Penal de Guerrero está cargado en contra de ello, de intereses político-religiosos, de prejuicios, dogmas de fe y de desconocimiento de la cuestión. Por ello, quisiera en este texto abordarlo desde el punto de vista de la ciencia de la bioética, que se ocupa del estudio del amor a la vida a través del conocimiento biológico y de los valores humanos. Recomiendo ampliamente a quienes leen estas líneas conozcan la página electrónica del Colegio de Bioética, AC, que aglutina a las y los grandes especialistas en bioética en este país. El Colegio fue fundado en el 2004 por reconocidos científicos de la Medicina y otras áreas relacionadas a la Bioética, hoy lamentablemente fallecidos, como el Dr. Ruy Pérez Tamayo, el Dr. Rubén Lisker y el Dr. Ricardo Tapia, otro de sus fundadores y gran escritor de temas bioéticos, además de académico, es el Dr. Arnoldo Kraus, por citar algunos de sus integrantes fundadores. Con base en sus documentos me referiré al tema (https://colegiodebioetica.org.mx/).
Cuando se debatía la despenalización del aborto en la Ciudad de México, el Colegio de Bioética publicó el 17 de abril de 2007 un desplegado dirigido a los integrantes de la entonces Asamblea Legislativa del Distrito Federal y a la opinión pública, estaba suscrito por los referidos científicos y otros integrantes de éste, lo cito de manera puntual:
“El Colegio de Bioética AC expresa su apoyo a la iniciativa que añade una causal para despenalizar el aborto en el Distrito Federal. Las razones de este apoyo son las siguientes:
1.- En un Estado laico como México no se puede permitir que las creencias o ideologías religiosas influyan sobre las leyes que van a regir tanto a creyentes como a no creyentes. Es desde esta perspectiva laica que expresamos nuestra opinión con argumentos bioéticos y científicos.
2.- Los conocimientos científicos sobre el genoma, la fertilización, el desarrollo del embrión humano y la fisiología del embarazo indican que el embrión de 12 semanas NO es un individuo biológico ni mucho menos una persona, porque:
a) Carece de vida independiente, ya que es totalmente inviable fuera del útero.
b) Si bien posee el genoma humano completo, considerar que por esto el embrión de 12 semanas es persona obligaría a aceptar como persona a cualquier célula u órgano del organismo adulto, que también tienen el genoma completo. La extirpación de un órgano equivaldría entonces a matar a miles de millones de personas.
c) A las 12 semanas el desarrollo del cerebro está apenas en sus etapas iniciales y no se ha desarrollado la corteza cerebral ni se han establecido las conexiones nerviosas hacia esa región que son indispensables para que puedan existir las sensaciones.
d) Por lo anterior, el embrión de 12 semanas no es capaz de experimentar dolor ni ninguna otra percepción sensorial, y mucho menos de sufrir o de gozar.
3.- La penalización del aborto atenta contra los siguientes derechos de la mujer:
a) A decidir sobre su propio cuerpo, es decir, violenta su derecho a la autonomía;
b) A decidir y realizar su propio plan de vida, es decir, violenta su derecho a la libertad;
c) Al cuidado y preservación de su salud e integridad física y mental, pues los abortos clandestinos y en condiciones insalubres generan graves daños a la salud, lo que violenta su derecho a la dignidad;
d) A la equidad de oportunidades, ya que la mayoría de las mujeres no puede pagar los abortos ilegales caros y bien practicados, por lo que es un factor de discriminación y violenta su derecho a la igualdad.
4.- La penalización del aborto afecta a todas las personas, tanto a aquellas que lo consideran un crimen como a quienes no comparten esa idea. En cambio, la despenalización del aborto NO OBLIGA a realizarlo a quienes están en su contra, sino que simplemente permite una alternativa a las mujeres que consideran que la continuación del embarazo resultaría en un mal mayor que el aborto.
Además de lo afirmado por el desplegado, me gustaría ampliar sobre el concepto de ser humano. Por ello, transcribo un párrafo del Diccionario incompleto de bioética (Taurus, 2007), del Dr. Arnoldo Kraus y del Dr. Ruy Pérez Tamayo, ellos manifiestan: “Rubén Lisker ha señalado que durante la transformación de un embrión en un sujeto adulto se van adquiriendo una serie de propiedades y características que finalmente permiten identificarlo como un ser humano. Un huevo no es una gallina y una semilla no es un árbol; ni el huevo ni la semilla tienen la forma, el uso o el precio de los productos en que se transforman, ni tampoco (diferencia crucial) son lo mismo; en nuestro tratamiento y apreciación, de una gallina y un árbol, de la misma manera, el aborto de un cigoto 3 a 5 días después de la fecundación (como ocurre con muchos embarazos normales, nota personal) tiene un impacto emocional muy diferente al de la muerte de un hijo de 5 años de edad; el primero produce una molestia física transitoria que se olvida rápidamente, mientras que el segundo es una tragedia humana de grandes dimensiones que puede durar toda la vida”. (p. 189).
Lo anterior, lo señalo debido a que una objeción frecuente ante la demanda de la despenalización del aborto –que es la terminación del embarazo antes del término de la gestación normal–, es que el producto de la concepción es el ser humano. Pero esta es una opinión, no un argumento científico sobre la naturaleza del óvulo fecundado.
Es una realidad que nadie está a favor del aborto, el debate es si se permite su despenalización. Ya que el aborto se da todos los días, es una penalización inútil. Sin embargo, esa prohibición legal sólo ha generado que miles de mujeres guerrerenses realicen abortos clandestinos en las peores condiciones de higiene, en muchos casos por personas no calificadas, lo que resulta en un número desconocido de complicaciones y muertes de muchas mujeres, sobre todo las más pobres, muchas de ellas madres trabajadoras o mujeres jóvenes. Es por ello, un asunto primordialmente de salud pública, y muy grave. La despenalización podría entonces prevenir la mayoría de estas muertes, los problemas de salud y las complicaciones, abre las puertas a un mayor y mejor acceso de las mujeres a servicios adecuados de atención en salud, incluyendo métodos seguros y efectivos de planificación familiar y atención obstétrica de urgencia.
Curiosamente, en Guerrero se quiere debatir como un asunto meramente de tipo jurídico con evidentes connotaciones políticas y religiosas, turnándose de origen para su dictamen a la “Comisión de Justicia” del Congreso estatal. En el Congreso, algunos representantes de los grupos más contrarios a los derechos de las mujeres, con todo tipo de argucias han tratado de impedir que sea votado un dictamen favorable a la despenalización de la práctica en el Pleno.
Los reales valores religiosos cristianos son de un Dios misericordioso y no de castigo. Por ello, me preocupa que todavía en sectores muy retrógrados de seguidores de la religión cristiana, ante la posibilidad de despenalizar el aborto, desinformen y propaguen ideas no científicas de “cruzadas” para “salvar” “almas inocentes”. En esto, hay mucha retórica de buenas conciencias –mucha hipocresía– frente al exigir y comprometerse para lograr el sostenimiento material y emocional de miles de infantes condenados a malvivir durante su existencia, con toda su infancia marcada.
Ahora bien, si una mujer por razones religiosas no quiere abortar, es su decisión personal, su conciencia puede rechazar el aborto, pero no por ello su conciencia debe rechazar la posibilidad de que no sea un delito, así dejaría de condenar a otras mujeres a morir o a ser perseguidas. Finalmente, la regulación de la interrupción voluntaria del embarazo respeta la libertad de la mujer y no obliga nadie a abortar
Nuestra sociedad, si es democrática, no puede dictar un solo código ético, a través de las leyes, de lo que se trata es de que busque lograr el reconocimiento de que somos una sociedad plural con diferentes códigos éticos, en especial, en temas de derechos como son los personales. Nuestros derechos personales sólo son limitados cuando trastocamos los derechos personales de los demás. Así, el reto es articular un sistema jurídico que permita la coexistencia entre nosotros.
En conclusión, en estos próximos días vamos a conocer de qué lado están muchos legisladores del Congreso de Guerrero, y que intereses realmente representan. Si comparten los valores constitucionales de un Estado laico separado de dogmas religiosos en donde no es posible cerrar los ojos ante esta tragedia de salud pública del aborto clandestino. Además, de si dejan de ser cómplices del floreciente negocio del aborto clandestino, en contra de la salud y la vida de las mujeres.