EL-SUR

Lunes 03 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Defender a Alejandro Guerrero y al derecho a la información

EDITORIAL

Agosto 28, 2017

Nuestro compañero Alejandro Guerrero pudo ya este sábado dar su versión del incidente ocurrido la tarde del jueves en Iguala, que lo tiene en el hospital, y no duda en asegurar que fue atropellado de manera intencional.
“Sí me aventaron el carro, fue con toda intención”, declaró el corresponsal de El Sur a la reportera Rosalba Ramírez, lo que confirma lo señalado por la organización defensora de la libertad de prensa, Artículo 19, que en su alerta del mismo sábado estableció que se trató de un “intento de homicidio”.
La agresión contra Alejandro Guerrero ha sido la más grave cometida contra un reportero de El Sur, después del ataque a balazos con armas de alto poder a las oficinas en Acapulco la noche del 10 de septiembre de 2010, cuando además dos pistoleros entraron disparando a la Sala de Redacción donde se encontraban 12 trabajadores del periódico e intentaron prenderle fuego al lugar.
Desde su surgimiento hace ya casi 25 años, El Sur ha sido víctima de formas diversas de agresión de parte de autoridades. Las más recurrentes han sido negar al periódico la publicidad oficial a que tiene derecho, y el uso de las instituciones públicas para afectar el patrimonio de la empresa que lo edita con la aplicación de auditorías frecuentes o mediante sentencias laborales amañadas.
No han sido, si se puede decir afortunadamente, las agresiones físicas el patrón al que han acudido quienes se sienten afectados en sus intereses y privilegios por el periodismo que aquí practicamos. Y aunque éstas no han estado ausentes –la más reciente el maltrato con tintes racistas que sufrió nuestra compañera corresponsal en La Montaña, Antonia Ramírez, de parte de escoltas del gobernador Héctor Astudillo– no han alcanzado la magnitud del ataque a balazos a nuestra sede en Acapulco y, ahora, el atropellamiento premeditado contra nuestro reportero encargado de la información de lo que ocurre en Iguala y en otros municipios de la zona Norte del estado.
Desde que llegó al periódico hace cuatro años, Alejandro Guerrero se ha destacado por ser un reportero cumplido y responsable y por hacer una cobertura profesional de los hechos de violencia que no cesan en esa atribulada ciudad.
A casi tres años de la barbarie que significó el asesinato de seis personas y la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa –he-chos que reportó Alejandro y a los que le ha dado seguimiento–, Iguala sigue siendo una de las ciudades más violentas de Guerrero.
Siguen intactas allí las causas que produjeron la violencia criminal de autoridades y un grupo de la delincuencia organizada, y por eso nos preocupa más la agresión a nuestro reportero.
Urge en consecuencia que la Fiscalía General del Estado y la Procuraduría General de la Re-pública desplieguen una investigación “técnica, diligente y exhaustiva”, como lo demandó Artículo 19, en la que se privilegie como línea el quehacer periodístico del reportero.
El ataque a Alejandro Gue-rrero Salgado es un ataque contra todo El Sur y lo que nuestro periódico representa. Es uno de nuestros pilares, por la calidad de su trabajo y su gran productividad. Su ausencia es un duro golpe al derecho de la sociedad a estar informada de lo que acontece en municipios emblemáticos de la violencia del crimen organizado –que no ha remitido pese a la fuerte presencia del Ejército–, y donde también ha habido expresiones populares de descontento contra la poderosa minera canadiense Media Luna asentada en Cocula.
Tomaremos las medidas que sean necesarias para proteger a nuestro compañero y, con él, a todos los trabajadores de El Sur.
Llamamos asimismo a nuestros lectores, y por su mediación a la sociedad, a estar pendientes del desarrollo de este caso para que no quede impune, y a prepararse para salir en defensa de su periódico y de su derecho a recibir información conseguida de manera profesional y presentada con un enfoque crítico e independiente.