EL-SUR

Sábado 13 de Agosto de 2022

Guerrero, México

Opinión

Del declive de los bosques

Octavio Klimek Alcaraz

Agosto 06, 2022

 

Pérdida de bosques en
la transición forestal

En los últimos 60 años, el área forestal en todo el mundo se ha reducido considerablemente; al mismo tiempo que crece la población mundial, el área forestal per cápita se ha reducido en casi dos tercios. Así lo informa un equipo dirigido por Ronald Estoque del Instituto de Investigación Forestal y de Productos Forestales (FFPRI) en Tsukuba, Japón (Ronald C. Estoque et al., 2022 Environ. Res. Lett. 17 084022). Los resultados del grupo de investigación se han publicado este 1 de agosto en la revista Environmental Research Letters.(https://iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/ac7df5/pdf). El título del artículo en español sería como: Patrón espacio temporal del cambio forestal mundial en el pasado 60 años y la teoría de la transición forestal.
El fundamento es que, a principios de la década de 1990, el geógrafo Alexander Mather propuso la teoría de la Transición Forestal (FTT acrónimo en inglés), basado en la correlación positiva que observó entre expansión forestal y crecimiento económico. En particular, la Transición Forestal plantea la hipótesis de que el cambio de la cubierta forestal es una función del desarrollo social y económico, y que la cubierta forestal generalmente disminuye a medida que los países se desarrollan económicamente, pero esta tendencia eventualmente se revierte con mayor desarrollo económico e industrialización, resultando en una curva en forma de U.
El equipo de Estoque analizó conjuntos de datos globales de uso de la tierra recopilados entre 1960 y 2019, los últimos 60 años. Mostró que se habían perdido 437,3 millones de hectáreas de bosque y se habían agregado 355.6 millones de hectáreas durante este período. Desaparecieron un total de 81.7 millones de hectáreas de bosque, un 10 por ciento más que el tamaño de toda la isla de Borneo. Con esta disminución del bosque y el aumento de la población durante el período de 60 años, el bosque global per cápita ha disminuido en más del 60 por ciento, de 1.4 hectáreas en 1960 a 0.5 hectáreas en 2019.
Las naciones de ingresos medios y bajos han experimentado las mayores disminuciones. Por el contrario, las regiones de ingresos más altos del mundo pudieron obtener la mayor superficie forestal. Los resultados apoyan así la Transición Forestal. Pero se indica que los impulsores del cambio de la cubierta forestal no se limitan a las intervenciones humanas y los factores socioeconómicos, ya que los factores biofísicos como el cambio climático también tienen efectos, existe la necesidad de al menos reconsiderar o expandir la Transición Forestal indica el estudio.
Los resultados resaltan la necesidad de fortalecer el apoyo brindado a los países de bajos ingresos, especialmente en los trópicos, para ayudar a mejorar su capacidad para minimizar o terminar con sus pérdidas de bosques. Para ayudar a abordar el desplazamiento de las pérdidas de bosques a los países de ingresos más bajos en los trópicos, las naciones de ingresos más altos deben reducir su dependencia de los productos forestales tropicales importados. Esto es importante si se tiene en cuenta el papel indispensable que desempeñan los ecosistemas de los bosques tropicales para abordar varios desafíos apremiantes de sostenibilidad y socioecológicos, como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

Declive de los bosques naturales

No sólo se pierde superficie, sino también existe un declive de los bosques inalterados, finalmente la humanidad está dejando su huella por dondequiera. En un estudio publicado en enero de 2017, sobre el declive de los bosques naturales de Peter Potapov y equipo (Potapov P. et al., The last frontiers of wilderness: Tracking loss of intact forest landscapes from 2000 to 2013. Sci Adv. 2017 Jan 13;3(1): e1600821). El artículo puede ser consultado en https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5235335/pdf/1600821.pdf
Potapov y su equipo estudiaron los “paisajes forestales inalterados” (IFL acrónimo en inglés), que entienden como un mosaico continuo de bosques y ecosistemas naturales sin árboles y sin signos de actividad humana detectados remotamente y con un área mínima de 500 kilómetros cuadrados. Evaluaron la distribución y la dinámica de los paisajes forestales inalterados dentro de la extensión de los ecosistemas forestales actuales. Los paisajes forestales inalterados son fundamentales para estabilizar el almacenamiento de carbono terrestre, albergar biodiversidad, regular los regímenes hidrológicos y proporcionar otras funciones del ecosistema.
Definieron “bosque” como tierras con una cubierta de dosel de árboles superior al 20 por ciento en el año 2000. La extensión actual de los paisajes forestales de bosques, ecosistemas naturalmente sin árboles y áreas deforestadas) se denominó “zona forestal”. La zona forestal se extiende sobre 58 millones de kilómetros cuadrados, o el 44 por ciento de la superficie terrestre libre de hielo de la Tierra. La extensión de los paisajes forestales inalterados en el año 2000 totalizó 12.8 millones de kilómetros cuadrados, o el 22 por ciento del área de la zona forestal.
Identificaron que la mayor parte de la superficie de los paisajes forestales inalterados (82.3 por ciento) está cubierta de bosques. El resto está cubierto de ecosistemas intactos sin árboles (pastizales montanos, humedales sin árboles y áreas quemadas como consecuencia de incendios forestales) y una pequeña fracción de áreas sin vegetación (agua, rocas y hielo).
Los paisajes forestales inalterados se encontraron en 65 países en el año 2000. Tres países (Rusia, Brasil y Canadá) representan casi dos tercios del área global de paisajes forestales inalterados. Estos países son seguidos por la República Democrática del Congo, Perú, Estados Unidos (principalmente Alaska), Indonesia, Colombia y Venezuela, cada uno de los cuales contribuye con más del 2 por ciento del área global de paisajes forestales inalterados. La Guayana Francesa tiene la mayor proporción de áreas intactas de todos los países, con paisajes forestales inalterados que representan el 79 por ciento de la zona forestal. A este país le siguen Surinam, Guyana, Perú, Canadá, Gabón y la República del Congo, cada uno reteniendo más del 40 por ciento de su respectiva zona forestal como paisajes forestales inalterados en el año 2000.
De 2000 a 2013, el área global de paisajes forestales inalterados disminuyó un 7.2 por ciento una reducción de 919 mil kilómetros cuadrados. Las regiones tropicales son responsables del 60 por ciento de la reducción total del área de paisajes forestales inalterados. En particular, América del Sur tropical perdió 322 mil kilómetros cuadrados de área de paisajes forestales inalterados, mientras que África perdió 101 mil kilómetros cuadrados. Las regiones templadas y boreales del sur contribuyeron en un 21 por ciento de la pérdida global de área de paisajes forestales inalterados. Sólo el norte de Eurasia perdió 112 mil kilómetros cuadrados de su área de paisajes forestales inalterados. El 19 por ciento restante de la reducción del área de paisajes forestales inalterados ocurrió dentro de los bosques boreales del norte de Eurasia y América del Norte. En comparación con la extensión de paisajes forestales inalterados del año 2000, la proporción de reducción del área de paisajes forestales inalterados fue más baja en las regiones boreales del norte y en los bosques templados de América del Sur y más alta en Australia, el sudeste de Asia, África y las regiones templadas de América del Norte y Eurasia.
Tres países comprenden el 52 por ciento de la reducción total del área de paisajes forestales inalterados: Rusia (179 mil kilómetros cuadrados de área de paisajes forestales inalterados perdida), Brasil (157 mil kilómetros cuadrados) y Canadá (142 mil kilómetros cuadrados). Proporcionalmente al área de paisajes forestales inalterados del año 2000, los porcentajes más altos de reducción del área de paisajes forestales inalterados se encontraron en Rumania, que perdió todas las paisajes forestales inalterados, y Paraguay, donde se perdió el 79 por ciento del área de paisajes forestales inalterados; Laos, Guinea Ecuatorial, Camboya y Nicaragua perdieron cada uno más del 35 por ciento de su área de paisajes forestales inalterados. Suponiendo que la pérdida de paisajes forestales inalterados continúa a la tasa promedio entre 2000 y 2013, Paraguay, Laos, Camboya y Guinea Ecuatorial perderán toda su área de paisajes forestales inalterados durante los próximos 20 años. Otros 15 países perderán todos los paisajes forestales inalterados dentro de un período de 60 años, incluidas naciones ricas en paisajes forestales inalterados como la República del Congo, Gabón, Camerún, Bolivia y Myanmar.
La tala industrial, la expansión agrícola, los incendios y la minería/extracción de recursos fueron las principales causas de la reducción del área de paisajes forestales inalterados. La certificación de concesiones madereras bajo gestión responsable tuvo un impacto insignificante en la desaceleración de la fragmentación de paisajes forestales inalterados en la cuenca del Congo. La fragmentación de los paisajes forestales inalterados por la tala y el establecimiento de caminos y otra infraestructura inicia una cascada de cambios que conducen a la transformación del paisaje y la pérdida de valores de conservación.
Un dato positivo es que se encontró que las áreas protegidas (categorías I a III de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, como los parques nacionales) tienen un efecto positivo en la desaceleración de la reducción del área de paisajes forestales inalterados de la extracción de madera, pero fueron menos efectivas para limitar la expansión agrícola. Dado que sólo el 12 por ciento del área global de paisajes forestales inalterados está protegida, sus resultados ilustran la necesidad de planificar e invertir en esfuerzos de captura de carbono y conservación de la biodiversidad que apunten a los bosques remanentes más valiosos, identificados mediante el enfoque de paisajes forestales inalterados.

El declive de los bosques
con el cambio climático

No sólo se pierden superficie y bosques inalterados por el hombre, también a los bosques les cuesta recuperarse. Debido al calentamiento del planeta, los bosques de todo el mundo son cada vez menos resilientes y más vulnerables a las perturbaciones. Esto se presenta en un artículo de Giovanni Forzieri y colaboradores publicado el 13 de julio de 2022 en la influyente revista Nature (Emerging signals of declining forest resilience under climate change. Giovanni Forzieri et al. en Nature, 13 de julio de 2022) y puede ser consultado en https://www.nature.com/articles/s41586-022-04959-9.pdf
Ellos analizaron 20 años de datos sobre la vegetación mundial, desde el año 2000 hasta el 2020. Analizaron datos de satélite de la productividad de los ecosistemas para evaluar la rapidez y la facilidad con la que los bosques se recuperan de las perturbaciones.
El análisis de Giovanni Forzieri y colaboradores revela que, en las últimas décadas, tanto los bosques intactos como los gestionados han experimentado cambios sustanciales en la resiliencia controlados por factores climáticos a gran escala. Encontraron que los bosques tropicales, templados y áridos sufrieron una disminución en la resiliencia y mayor vulnerabilidad, probablemente relacionada con el aumento concomitante de las limitaciones de agua y la variabilidad climática. Estimaron que alrededor del 23 por ciento de los bosques intactos no perturbados ya han alcanzado su umbral crítico para un declive abrupto y están experimentando una mayor degradación concomitante de la resiliencia. Por el contrario, los beneficios inducidos por el calentamiento climático y la fertilización con CO2 (dióxido de carbono) han superado los efectos negativos en gran parte del bioma boreal, lo que en última instancia conduce a un aumento de la resiliencia de estos bosques.
Cuando un bosque pierde resiliencia, su capacidad de recuperarse de los incendios, sequías, talas y otras perturbaciones va menguando gradualmente. Algunos bosques alcanzan un punto de inflexión, un umbral a partir del cual empezarán a sufrir un rápido declive. Pasado ese punto, es muy posible que el bosque ya no sea capaz de recuperarse. En lugar de eso, se transformará en un ecosistema completamente diferente, como una pradera o una sabana. Durante los últimos años, la ciencia climática ha utilizado con frecuencia el concepto de punto de inflexión de los bosques. La inmensa pluviselva tropical amazónica es uno de los principales temas de preocupación. Algunas zonas muy amplias del Amazonas ya sufren los efectos de la deforestación a largo plazo. La reducción de las precipitaciones, el aumento de las sequías y los incendios forestales devastadores están haciendo mella en la emblemática pluviselva tropical.
Es decir, el cambio climático es ya causa fundamental del declive de la resiliencia y aumento de la vulnerabilidad de los bosques, más allá de la propia intervención humana directa.
Por lo tanto, se vuelve urgente tener en cuenta estas tendencias en el diseño de estrategias efectivas de mitigación basadas en los bosques para evitar futuros eventos negativos inesperados provocados por la creciente vulnerabilidad de las reservas de carbono.