EL-SUR

Viernes 21 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Dentro del estudio de Siri Hustvedt

Adán Ramírez Serret

Febrero 02, 2018

Es lugar común decir que los libros son grandes amigos, la mejor compañía, de vivos y muertos, que se puede encontrar en el mundo. Sin embargo, hay verdades que por comunes, no dejan de ser ciertas. Por lo tanto, los libros, los escritores, se vuelven compañía imprescindible: amigos íntimos con los que conversar y aprender mucho. Pienso, por ejemplo, en Tolstoi, Proust o Carrère.
También los libros son un lugar al que recurrir cuando hay muchas preguntas difíciles de resolver como ¿qué piensan los hombres de las mujeres? ¿Son leídos igual los escritores y las escritoras? O ¿puede haber una experiencia estética en la pornografía?
En general se buscan respuestas, pero por fortuna siempre se termina con más preguntas que con las que se inició; incluso, los grandes escritores nos hacen ver preguntas que muchas veces nos habíamos hechos sin darnos cuenta. Pienso en esto a propósito del libro de la escritora estadunidense Siri Hustvedt, (Minnesota, 1955) La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres.
Se trata de un libro que me atrevería a calificar de imprescindible, pues por lo general nos acercamos a los escritores (por ejemplo los arriba mencionados) a través de sus novelas. Obras terminadas, sean ficción o no ficción son el resultado de muchos años de trabajo y pocas veces dejan en verdad ver la labor que hay detrás de cada construcción literaria. Sin embargo, en este libro de Hustvedt las cosas son diferentes, pues mediante el ensayo nos permite entrar a su estudio y profundizar en los temas que la constituyen, las lecturas de donde salen sus libros y logra ser la autora que es.
Cuenta en el prólogo que la compilación de estos ensayos inició a partir de la lectura de una conferencia de C.P. Snow –un físico inglés que llegó a ser un novelista popular– en la que hablaba con sorna de la división que existe entre el mundo de la ciencia y el mundo creativo. De manera específica entre científicos y escritores. A partir de aquí, Hustvetd resuelve escribir ensayos que no teman cruzar de la frontera científica a la creativa. Pues ella se encuentra en un punto complicado, al ser una estudiosa de la neurociencia que es también novelista, y escribe: “Creo que la neurobiología puede contribuir a una comprensión de la estética”. Es un libro sin duda erudito en donde aparecen los nombres de grandes como William James, Sigmund Freud o Margaret Cavendish; pero si no se conocen estos autores no es tan grave porque es un libro en donde los pensamientos se transforman en experiencias.
El ensayo que da título al libro, La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres se vuelve sencillo y preciso cuando descubrimos que se trata de un estudio sobre Picasso, Beckman y De Kooning. Una deslumbrante reflexión sobre la forma en que estos artistas veían y retrataban a las mujeres. Escribe Hustdvedt: “En el arte no recurrimos a los cuerpos vivos. Estoy mirando espacios ficticios. Los corazones no bombean. La sangre no fluye. Los marcadores biológicos de la hembra humana –los senos y los genitales que veo en estas imágenes (cuando los veo)– son representaciones”.
Es un libro en el cual la autora comparte su mundo cosmopolita con ensayos acerca de la película del alemán Wim Wenders, sobre la coreógrafa Pina Bausch. Aquí reflexiona sobre el espacio y sobre la experiencia privada, íntima, sexual, de asistir a una función de danza contemporánea.
Escribe por supuesto también sin pelos en la lengua sobre sus colegas escritores como Karl Ove Knausgard; sobre la fuerza que tiene este autor tan sólo por ser hombre. Hustvetd dice con honestidad, y desde mi punto de vista con mucha razón, que no leeríamos con tanta pasión a Knausgard si fuera mujer.
También entre estos ensayos hay uno dedicado a la pornografía. Cuenta el poco acceso que tenían antes las jóvenes al sexo en la pantalla y en la facilidad que hay hoy. En el valor del sexo explícito y en la experiencia estética que hay en él. Resuelve que el arte más sofisticado siempre está cargado por una fuerza erótica.
En este libro entramos al estudio de Siri Hustvetd, no sólo vemos los cuadros que admira, las películas y coreografía que ve y los libros que lee, sino que leemos con ella y reflexionamos sobre lo que piensa de esto. Somos parte de su proceso creativo.
(Siri Hustvedt, La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres, Ciudad de México, Seix Barral, 2017. 446 páginas).