EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Derechos de las audiencias por todas partes

Ana Cecilia Terrazas

Diciembre 18, 2021

AMERIZAJE

 

Esta semana puede decirse que es la época del año para que internacionalmente se recuerden, conmemoren, divulguen y defiendan los derechos humanos en todo el mundo, a raíz de que se hizo efeméride por parte de las Naciones Unidas*.
Del fundamentalísimo derecho humano a la información, en cuyo seno reside la libertad de expresión –motor democratizante para decir, exigir te digan lo que requieres saber y mantenernos informados–, se despliegan los derechos de las audiencias.
La pregunta clave es: ¿cuándo se defienden los derechos de las audiencias? Los derechos de las audiencias son relevantes, como los demás derechos humanos, cuando se vulneran, cuando el poder –o uno otro con derechos– aplasta los de alguien más. Y, como dicen las personas especialistas derechohumaneras, si se tiene la impresión de que se han atropellado tus derechos humanos casi siempre es porque así ha sido.
En abstracto, cuando reflexionamos sobre quiénes son los que vulneran los derechos humanos pensamos en dictadores, organizaciones criminales o delictivas, autoridades en cualquiera de sus uniformes, en quien ostentosamente ejerce más poder.
Si bien hay una voz interior, en todas las audiencias, que intuye que la tele y la radio ejercen el poder, no se consideran necesariamente entes permanentemente vulneradores de nuestros derechos humanos y la verdad es que sí lo son. A veces deliberadamente, pero muchas otras sólo porque son medios mediados por los intereses personales de quienes los hacen, producen o quien tiene la concesión; además de ser masivos y permitir el debate uno a uno con réplica inmediata, cara a cara.
Los medios de comunicación –privados, públicos o sociales– son voces y las voces generalmente son resonancia del poder. Es por eso que los derechos de las audiencias existen apenas para intentar cerrar ese diferencial de tamaño, de poder y de voz entre los medios y las y los individuos que constituyen las audiencias. Son un intento por emparejar el piso, como todos los derechos humanos.
Pongamos ejemplos para reflexionar sobre algunos derechos de las audiencias en México, explícitamente escritos en la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión en su Artículo 256. Dice el I: “Recibir contenidos que reflejen el pluralismo ideológico, político, social, cultural y lingüístico de la nación”. ¿Pueden pensar en algún programa de radio o televisión que no refleje esto, sistemáticamente?
Otro más: “que se respeten los horarios de los programas y que se avise con oportunidad los cambios”. ¿Se han quedado con las ganas de ver un capítulo de alguna serie o programa y que no se avisaron oportunamente los cambios?
En gran medida, no se defienden los derechos de las audiencias porque no se conocen ni se difunden adecuadamente. La noticia es que, por primera vez desde que están escritos en la normativa mexicana, en 2014, estos derechos van a ser difundidos por los medios comerciales y públicos en tiempos oficiales, del 7 de diciembre al 15 de enero, en una campaña conjunta entre la autónoma Comisión Nacional de los Derechos Humanos y la Asociación Mexicana de Defensorías de las Audiencias.
Esta campaña CNDH-AMDA también incluye la promoción de un texto impreso que abarca nueve capítulos, con distintas voces, sobre qué son y cómo se pueden comprender mejor los derechos de las audiencias. Se trata de capítulos explicados por Lilia Vélez Iglesias, Raúl Trejo Delarbre, Laura Martínez Aguila, María Lizárraga Ituarte, Beatriz Solís Leree, Jerónimo Repoll, Adriana Solórzano Fuentes y Magdalena López Rocha. El texto Introducción a los derechos de las audiencias y a sus defensorías en México, producto de un curso () que se impartió y todavía está vigente en los espacios de la defensoría de las audiencias de Radio Educación, se puede conseguir físicamente si se solicita por su nombre al correo
La campaña mediática está en redes, en televisión y en radio, así como en el sitio web de la AMDA:
El esfuerzo es colectivo, sin precedente y proviene de muchas entidades, personas, organizaciones. La única ideología que le respalda es la gana de cerrar la brecha de poder entre medios y personas expuestas a ellos, es decir, las audiencias con posibilidad de defender sus derechos.
@anterrazas