EL-SUR

Lunes 29 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Desaparición de poderes en Oaxaca

Marcial Rodríguez Saldaña

Octubre 18, 2006

La crisis política que vive el Estado de Oaxaca cada vez se agudiza más, pues pasan los meses, las semanas y los días sin que las instituciones federales que tienen facultades de intervención en cuanto al restablecimiento de las instituciones, actúen para restablecer la gobernabilidad.
1.- Oaxaca tiene entre sus males de origen, que durante décadas ha estado gobernado por caciques políticos, ejemplares dignos del más puro autoritarismo y corrupción que tienen sumida a la población en los índices más bajos de pobreza y marginación del país.
2.- El reciente conflicto de ingobernabilidad, tiene sus causas en la forma fraudulenta en que asumió el poder el actual gobernador, en una elección plagada de irregularidades, que provocó una ola de protestas que nadie quiso atender, ni los tribunales electorales locales ni las instancias federales; hubo una elección de Estado, la imposición de Ulises Ruiz en contra de la voluntad mayoritaria del pueblo.
3.- Las demandas sindicales del magisterio oaxaqueño, justas en cuanto a su reivindicación de mejores sueldos y prestaciones para los maestros, en vez de ser atendidas mediante el diálogo, se acudió al expediente fácil de la represión contra el movimiento utilizando la fuerza pública ordenada por el gobernador, lo que desencadenó un movimiento popular más amplio con el surgimiento de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO).
4.- El gobierno local perdió la posibilidad de diálogo y negociación, pues la demanda sindical del movimiento se transformó en una nueva exigencia popular consistente en la salida del gobernador Ulises Ruiz, quien se aferra al poder a toda costa, a sabiendas del daño que le está ocasionando al pueblo de Oaxaca.
5.- El gobierno federal, Fox y el secretario de Gobernación, Carlos Abascal, han actuado con negligencia en este conflicto, pues a sabiendas de que el gobernador Ulises Ruiz perdió toda capacidad de negociación, en principio se lavaron las manos diciendo que era un asunto local que debería resolverse en el estado de Oaxaca.
6.- El conflicto en Oaxaca se ha prolongado innecesariamente por la necedad del gobernador Ulises Ruiz de mantenerse a como de lugar en el poder, en vez de tener una salida con cierto decoro, de solicitar una licencia para dar paso a la estabilidad política del estado y Fox-Abascal en vez de cuidar el funcionamiento de las instituciones de Oaxaca, han optado por cuidar los intereses de Felipe Calderón. Se protege al gobernador desde el gobierno federal a cambio del reconocimiento del PRI a Calderón pero a costa de la estabilidad política del pueblo de Oaxaca.
7.- En este conflicto, no han faltado las voces de algunos comentaristas en medios, como Pablo Hiriart y Leo Zuckerman a quienes no les para la boca para pedir que intervenga el Ejército y la policía en Oaxaca para que haya un baño de sangre bajo el argumento de restablecer el orden.
8.- No somos partidarios de la intervención de los poderes federales en asuntos locales, sin embargo cuando el diálogo político local se ha agotado y específicamente los gobernadores son los principales responsables, no queda otro camino que salvaguardar las instituciones locales mediante los principios del pacto federal.
9.- En Oaxaca, no hay funcionamiento del poder ejecutivo, pues el gobernador anda a salto de mata, no hay actividad del poder legislativo, pues la mayoría de diputados locales más que cumplir con su encomienda legislativa andan preocupados por cuidar las espaldas del gobernador y el poder judicial se mantiene sometido a los mandatos del gobernador del estado.
10.- Es hora de que se restablezca el orden en Oaxaca, pero no como lo piden los nuevos corifeos de Felipe Calderón, quienes claman por un baño de sangre, sino para poner un hasta aquí a los caiques locales, al gobernador ilegítimo y represor Ulises Ruiz, quien nunca debió asumir el poder y se niega a dejarlo a pesar de que ya no puede gobernar, y aplicar una medida extrema pero necesaria como lo es la declaración de desaparición de poderes por parte del Senado de la República.
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