EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Desarrollo ganadero en la Costa Grande

Héctor Manuel Popoca Boone

Noviembre 14, 2015

En un sucinto libro Silvestre Pacheco León da cuenta de una experiencia interesante del desarrollo de la ganadería ejidal de la Costa Grande, durante los años de 1980 a 1982. Fue un programa financiado en forma bipartita con recursos públicos del desaparecido Programa de Inversiones para el Desarrollo Rural (Pider) que coordinaba el gobierno federal, y por otra parte con créditos del extinto Banco Rural del Pacífico Sur.
El Pider se encargaba de financiar el desmonte, el establecimiento de potreros y demás infraestructura ganadera. El crédito bancario era para la adquisición del ganado. La intención era desarrollar la ganadería en los ejidos y con los ejidatarios, a través de Unidades Ejidales de Producción Ganadera (UEPG), para fortalecer la proveeduría de alimentos en aquella región turística, así como aprovechar sustentablemente los recursos naturales que poseían los campesinos.
El autor del libro La lucha de los campesinos ganaderos de la Costa Grande, hace una reseña del inicio, desarrollo, auge y declive de estas UEPG, donde se beneficiaron mil 500 campesinos de 11 ejidos, en los municipios de La Unión, Coahuayutla, Teniente José Azueta y Petatlán. El programa fue bien aceptado y los ejidatarios se organizaron para ser sujetos de crédito. Se construyó la infraestructura productiva y se adquirió el ganado. Empezaron a realizar ventas tanto de becerros para engorda fuera del estado, como ganado en pie que les compraban los coyotes que monopolizaban la entrada al rastro, para luego pasar el producto a los acaparadores, que lo vendían a las carnicerías de Zihuatanejo y éstas los colocaban en el consumidor final.
Algunas unidades ganaderas ejidales llegaron a contar con su propia carnicería en la ciudad, controlando de esa manera toda la cadena producción-consumo. En aquella época, los logros de la Unión Regional de las UEPGs la “ubicaron en la vanguardia de las organizaciones campesinas” de la región. En el desenvolvimiento de los proyectos hubo vicisitudes no previstas que hicieron abortar el programa posteriormente. Siendo estos problemas los relativos a la constitución y operación de los sujetos de crédito, donde prácticamente los funcionarios del banco daban las instrucciones a los ejidatarios sobre las tareas a realizar, convirtiéndose así en sus patrones de facto.
Después aparecen las ilegalidades de los inspectores de campo del banco que, coludidos con sus jefes, empiezan a hacer corruptelas; reportando mayores gastos que los reales en el establecimiento de la infraestructura ganadera. Hacían firmar a los ejidatarios, casi a ciegas, cuanto papel les presentaban para cubrir sus pillerías. La compra de ganado invariablemente se hacía en compañía de ellos, que se auto asignaban una comisión por las adquisiciones. En los contratos de crédito y en los abonos al mismo, los inspectores alteraban las cuentas. Cuando les era necesario, manipulaban las asambleas para que quedara una directiva en las empresas ejidales susceptibles de ser manipuladas. Los del banco promovieron la división entre los ejidatarios. Las intervenciones corruptas de los funcionarios bancarios fueron funestas, porque mucho de la operación de las UPGs fue orientado de “manera vertical, autoritaria y antidemocrática”.
Gracias a la intervención de jóvenes promotores y extensionistas sociales, honestos y progresistas, de otras instituciones, fue como se logró defender, hasta donde se pudo, los intereses de los ejidatarios frente a “una burocracia desinformada, anodina y corrupta, controlada por los caciques”; en contubernio con vetustas instituciones y con políticos en el poder.

PD1. Hay reincidencia en actos de delincuencia, cuando la impunidad mantiene su vigencia.

PD2. Políticos nacionales del PRD de mucho prestigio, como Pablo Gómez e Ifigenia Navarrete, han sido comisionados para entablar pláticas con los demás partidos políticos progresistas, con miras a establecer coaliciones electorales en futuros comicios. Pero en Guerrero, el perredista presidente municipal de Acapulco se ha encargado de torpedear ese esfuerzo, una y otra vez. Lástima.