EL-SUR

Miércoles 26 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

Desarrollo rural: pasos para atrás

Carlos Toledo Manzur

Enero 08, 2016

Esta semana dio inicio el proceso de consulta ciudadana para el Plan Estatal de Desarrollo, con el foro temático de Desarrollo rural y pesca, que se efectuó el miércoles pasado en Ometepec. Este proceso de consulta, que se lleva a cabo casi como un ritual al principio de cada administración, no deja de ser una oportunidad para discutir las líneas fundamentales de las políticas públicas que los gobiernos buscan aplicar durante su ejercicio, aunque muchas veces esa discusión sea poco considerada en la elaboración del Plan Estatal, y este instrumento que debería ser su guía fundamental con frecuencia sólo es elaborado como mero trámite y, una vez cumplido, se queda en un cajón, mientras que las decisiones y acciones gubernamentales siguen lógicas diferentes a un desempeño estricto de planeación. Sin embargo, siempre vale mucho la pena aprovechar este proceso para debatir en torno a las grandes estrategias y propuestas para enfrentar los problemas fundamentales del estado en los diferentes rubros.
En el caso del tema de desarrollo rural y pesca, las señales que se mostraron en el foro de Ometepec fueron realmente muy preocupantes y dejaron ver pocas expectativas de que la administración que está empezando vaya a ser capaz de llevar a cabo una política pública rural que realmente logre enfrentar los terribles rezagos y la compleja y triste realidad del campo guerrerense. En efecto, la pobreza, el bajo nivel de desarrollo económico, la desarticulación productiva, la destrucción de los recursos naturales y el medio ambiente, la violencia e inseguridad, son desafortunadamente graves rasgos de la realidad rural, que requieren de políticas y estrategias novedosas, con mayores recursos, integrales, participativas, con un enfoque de planeación territorial de mediano y largo plazo.
Sin embargo, el anuncio que hizo el gobernador Héctor Astudillo en la inauguración del foro de que el presupuesto para el desarrollo rural tendrá una significativa disminución este año, constituye una pésima noticia y resulta una señal muy negativa para el campo de nuestra entidad. Cuando lo que se requiere es un reforzamiento sustancial de los apoyos al campo, y una transformación de las políticas rurales, la reducción presupuestal significa que ni siquiera tendremos una continuidad de políticas, y más bien la atención al campo se debilitará.
Aún más grave es que uno de las recortes afecta al Programa Especial de Seguridad Alimentaria (PESA), que decrementa sus recursos nada menos que en 200 millones de pesos. Este programa, que tuvo su mejor expresión cuando fue Guerrero Sin Hambre, ha significado una ruta de transformación de la política rural para orientarse prioritariamente a la atención de los pequeños campesinos pobres, que son la gran mayoría de los productores rurales de Guerrero, y la disminución presupuestal implica dar pasos atrás en este proceso.
Es cierto que el debilitamiento de los recursos para el campo guerrerense es resultado de decisiones de carácter federal pero también es una manifestación de la falta de eficacia de las gestiones del gobierno entrante o simplemente del bajo nivel de prioridad que tienen los asuntos del medio rural en sus preocupaciones. La coincidencia de signo político del gobierno de Guerrero y el federal, deberían tener como resultado un fortalecimiento de los apoyos nacionales al estado, pero no hay signos de que esto esté ocurriendo, lo que parece indicar más bien una coincidencia en la minusvaloración del campo en ambos casos.
Otro tema fundamental de desarrollo rural en el que parece que también habrá acciones hacia atrás, es el del programa de fertilizante. El secretario de Desarrollo Rural, Juan José Castro Justo informó también en el marco del foro, que la gran mayoría del presupuesto estatal (350 de 400 millones de pesos) seguiría destinándose a la entrega de fertilizante. Este programa ha sido evaluado de manera muy negativa, sin embargo, en la campaña electoral, el hoy gobernador Astudillo Flores prometió entregar el fertilizante de manera gratuita a todos los productores. Así, en vez de avanzar hacia la transformación estructural de la producción maicera, migrando con responsabilidad el programa de fertilizante hacia una visión sustentable que implique el fortalecimiento de la asistencia técnica, la creación de un sistema eficiente de crédito que considere la lógica de la producción campesina, y el establecimiento de un estrategia de seguro basada en la organización campesina, se fortalecerá el carácter demagógico, ecocida, clientelar y antiproductivo de este programa, con el considerable desperdicio de recursos. Así, las señales indican que en la cuestión del desarrollo rural vamos para atrás, aunque habrá que esperar las definiciones posteriores que ojalá recuperen una visión de mayor consistencia para los campesinos de Guerrero.

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