EL-SUR

Viernes 19 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

DESDE ZIHUATANEJO

Silvestre Pacheco León

Julio 23, 2017

Con la opinión consensuada sobre la pertinencia de convocar desde la izquierda a una reunión para promover el apoyo a la candidatura de AMLO en las elecciones del 2018, aquella tarde de junio, casi oscureciendo, Verónica y Francisco llegaron de vuelta a Zihuatanejo.
La reunión del equipo encargado de la promoción se hizo en seguida para diseñar el método de trabajo incluido en las bases de la convocatoria.
Como se pensaba en conseguir la participación de un grupo plural, con y sin partido, se determinó que el formato adecuado sería el de la asamblea, una asamblea democrática, con mesa de debates y un equipo encargado de la relatoría.
Las intervenciones serían en el orden en que los oradores se anotaran, con un tiempo igual de participación, en el que se trataría de no repetir lo que alguien ya hubiera dicho.
Se convino también en que todas las intervenciones girarían en torno a la pregunta ¿Debe la izquierda apoyar a AMLO?
En esa reunión se convino que si la respuesta afirmativa se consensuaba, los participantes deberían pronunciarse con propuestas que se integrarían a un plan de acción para darle seguimiento.
Si el consenso era de no apoyar ahí se daba por terminada la iniciativa.
El mecanismo de participación sería convocatoria para discutir la mecánica de la reunión reunió al equipo encargado de boca en boca que se hizo entre la diversidad de actores políticos del puerto tuvo una respuesta entusiasta.
–Como has dicho, pues, quizá en el 2018 lo que defina el triunfo sea determinado por las alianzas de partidos.
–Sí y no. Aunque todos sabemos que en términos legales las alianzas electorales se hacen entre partidos, también tenemos que referirnos a la experiencia del estado de México donde funcionó la alianza de Morena con las organizaciones sociales y gremiales.
–Y eso en los hechos se puede leer como la posibilidad de que los ciudadanos dejen de ser rehenes de los partidos, ¿no crees?
–Tampoco olvidemos las candidaturas independientes.
–Estoy de acuerdo, pero en política no se puede extrapolar la realidad local de lo ocurrido en el estado de México con el resto de la república.
–Por eso para los otros partidos les resulta estratégica su política de alianzas, más allá de su perfil ideológico.
–¿Estás viendo que tiene futuro una posible alianza del PRD con el PAN? ¿No será que ello pueda provocar la deserción de sus bases?
–Ahora los ciudadanos afiliados y simpatizantes de los partidos ya no se pueden contar como votos cautivos. Eso nos enseñó el estado de México donde los millones de pesos gastados por el gobierno ya no se tradujeron mecánicamente en votos.
es cierto que cada uno cuenta con el llamado voto duro calculado entre sus más fieles seguidores, pero creo que un porcentaje relevante de esos votos también está mudando a partir de las propuestas y simpatía que los candidatos muestren en las campañas ¿no te parece?
–¿No confías en AMLO?
-No confío en quienes tienen la idea de que él podrá con todos los problemas, y que basta entregarle nuestros votos para que todo lo que queremos suceda.
–Pues sí, seguramente en el estado de México Emucha gente esperaba que Morena ganara sin discusión, sólo por ser el partido de López Obrador.
–Para empezar deberíamos poner en claro que la izquierda sigue sin tener un candidato que esté pensando en romper paradigmas
El distanciamiento entre Verónica y Francisco sucedió en el primer intento serio de su partido disputándole el poder municipal al gobierno, y se planteó como discusión acerca de lo que debía ser más importante, el programa o el candidato.
Fueron las ansias de poder, o la pasión por el poder, lo que llevó a muchos militantes a optar primero por el candidato, si éste era popular para atraer los votos.
La minoría en cambio seguía creyendo en la importancia del programa para gobernar que debía estructurarse con las ideas de la izquierda, expuestas y enriquecidas por la sociedad al calor de la propia campaña electoral.
Verónica optó por el candidato y Francisco por el programa, de manera que el inicio de la transición democrática en el municipio también marcó el distanciamiento político de ambos.
Al paso de los años los dos concluían que, efectivamente, a pesar de que comenzó a ser asunto corriente el triunfo electoral de su ex partido, en ningún municipio del estado se había sentado el precedente de lo que podría ser un modelo de gobierno de izquierda. A lo sumo lo que llegaba a mostrarse como ejemplo de avance democrático municipal era el funcionamiento de los mecanismos tradicionales en la toma de decisiones, las sesiones abiertas y públicas del cabildo, las comparecencias de los funcionarios y los informes sobre la marcha de la administración municipal.
En ningún lugar se supo de algún mecanismo innovador de democracia directa y más bien pronto los gobiernos de izquierda adoptaron los viejos vicios que como oposición combatían.
El control de la corrupción y el freno al nepotismo, donde se pudo, se valoraban como logros cuando esas conductas resultaban básicas desde la ética de la izquierda.
La renuncia a la militancia partidista de Verónica y Francisco fue una gran pérdida para la izquierda en la región porque Zihuatanejo se había convertido en el gran faro que alumbraba y orientaba la lucha de los demás municipios, sin embargo
Cuando algunos grupos alentaban en el seno del partido la discusión de esos temas nunca faltaba el listo que distorsionaba la discusión planteando que en el terreno municipal era imposible generar los cambios requeridos porque el centralismo del gobierno provenía desde el gobierno estatal, que por ello era indispensable esforzarse en alcanzar el cambio en ése nivel, dejando para después al municipio.
Había dejado de lado al partido pero continuaba en la militancia “ciudadana”, como solía decir.
Cómo andas de ánimo para que organicemos una reunión amplia y plural para ir elaborando el programa local de la izquierda.
–¿De veras para eso me invitaste?
–Bueno, también quería verte, que me pongas al corriente de tu vida, de frente y no mediante interpósita persona.
–Pues me gustaría comenzar por lo segundo, tu sabes que sigues siendo mi compañero de confianza y no hay nadie más en mi vida con quien pueda platicar, ni siquiera con mi marido.
Estoy enfocada en mi familia, aprovechando cada día de vida para restablecer una relación con mis hijos que nunca debí dejar a la deriva.
–Pero acuérdate que nunca se debe dejar de ver el conjunto, como decía Engels. Si pensamos en nuestra familia tenemos que pensar también en la sociedad.
Algo tenemos que hacer para que las cosas mejoren. Si ni PAN ni PRI calman el avispero que alborotaron, quien quita y AMLO pueda hacer algo. O mejor, ya no nos puede ir peor, tenemos que probar con el cambio, ¿no?
–Los problemas sociales que vivimos se me hacen tan graves y complejos que sería demasiada irresponsabilidad dejarlos en manos de una persona, por más providencial, inteligente y bondadosa que pueda haber. ¿Viste la noticia del bajo impacto que tiene el turismo en la economía local de Acapulco? Es de los más castigados.
–Es el modelo excluyente, quienes ganan son los grandes inversionistas, pero la gente difícilmente mejora.
–Por eso el arraigo del crimen como modo de vida.
–Eso mismo está pasando en Zihuatanejo, la desigualdad está crea el caldo de cultivo.
–Es un mal de todo el país, ¿no leíste el último reporte? , el 67 por ciento de la riqueza nacional está en manos del 10 por ciento de las familias, qué tal.
Como si la coincidencia en el análisis de lo que pasó después de ganar el poder municipal hubiera sido suficiente para reconciliarse, los dos compañeros dieron por hecho que sus diferencias estaban superadas, pero en esos quince años ninguno de los dos tomó la iniciativa de reanudar la vieja relación de camaradas.
Sin embargo, a medida que se acercaba la elección presidencial del 2018 cada vez eran más los viejos compañeros que lo buscaban, preguntándole por la “línea” a seguir.
Francisco se había convencido en la importancia de insistir en la reactivación de un programa de izquierda que se pudiera construir y divulgar en la coyuntura electoral. No creía en la infalibilidad de AMLO para enfrentar con eficacia los problemas del país porque los veía como un reto para la izquierda de verdad, no para la socialdemocracia, pero tampoco le incomodaba la eventualidad de que ése gran frente que se podría levantar lo llevara como su candidato.
– Y no hablemos de la desigualdad en el país porque México sigue a la cabeza en Latinoamérica
–Te acuerdas de aquel programa de radio al que con tantas reservas nos invitaron por nuestro radicalismo.
–Claro, era Charlas de Café, una vez a la semana, en un año nos metimos hasta la cocina.
–Después hasta nos llamaban de los restaurantes para hacerles publicidad.
–De la coyuntura electoral del 2018 y de la candidatura de AMLO.
Se me hace inaudito que Morena no haya podido cubrir el 30 por ciento de las casillas. Para qué tanto triunfalismo previo a las elecciones, mejor hubieran convocada a sus simpatizantes para que les ayudaran.
–Es cierto. Eso mismo podemos decir de la estrategia para tejer un frente común de la izquierda ¿no?
–¿Te fijaste que el PRI ganó gracias a los votos que le aportaron sus aliados? Si hubiera ido solo, pierde.
–Exacto, por eso digo que debemos pensar en un frente amplio, más allá de los partidos, apoyando a López Obrador en la elección federal y en la local a quien mejor se perfile.
–¿No crees que ya es tiempo de tener candidatos de izquierda?